" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

31 de enero de 2011

PURIFICADOS DE LA ESCORIA


C. H. Spurgeon

Y meteré en el fuego la tercera parte,
y los fundiré como se funde la plata, y
los probaré como se prueba el oro. Él
invocará mi nombre, y, yo le oiré y
diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová
es mi Dios.
Zacarías 13:9


La gracia nos trueca en metal precioso: después vienen como consecuencia natural el horno y el fuego. ¿Nos espanta esta visión? ¿Preferimos ser estimados sin valor alguno, como las piedras del campo, con tal de gozar de quietud y descanso?.

Esto sería escoger la parte más despreciable, como hizo Esaú renunciando a la alianza por un plato de comida. ¡No, Señor, antes ser lanzados al horno que arrojados de tu presencia!
El fuego afina los metales, no los destruye.

Seremos pasados por el fuego, mas no quedaremos en él. El Señor estima a su pueblo como a la plata; por eso quiere purificarlo de la escoria.

Si somos sabios, sabremos apreciar el proceso de la fundición, antes que rehusarlo. Nuestra oración ha de consistir en pedir, no que seamos sacados del crisol, sino que desaparezca la escoria.

¡Oh, Señor, Tú nos pruebas de verdad!
 A punto estamos de derretirnos bajo el calor de la llama. Sin embargo, éste es tu camino, y tu camino es el mejor.

Se tu nuestro sosten en la prueba y perfecciona la obra de nuestra purificación, y tuyos seremos para siempre.

Libro de Cheques del Banco de la Fe – C. H. Spurgeon.

29 de enero de 2011

¿DONDE ESTA EL PODER?


Michael Clark

Dios no cede el poder de su reino para que nosotros vayamos en nuestros corazones rebeldes a hacer uso de ese poder. El da su poder a aquellos que quieren participar de sus sufrimientos y ser semejantes a él en su muerte.

Por algunos años me he relacionado con lo que Pablo dijo en Filipenses capítulo 3, “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”.

Al comienzo, como tantos otros cristianos del tipo “evangelio completo”, yo quería “el poder de su resurrección. Habíamos pensado “¡Si tan solo pudiese obtener su poder, podría hacer tanto por Dios!”  ¡Equivocados!

Oí la historia de un evangelista viajero que vino a una iglesia y dio un mensaje y luego un llamado al altar. El llamó a todos que quisiesen una oración para recibir el poder de Dios a que se alineen al lado izquierdo de la iglesia y todos aquellos que quisiesen recibir el quebrantamiento de Dios que se alineen al lado derecho.

Bien parece que el 95% de los hermanos se pusieron en la línea del poder y los otros cinco en la línea del quebrantamiento.

Después que todos se hubieron alineado, él caminó hacia los de la línea del quebrantamiento y se volvió a los toros y dijo: “Voy a orar por estos y ellos recibirían su quebrantamiento y serán también los que reciban el poder”. Sin padecimientos no hay ganancias. Sin muerte, no hay gloria. Debemos participar con El en sus sufrimientos antes de conocerlo en su poder.

Hemos visto por años este engaño en hombres y mujeres que se han parado frente nuestro, en nuestras reuniones, diciendo tener el poder de la presencia de Dios. Por mucho tiempo lo mejor que pudieron hacer es nivelar piernas, ahora llenan las caries con oro y reclaman la manifiesta presencia de Dios con polvo de oro sobre la gente.

Cuando el poder real de Dios se muestre en sus hijos quebrantados, no habrá ninguna duda. Pero la verdadera señal de los hombres y mujeres de poder no van a ser las señales notorias que buscan los hombres. No, serán las señales del Mesías, uno que viene en todo desprecio y humildad, esperando que Dios los levante en Su tiempo y no antes.

Por esto sí estoy dispuesto a esperar. No quiero tener nada que ver con los shows que hacen los que se llaman a sí mismos los que obran el poder de Dios mientras se paran en las tarimas de las iglesias y salas de conferencias, alardeando de su grandeza (con toda humildad desde luego).

Me acuerdo de los dos grandes y últimos testigos en Apocalipsis estarán vestidos con cilicio y no vistosos trajes con anillos de oro en sus dedos. La ropa suave y las joyas se encuentran más adelante en ese libro en la Gran Ramera. No se deje seducir por el engaño de los falsos profetas, apóstoles, y hacedores de maravillas de esta hora. Mire por el padecimiento de Cristo en aquellos que dicen que son de Cristo.

¿Dónde está el Poder? - Michael Clark

28 de enero de 2011

COMO RECIBIMOS LA PLENITUD DEL ESPIRITU SANTO?

John T. Seamands

Hay quienes declaran que simplemente llegamos a esa experiencia por medio del crecimiento. Dicen: “Denme más tiempo. Déjenme crecer. Más tarde y poco a poco, llegaré a ser más como un santo.”

Todo esto suena muy bien pero pasa por alto los hechos tanto de las Escrituras como de la experiencia general de los cristianos. Es una idea falsa y peligrosa.

A. W. Tozer nos advierte que el tiempo, como el espacio, no tiene poder para santificar a la persona. Después de todo, el tiempo no es nada más que una invención humana. Es solamente nuestra manera de expresar la realidad. Es un cambio y no el paso del tiempo lo que nos conduce a la profundidad cristiana: un cambio hecho por el Espíritu Santo mismo.

El hecho es que hay muchos que fueron mejores cristianos al poco tiempo de su conversión, de lo que son hoy día. ¿Por qué? Porque no han buscado la plenitud del Espíritu y como resultado se han contentado con vivir la vida cristiana tibia y lenta. Han estado flotando sin rumbo ni crecimiento.

Claro que hay cierto sentido en que sí crecemos hacia la experiencia de la plenitud del Santo Espíritu. Es decir, que con frecuencia hay un proceso o una serie de crisis menores que nos llevan al evento final del bautismo de su Espíritu. Muchos de nosotros tenemos que madurar hasta cierto punto en nuestra vida cristiana para poder ver que tenemos necesidad de una operación de limpieza más pro­funda y sólo entonces podemos rendirnos por completo a Cristo.

Quizás en vez de decir que tenemos que llegar a ese punto mediante el crecimiento, debiéramos decir: des­cender hasta ese punto de preparación. Porque la pura ver­dad es que no son muchos los que crecen constante o gra­dualmente. Somos demasiados rígidos y egoístas para crecer en gracia tan fácilmente así.

Dios tiene que bajarnos, una y otra vez, con crisis y más crisis. Tiene que permitir que caigamos, tratando con nuestras propias fuerzas sólo para fallar, varias veces, hasta que finalmente estamos tan totalmente desespera­dos que llegamos al fin de nuestros recursos.

Descubrimos que no sólo somos pecadores, sino el pecado mismo, y que en nosotros no habita cosa buena alguna. Nos damos cuen­ta que el total de nuestros trabajos y esfuerzos son como trapos sucios, hediondos de aquella maldad que se llama glorificación propia.

Es entonces cuando en suma desesperación nos damos por vencidos y nos rendimos totalmente y nos arrojamos sobre la gracia de Dios. Si creemos que llegamos a ese punto por medio de un crecimiento gradual y con el tiem­po, estamos gravemente equivocados. Se trata en realidad de enfrentarse con una serie de crisis, y de una búsqueda que aumenta en su desesperación, hasta que finalmente recibimos la plenitud del Espíritu.

¿Có­mo recibimos la plenitud del Espíritu Santo? -  John T. Seamands

DE PUNTILLAS POR AMOR


John T. Seamands

“Lo que el mundo necesita ahora es el amor, el dulce amor" es el verso clave de una canción popular que se ha oído en la radio y en la televisión recientemente. La can­ción dice la verdad. Lo que el mundo necesita es una dosis gigantesca de amor.

Una pregunta básica es: ¿qué clase de amor necesita el mundo?

Mucho se ha dicho acerca del amor estos días. Nove­la tras novela se ha escrito; canción tras canción se ha compuesto; película tras película se ha producido, todas con el tema del amor. Y sin embargo la gente sabe menos acerca del amor verdadero que nunca. El amor ha perdido su carácter y su contenido. Aun la palabra "amor" necesi­ta ser redimida.

Otra pregunta importante es: ¿en dónde hallaremos este amor?

Los hombres van por todas partes en busca del amor. Algunos lo buscan en las universidades, en los hogares, en las iglesias. Otros lo buscan en los cabarets, en las orgías, dentro y fuera del matrimonio. Sin embargo, del amor verdadero encontramos menos y menos que nunca. Hay amargura, odio, abuso, rencor y violencia en todos lados. El amor se ha vuelto concupiscencia.

La Biblia tiene mucho que decir acerca del amor. "Dios es amor"... "Cristo amó"... "El fruto del Espíritu es amor..." "Ama a Dios con todo tu corazón"... "Ama a tu prójimo como a ti mismo"... "Amad a vuestros ene­migos". El amor verdadero se asemeja a Cristo.

El amor es puro, no egoísta, y está listo a sacrificarse. El amor verdadero es dado por Dios. Es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo quien nos es dado.

Si queremos saber el verdadero significado del amor, si queremos encontrar el amor genuino, eterno, tenemos que volvernos a Dios. Dios es la fuente del amor. Cristo es la manifestación del amor. El Espíritu nos capacita para que amemos.

Jesús les dijo a los discípulos: "Por esto sabrán los hombres que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros." De los cristianos primitivos se dijo: "Mirad cómo se aman."

No basta decirle al mundo: "Dios es amor." La gente necesita ver ese amor. Los discípulos de Cristo tenemos que mostrárselo. Y la única manera de llegar a manifestar el amor es primeramente recibiéndolo de Dios, al permitir que el Espíritu more en nosotros. Vivir llenos del Espíritu es el secreto de la vida verdaderamente amorosa, porque el amor es fruto del Espíritu. Por lo tanto no buscamos el amor solamente, buscamos al Espíritu Santo que es la fuente del amor. Donde está el Espíritu, allí está el amor.


De Puntillas por Amor – John T. Seamands

21 de enero de 2011

EL AMOR A DIOS


Mae Shurow

Últimamente, el Señor ha estado hablando muy fuertemente sobre su gran amor. Y todo lo que Él quiere de nosotros es responder a Él en amor. Los mandamientos del Antiguo Pacto fueron escritos en piedra porque eso es lo difícil que nuestros corazones están!
 "Un corazón nuevo que te doy, y un espíritu nuevo pondré dentro de vosotros; y quitaré el corazón de piedra de vuestra carne ..." Ez. 36:26

Jesús nos dio un mandamiento nuevo, uno de amor.
"Y este mandamiento tenemos de él, que ama a Dios, ame también a su hermano." 1 Juan 4: 21
Y si lo amamos, vamos a seguir sus mandamientos, para que se deseo de complacer a nuestro Señor y Salvador!
"... Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada con él, el que no me ama no guarda mis palabras ... " Juan 14:23-25

La diferencia entre el Antiguo Testamento (la Ley) y la gracia es la diferencia entre el exterior e interior - entre ir a través de las propuestas de resolución o hacer desde el corazón.

Dios quiere nuestros corazones - Él siempre ha querido nuestros corazones!
"Porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos y sus estatutos y sus juicios ...." Deut. 30:16

Él llega a nosotros en el amor, y Él desea que le respondan con amor, no por obligación. Dios todavía espera la obediencia, pero no meramente la obediencia hacia el exterior, sino la obediencia del corazón - porque lo amamos! Entonces, lo que está en nuestros corazones se manifestará en nuestras acciones hacia Dios y hacia los demás.

Mucho me temo que lo que están aprendiendo en la mayoría de las iglesias hoy en día es ir a través de los movimientos hacia el exterior. (La apariencia)
"Este pueblo se acerca a mí con su boca, y me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí, pero en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.." Mateo. 15:8-9

La gente aprende a hacer y decir todo lo correcto, pero en su mayoría no les enseñan que las cosas que deben hacer, las deben hacer con un corazón de amor a Dios o que no sirve para nada.
¿Para qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? dirá el SEÑOR. Hastiado estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis a ver mi rostro, a hollar mis atrios?
 No me traigáis más presente vano Isaías 1:11,13  

Vano significa "vacío". Creo que significa que no hay amor a Dios en ella!
Mucho, mucho de lo que hacemos en las iglesias no es agradable al Señor. Nuestras iglesias deben ser lugares donde amarlo - casas de culto, casas de oración. En cambio, tenemos casas de modificación de conducta.

En realidad estamos enseñando que la vida eterna es por obras, no de la fe ...  se enseña a la gente que debe ir a la iglesia, el diezmar, el trabajo en la iglesia, etc, y "han omitido lo más importante de la ley, sentencia, misericordia y la fe "(Mateo 23:23).

Se está midiendo a la gente por la apariencia externa y las obras que hacen, no por su fe y el amor de Dios. La fe significa realmente ser leales y firmes en el AMOR.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe ... No de las obras, para que nadie se gloríe. Efes. 2:8-9
Y tenemos casas de entretenimiento y casas de mercadería... y programas de este nuevo estudio y clases de evangelismo y cenas para días especiales ... y sigue y sigue ...
... Así que muchas actividades ...

... Cuando todo lo que siempre quise fue vuestro corazón ...

Lo que Dios exige de nosotros no es complejo, es simple. Es SIMPLE, pero no es fácil.

Es como  en Mateo 6:22 - sin duplicidad .... Porque debemos abandonar los ídolos que para nuestro corazón son queridos ... arrepentirse y abandonar las cosas que se aman, las que no son agradables a Dios y no deben reinar en nuestros corazones. Lo que sea, quien sea, lo que nos gusta más, todas esas coas le deben ceder su lugar a nuestro Señor que nos ha amado con un amor eterno. Esto es lo critico para la gran mayoría ... "Ningún hombre puede servir a dos amos: porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llevará a cabo a la una, y menospreciará al otro: no podéis servir a Dios ya las riquezas." (Mateo 6:24).

El Amor a Dios – Mae Shurow

20 de enero de 2011

LO TENGO QUE ADMITIR


Paola E. Meza

Entrar en la presencia de Dios significa preparar nuestra vida, meditar y cuestionarnos siempre sobre cuál es nuestra actitud con Dios, reconocer la debilidad y lo poco que hemos cambiado dentro de nosotros (Todo camino del hombre es recto en su opinión; mas el SEÑOR pesa los corazones.Prov. 21:2)

Que pensáis en vuestros corazones? Eso preguntó Jesús a los fariseos y escribas cuando lo cuestionaban por sus sermones y sanidades, de igual manera debemos hacernos la misma pregunta: Que pensáis en vuestro corazón? Porque al dejar de ser religiosos y conocer la verdad, no estamos exentos que nuestro corazón maquine en contra de la voluntad de Dios (Y les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación Lucas 16:15)

Porque los pensamientos y deseos internos del hombre son muy distintos a lo que existe en el corazón.

Dios pesa los corazones, le agrada la rectitud de corazón y da al hombre según sus obras. Si leemos la parábola del sembrador nos encontramos con: (Y éstos son los de junto al camino; en los que la Palabra es sembrada; mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la Palabra que fue sembrada en sus corazones. Marcos 4:15), Jesús nos quería enseñar algo importante, el corazón no es buena tierra para sembrar, es engañoso y perverso.

Satanás toma fácilmente posesión del corazón y lo domina, y sin darnos cuenta nuestra vida se ve envuelta en las manos del enemigo; la palabra de Dios solo se convierte en una justificación para nuestras vidas, y en un honrar de labios sin honra verdadera y poco a poco nos olvidamos que  la palabra de Dios es un continuo ejecutar en nosotros.
Entremos a su presencia reconociendo todo lo que somos y tenemos en el corazón, admitiendo nuestra vileza y la desobediencia a su voluntad.

LO TENGO QUE ADMITIR (si hubiera estado allí…)

Yo te entregaba al concilio.
Yo hubiera gritado barrabas, barrabas!
Yo te hubiera negado tres veces.
Yo te hubiera clavado en la cruz y te hubiera dejado sufrir.

Como limpiaremos nuestro corazón?

Con la fe "de" el hijo de Dios, lleguemos a Dios con un corazón verdadero y con una fe llena, purificado el corazón de mala conciencia y lavados nuestros cuerpos con agua limpia.

Reconociendo que siervos infieles hemos sido y solo lo que Dios nos ha mandado a hacer solo eso hemos hecho.

Y el lucero de la mañana resplandecerá en nuestro corazón.

Lo Tengo que Admitir -  Paola E. Meza.

EXTRANJERO EN SU PROPIA TIERRA


George Warnock

Una vez comenzamos a caminar un poco en el camino de Dios, empezamos a identificarnos con la vida de los personajes de la Biblia. Ahora podemos entender a Abraham un poco más.

Él había entrado en la tierra que Dios le había dado. Él había caminado a través de la longitud de la misma y por la anchura de la misma. Pero aún así algo dentro gritó: "¿Esto es bueno, pero no estoy satisfecho ..." ¿Y por qué no podía estar satisfecho? Porque Dios no lo dejaba estar satisfecho ... porque Dios quería ampliar su visión.

En la semilla y en la promesa de bendición que había recibido de Dios yacía latente un germen de algo mucho, mucho más grande que Dios ha querido revelar a él. Y por lo tanto todo esto cansado y vagando por la tierra prometida era necesario a fin de que este germen de la promesa pueda florecer en algo muy diferente y mucho más glorioso que un buen pedazo de bienes raíces.

Abraham, es evidente que vio poco de lo que realmente Dios tenía en mente. Sin embargo Dios fue fiel, lo llevaba en las vías de la obediencia que elevaría su visión y hacer de este hombre un hombre de fe,  para que vea más allá de la poca tierra en la que caminaba.

Si andamos en los caminos de Dios esto siempre sucede. El premio de sus promesas pronto da paso a cosas más elevadas, más cosas, más cosas celestiales. Abraham pronto descubrió que no eran de allí ... incluso en la hermosa tierra de Canaán. Él no era más que "un extraño y peregrino" (Génesis 23:4).

Hebrón debe haber sido muy maravilloso ... pero Abraham no estaba en casa. Era un extranjero en su propia tierra! Empezó a buscar una mejor ciudad, un país mejor, es decir, la celestial. "La ciudad real de que se veía que había "fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios." (Véase Hebreos 11:10, 16.) Las naciones que Dios prometió iba mucho más allá de las que surgen de Ismael e Isaac. "El Mundo" se convertiría en su herencia, como la verdadera "semilla" se implantó en el corazón de todos los hombres sobre la tierra. (Ver Romanos 4:13, Gálatas 3:16, 28, 29.)

La "Ciudad", que buscó un día desciende sobre la tierra. Y un día Abraham a la cabeza de la línea y se verá su semilla que ha brotado de cada tribu, tribu, lengua y nación, y  gente. No será el rojo y el amarillo y el negro y el blanco. Y Abraham será capaz de decir: "Estos son mis hijos, porque tengo mi fe." Entonces Abraham se paso a un lado y tomo su lugar con el resto, y Jesús se incluyen a su padre Abraham, en compañía de sus propios hijos (por "en lugar de tus padres serán tus hijos," Salmos 45:16). Y Jesús dice, "He aquí, yo y los hijos que me has dado son los signos y prodigios en Israel" (Isaías 8:18) ... un pueblo que son la simiente de Abraham, porque "Esa semilla es Cristo".

 Si realmente creen en Cristo, entonces son "la semilla de Abraham, y herederos según la promesa" (Gálatas 3:29).

Abraham, un extranjero en su propia tierra – George Warnock

11 de enero de 2011

OTROS PUEDEN, PERO USTED NO

G. D. Watson

Si Dios lo ha llamado para ser verdaderamente como Jesús completamente en espíritu, El lo va a llevar a una vida de crucifixión y humildad. El le va a exigir a tanta obediencia, que no le va a permitir seguir a otros cristianos. De muchas formas, va a ver que El deja hacer a otras buenas personas, cosas que a usted no le va a dejar hacer.

Otros que parecen ser muy religiosos y útiles pueden esforzarse a sí mismos, estirar las cuerdas y esquemas para llevar a cabo sus planes, pero usted no. Si lo intenta, se encontrará con tal fracaso y reprensión de parte del Señor, de manera a que termine profundamente arrepentido.

Otros pueden jactarse acerca de ellos mismos, de su trabajo, de sus éxitos, de sus escritos, pero el Espíritu Santo no le permitirá a usted hacer ninguna de estas cosas.

Si usted empieza a hacer eso, El lo guiará a tal punto de arrepentimiento que lo hará odiarse a sí mismo y a todas sus buenas obras.

A otros se le permitirá tener éxito en hacer grandes sumas de dinero, o que reciban una herencia o legado, o el tener lujos, pero a usted Dios solo lo va a suplir para el día a día, porque El quiere que usted tenga algo mucho mejor que el oro: una absoluta dependencia de El y de sus tesoros invisibles.

El Señor puede dejar que otros reciban honores y sean puestos al frente, mientras lo tiene a usted escondido y en oscuridad, porque quiere producir un fruto escogido y fragante de su gloria venidera, la cual solo puede ser producida en la sombra.

Dios puede dejar que otros sean grandes, y dejarlo a usted pequeño. Dejará a otros que hagan un trabajo para El y que reciban el crédito, pero hará que usted trabaje y sude sin que se sepa cuánto usted está haciendo. Esto es, para hacer su trabajo aun más precioso, El dejará que otros reciban el crédito de lo que usted ha hecho; esto es para enseñarle el mensaje de la Cruz y humildad, y algo del valor del ser revestido con Su naturaleza.

El Espíritu Santo pondrá sobre usted una estricta vigilancia, y con un amor celoso lo reprenderá por sus palabras sin sentido y sus vanos sentimientos, o por perder su tiempo con otros cristianos a quienes nunca se los ve preocupados por las cosas de Dios.

Así que acepte de una buena vez que Dios es un Soberano infinito y que tiene el derecho de hacer lo que plazca con los suyos, y que puede que no le explique miles de cosas las cuales pueden confundir su razonamiento en Sus tratos con usted.

Dios le tomará la palabra; si usted se entrega absolutamente para ser Su esclavo, El lo envolverá en un celoso amor y dejará a otras personas decir y hacer muchas cosas que a usted no.

Acepte esto por siempre: usted deberá tratar directamente con el Espíritu Santo, El tiene el privilegio de atar su lengua o encadenar sus manos o cerrar sus ojos en cosas en las que otros tienen completa libertad de moverse. Pero, sepa este gran secreto del Reino: Cuando se está tan completamente en las manos del Dios Viviente, entonces usted estará - en lo secreto de su corazón - contento y deleitándose sobre esta supervisión y vigilancia peculiar, personal, privada, y celosa del Espíritu Santo sobre su vida. Entonces usted habrá encontrado la entrada al cielo: el supremo llamamiento de Dios.

¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.
He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de antorchas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados. (Isaías 50:10-11)

Otros Pueden, Pero Usted No – G.D. Watson

LA PARABOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA

(Por qué deben estar separadas)
Por Michael Clark

Me gustaría compartir con ustedes algunos pensamientos que tengo sobre una de las parábolas de Jesús, El narró una parábola acerca de la cosecha al final de los tiempos. La conocemos como “la parábola del trigo y la cizaña”.

Esto es lo que él dijo:

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Mat.13:24-30)

La frase “mientras dormían los hombres” llamó mi atención. Los apóstoles fundadores y padres de la Iglesia estaban atentos por los “lobos rapaces” que surgirían en la nueva iglesia mientras ésta se formaba (Vea Mateo 7:15 y Col. 2.8). Pero mientras la historia continuaba, Satanás hizo que tempranamente se matara a todos los apóstoles, excepto Juan quien estaba exiliado en una remota isla. En este sentido, estos hombres “dormían” (vea Mateo 9:4).

Habiendo sido ellos removidos por el enemigo, esto dio lugar a que venga Satanás y siembre las cizañas cuyas enseñanzas todavía están mezcladas con las verdaderas doctrinas de los primeros apóstoles hasta estos días. “Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” Las semillas de lo falso se plantaron ya tempranamente.

Hice un estudio años antes sobre la cizaña. En los Estados Unidos se las llama “avena salvaje”. En los campos de trigo del norte, donde yo crecí, se las llama Darnel Barbudo. El Darnel en sí misma no es venenosa. Puede ser comida y no causa daño.

El problema es que albergan un hongo llamado Ernot Smut Fungus, el cual es mortal tanto para el hombre como para los animales. Este es el problema con aquellos que son hipócritas que encuentran buena tierra en los campos de Dios. Un poco de levadura leuda toda la masa. Pero en su sabiduría, Dios prohibió a sus siervos que las arranquen antes que venga la cosecha, no sea que el trigo se arruine en el proceso.

La forma en que el granjero trata con la avena salvaje es hacerlas pasar a través de un removedor que primero remueve la paja de la avena y al mismo tiempo pasa por encima un cedazo que permite a la cizaña que caiga y ser expulsada con la paja. Los hongos mortales se van con ellas.

 Así que usted puede ver la necesidad de pruebas en nuestras vidas para remover la paja y quitar las influencias venenosas del enemigo.

Una vez que se recoge el trigo, está lista para ser molido en un polvo fino que conocemos como harina. Perdiendo su propia identidad y tomando la del Señor en vez de la de ella, entonces nos volvemos uno con el Pan de Vida.

Jesús oró:

…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. (Juan 17:21-22)

Haznos así, Señor.

La Parabola del Trigo y la Cizaña – Michael Clark

10 de enero de 2011

LA SOLEDAD DE UN CRISTIANO

A. W. Tozer

La soledad de un Cristiano es el resultado de su andar con Dios en un mundo perverso; un caminar que muy a menudo lo lleva a apartarse de la comunión con buenos cristianos así como del mundo no regenerado (los no conversos).

Sus instintos dados de Dios claman por compañía con otros de su mismo sentir, otros que puedan entender sus deseos, sus aspiraciones, su absorción en el amor de Cristo; y debido a que dentro del círculo de sus amigos hay tan pocos que comparten sus experiencias internas, él se ve forzado a caminar solo.

Los deseos insatisfechos de los profetas por comprensión humana los causaba a clamar en sus quejas, y aun nuestro Señor sufrió de la misma manera.
El hombre [o mujer] que actualmente ha experimentado internamente la divina Presencia, no encontrará muchos que lo entiendan. El encuentra a pocos que les interesa hablar aquello lo cual es el objeto supremo de su interés, así que a menudo está silencioso y preocupado aun en el medio de una ruidosa re unión religiosa.

Debido a esto él recibe la reputación de ser aburrido y demasiado serio, y por eso es evitado y el espacio entre él y la sociedad se hace cada vez más grande. El busca a amigos en cuyas vestiduras él pueda sentir el olor de mirra y aloe y casia de los palacios de marfil, y al encontrar solo pocos o ninguno, él, al igual que María, guarda estas cosas en su corazón.

Es esta misma soledad la que lo lleva hacia Dios. Su incapacidad de encontrar compañía humana lo conduce a buscar en Dios lo que no puede encontrar en ningún otro lugar.


Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. (Ap. 12:11)
* * * * *
La Soledad de un Cristiano - A. W. Tozer

7 de enero de 2011

LA PLENITUD


Charles E. Newbold Jr.

En Mi presencia hay plenitud de gozo (Salmos 16:11).

¿Qué cantidad de Mi presencia anheláis?
¿Treinta por ciento, sesenta por ciento, o ciento por ciento? (Mat. 13:8).
Es vuestra elección. Os invito a venir a la plenitud que es Mía, a habitar conmigo.

Hay tres atrios en Mi tabernáculo. El atrio externo, el lugar Santo y el Lugar Santísimo.
Debéis entrar por el atrio exterior para llegar al Lugar Santo, y debéis entrar al Lugar Santo antes de poder entrar en el Lugar Santísimo. Os invito a entrar al Lugar Santísimo, a la plenitud de Mi Mismo.
Cuando entráis en el atrio exterior, venís a Mi Pascua. Venís a Mi crucifixión—la cruz—en la que di Mi vida y derramé sangre, entregué Mi cuerpo para que pudierais tener vida eterna.

¡Venid! Bebed de esta copa. Comed Mi cuerpo. Bebed Mi sangre. Naced de nuevo.
Levantaos a la nueva vida y subid a lo alto. Sentaos en los lugares celestiales conmigo. Ese es vuestro destino, estar conmigo y Yo con vosotros.
Venid, preciosos Míos. Venid más de cerca y más por completo. Venid a Mi Lugar Santo, Mi lugar de intercesión, Mi lugar de altas alabanzas.

Dejadme que os sumerja en Mi precioso Espíritu Santo y que os pueda investir con dones y con el poder de Mi señorío para que podáis ser para la alabanza de Mi gloria, Mi presencia, para que el mundo os conozca y os vea, y que al conoceros y veros, lleguen a conocerme a Mí y a verme a Mí. Verán que habéis estado conmigo. Verán que estáis conmigo y que Yo estoy con vosotros. Yo soy la presencia en medio de vosotros. ¡Venid! Dejadme sumergiros en Mi Espíritu.

Acercaos aún más, santos Míos, preciosos Míos. Venid al Lugar Santísimo, al Lugar más santo de todos—a ese lugar en el Espíritu en el que Yo soy lo único que importa, en el que tenéis una revelación completa de quién Yo soy en vosotros, a través de vosotros y en medio de vosotros.

Venid a Mi fiesta de los Tabernáculos, morad conmigo en la plenitud de Mi Espíritu.
Dejadme que os lleve de la mano y os dirija al atrio exterior de la Pascua, hacia el Lugar Santo de Pentecostés después y finalmente a la intimidad de Lugar Santísimo de Tabernáculos.

Dejadme ser vuestra gloria. Dejadme que os llene con Mi gloria. Los que os conformáis con permanecer en el atrio exterior tenéis Mi vida, Mi Espíritu, MI gracia y Mi misericordia, pero solo en una medida del treinta por ciento de MI plenitud. Yo deseo más para vosotros. Los que llegáis al Pentecostés del Lugar Santo y escogéis acampar ahí y no avanzar conmigo, tenéis Mi Espíritu. Tenéis muchas riquezas, tenéis revelación y tenéis conocimiento, pero sólo podéis disponer de una medida del sesenta por ciento de Mi plenitud. Y Yo deseo más para vosotros.

Los que escojáis permanecer en el atrio exterior de la Pascua o en el Lugar Santo de Pentecostés y no tenéis hambre y sed por avanzar hacia el Lugar Santísimo de Tabernáculos, descubriréis que vuestro aceite será tímido al sonar de Mi trompeta.
Descubriréis que los afanes de este mundo os llevarán fácilmente de vuelta a Egipto, de donde salisteis. Ese no es Mi deseo para vosotros.

Yo anhelo plenitud de gozo en vuestra presencia. Yo anhelo que vengáis por completo a Mi presencia para que podáis disfrutar la plenitud de Mi presencia, Mi gozo, Mi amor, Mi misericordia y Mi bondad hacia vosotros.
Siempre hay otro paso que podréis tomar, un caminar más profundo conmigo. Es vuestro. Yo soy vuestro. Yo soy vuestro ciento por ciento si Me deseáis, si Me anheláis, si Me queréis del mismo modo que el ciervo brama por las aguas.

¿No oyes la trompeta sonando en tu corazón, llamando de un abismo a otro?
Pero tú dices, “Señor, me temo que nunca antes había pasado por este camino.”
Te digo, fija tus ojos en Mí. Mira y observa que Mi mano está extendida hacia ti.
Amado Mío. Toma Mi mano y déjame que te lleve de gloria en gloria, de fe en fe, de lo profundo a lo profundo, a la plenitud en Mí mismo.

La Plenitud - Charles E. Newbold Jr.
"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"
Matthew Henry