" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

19 de mayo de 2012

TODOS ME CONOCERÁN

 Anónimo
Por lo cual este es el testamento que ordenaré a la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo.
Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, desde el menor de ellos a hasta el mayor. Hebreos 8: 10-11
Que maravillosa promesa: Conocer al Señor, y esto gracias a un nuevo testamento, ya que el antiguo, el de la ley nada perfeccionó, sino la introducción de una mejor esperanza; pues el hombre no puede cumplir con los mandamientos de Dios sin escuchar Su voz; y precisamente al hombre se le dio la ley (antiguo testamento), ya que no quiso escuchar la voz de Dios directamente, quiso por el contrario un intermediario que escuchara y le contará.
Dijeron: No queremos escuchar esa voz, pues si escuchamos esa voz vamos a morir. Y si, ciertamente vamos a morir si escuchamos la voz del Señor. Esa siempre ha sido la voluntad de Dios, la muerte del yo, la muerte de nuestra voluntad, matar el pecado en nosotros;  así pues, la única manera de ser perfeccionados y llevados a la libertad y a la victoria es entrando en un pacto donde escuchemos la voz del verdadero Pastor y sean entonces escritas sus leyes en nuestras almas, para que por naturaleza hagamos lo que es agradable delante de él.
La promesa es que él nos enseñará directamente y entonces le conoceremos; este es el nuevo pacto; es decir que si no somos enseñados por él, no le conoceremos. Es cierto que el Señor ha establecido un ministerio con el propósito de perfeccionar a los santos; pero es un ministerio ordenado y formado por él, no por los hombres. Es un ministerio que hace discípulos de Cristo no de sí mismos. Este verdadero ministerio lleva a que cada creyente escuche directamente la Voz de Su Señor, pues como hemos visto, es la única manera de que el pecado sea removido de nosotros, y participemos así de Su santidad y de Su naturaleza.
El asunto es que es más fácil y agradable a la carne ir donde un intermediario, pues así no perdemos la vida propia; es “mejor” cumplir con una serie de ritos, mandamientos y doctrinas de hombres, pues así decimos Señor, Señor, pero seguimos en nuestros propios caminos y proyectos, además de usar Su nombre para que haga nuestra voluntad y nos de las cosas del mundo. Esto es la religión, y no hay cosa más perversa y diabólica, pues hace creer al hombre que es una maravilla, cuando se permanece en tinieblas e inmundicia. La religión es poner remiendo nuevo en vestido viejo; el asunto es que la rotura se hará peor; o pretender echar vino nuevo en odres viejos, los dos se echarán a perder.
La higuera, en la escritura es un tipo de la religión; y recordemos que el Señor la maldijo, y además dijo que nunca se hallaría fruto en ella.

La higuera (la religión) es con lo que el hombre trató de cubrirse cuando se rebeló contra su creador y descubrió que estaba desnudo. Hermanos pero esa no es la cubierta establecida por el Señor, no son nuestras propias obras y ritos en una naturaleza corrupta y torcida, no, la cubierta que el Señor tuvo para ese entonces como la que tiene  para hoy, es un vestido de cuero, que significa que hubo muerte, derramamiento de sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados; la cubierta es el gobierno de Cristo en nosotros, que perdamos nuestra vida, para estar completamente sometidos a Su voluntad.
Dice este testamento, esta promesa, que él nos será por Dios y nosotros le seremos por pueblo; y si él nos va a ser por Dios es por que vamos a hacer lo que él nos dice que hagamos, y no lo contrario; sino, simplemente no es nuestro Dios.
Este pasaje nos enseña además que vamos a conocerle y le seremos por pueblo, ya que él en este nuevo testamento, reconciliará nuestras iniquidades y nuestros pecados. ¿Cómo? Escuchando Su voz y entonces aprendiendo Sus caminos, no mediante ritos, tradiciones, doctrinas y mandamientos de hombres, las cuales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto a la voluntad y humildad, y en duro trato del cuerpo; PERO NO TIENEN VALOR ALGUNO CONTRA LOS APETITOS DE LA CARNE.
Mensajes de Paz - Anónimo

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Matthew Henry