" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

27 de octubre de 2011

!LA DIFERENCIA¡

Paris Reidhead

¡Hay una gran diferencia entre la predicación de juan wesley y la predicación de nuestros dias! No se trataba de convencer a un “buen” hombre de que estaba en líos con un Dios “malo”. ¡Era convencer a hombres malos de que se merecían la ira y el furor de un Dios bueno!
Y la consecuencia era el arrepentimiento que llevaba a la fe, que conducía a la vida.

Queridos amigos, solo hay una razón, una razón, para que un pecador se arrepienta, y ésa es: porque Jesucristo se merece la adoración y la reverencia y el amor y la obediencia de su corazón. No porque va a ir al cielo.

Si la única razón por la cual te arrepentiste, querido amigo, fue para evitar el infierno, ¡solo eres un humanista! ¡Eso es todo! ¡Estás tratando de servir a Dios para que te prospere!

Pues un corazón arrepentido ¡es un corazón que ha visto algo de la enormidad del crimen de jugar a ser Dios y de negarle al justo y recto Dios la adoración y la obediencia que se merece!

¿Por qué debería arrepentirse un pecador? ¡Porque Dios se merece la obediencia y el amor que se ha negado a darle! No para irse al cielo.
Si la única razón por la que un pecador se arrepiente es para irse al cielo, no es mas que tratar de hacer un negocio con Dios.

¿Por qué un pecador debe abandonar sus pecados?
¿Por qué se le debe desafiar a hacerlo?
¿Por qué debe restituir los daños cuando viene a Cristo?
¡Porque Dios se merece la obediencia que exige!

He hablado con personas que no tienen la seguridad de que los pecados pueden ser perdonados; quieren sentirse seguras, antes de estar dispuestas a entregarse a Cristo.
Por eso creo que los únicos a los que Dios realmente convenció por medio de su Espíritu y que son nacidos de Él, son aquellos que, lo digan o no, cuando han llegado a Jesucristo, se expresan mas o menos asi:
“Señor Jesús, te voy a obedecer, te voy a amar, te voy a servir, y voy a hacer lo que tú quieras que yo haga mientras viva, incluso si me voy al infierno al final del camino; simplemente, porque eres digno de ser amado, de ser obedecido, de ser servido. ¡Yo no voy a tratar de negociar contigo!”

¿Ven la diferencia? ¿Ven la diferencia entre una persona que sirve a Dios porque le va a prosperar, y alguien que se arrepiente para darle la gloria a Dios?

¿Por qué debe alguien venir a la cruz? ¿Por qué una persona debe abrazar la muerte con Cristo? ¿Por qué una persona debe estar dispuesta a ir, en identificación, a la cruz y a la tumba, y volver a la vida otra vez? Les voy a decir porqué: ¡porque es la única manera en que Dios puede ser glorificado por un ser humano!

Si me contestas que para obtener gozo o paz o bendiciones o prosperidad o fama, entonces no es otra cosa mas que un humanista. Solo hay una razón para ir a la cruz, y ésa es, porque, hasta que no te unas a Cristo en su muerte, estás robándole al Hijo de Dios la gloria que podría obtener de tu vida. Porque ninguna carne puede gloriarse en su presencia.

Así que la razón por la que vas a la cruz no es para obtener victoria, aunque vas a obtener victoria. No es para obtener gozo, aunque vas a recibir gozo. La razón para abrazar la cruz y perseverar hasta que puedas testificar como Pablo: “Estoy crucificado con Cristo”, no es lo que vas a obtener de ello, sino lo que Él va a sacar de ti para gloria de Dios.

¿Por qué no has perseverado para conocer la plenitud del Espíritu Santo? ¿Por qué no has perseverado para conocer la plenitud de Cristo? Te voy a decir porqué: porque la única manera posible de que Cristo pueda recibir la gloria de una vida que ha sido redimida por su preciosa sangre, es cuando puede llenar esa vida con su presencia y vivir a través de ella su propia vida.

Diez monedas y una camisa - Paris Reidhead

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La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"
Matthew Henry