" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

15 de marzo de 2013

IGLESIA COMO UNA EXTENSIÓN DEL YO


Charles E. Newbold Jr.
Esta cosa que llamamos iglesia puede ser una forma tal de extensión de nosotros mismos. Es una de esas cosas que perseguimos en nuestros corazones porque la amamos tanto. Esto es lo mismo que decir que amamos las obras de nuestras manos y las imaginaciones de nuestros corazones, que se expresan en esa Cosa que llamamos iglesia. Estamos en la iglesia porque la iglesia está en nosotros. Es una extensión de nosotros. Por tanto, nos estamos sirviendo a nosotros mismos cuando la servimos.
“¡Venga ya!”, Dices. “No puede ser que hables en serio. ¿No estás siendo muy duro y crítico con la iglesia? Amo a mi iglesia. Tengo relaciones de toda la vida en mi iglesia. Tenemos un coro, buenas predicaciones, las almas se salvan, el Espíritu Santo se mueve con frecuencia en nuestros cultos. Los rituales y los símbolos me hacen sentir cerca de Dios. ¿Cómo puedes entonces justificar el hecho de que Dios se manifieste en la iglesia? ¿Cómo puedes llamar a la iglesia, mala?”.

Los buenos cristianos van a la iglesia. De hecho, cuanto mas fuertes son en su fe, es más probable que asistan a la iglesia. Identifican la “asistencia a la iglesia” con su fe. Su fidelidad a la iglesia es con frecuencia el criterio de medida de su fidelidad a Cristo. Después de todo, las iglesias incluso pertenecen a los cristianos, al menos en nombre y percepción. La presencia de Dios es manifiesta en algunas de estas iglesias en ocasiones, pero eso no significa que estas Cosas que llamamos iglesia hayan nacido del Espíritu. Siguen siendo extensiones idolátricas del Yo.

Dios a menudo ha bendecido y prosperado a Su pueblo en cautiverio. Dios bendijo a Israel en numerosas ocasiones incluso aunque ella se hallaba comprometida con la idolatría. Incluso cuando Él exilió a Judá a Babilonia, El ordenó que se construyeran casas, que se plantaran jardines, que comieran del fruto de ellos y que hubiera crecimiento en las familias. Jer. 29:4-6. Dios incluso pronunció un severo juicio contra aquellos judíos idólatras que trataban de permanecer en Judá. Jer. 29:16-18. “Después de que se hayan cumplido setenta años en Babilonia”, prometió el Señor a Judá, “te visitaré y obraré mi buena obra hacia vosotros, haciéndoos regresar a esta lugar” Jer. 29:10. Dios tenía que visitar al pueblo en Babilonia para librarlos de Babilonia.

El Espíritu Santo se ha movido con frecuencia sobre su pueblo para salvar, sanar, y librarles a través de la historia del sistema de la iglesia institucionalizada. La reforma protestante, el gran despertar de 1800, y el avivamiento pentecostal de principios de 1900, son muestras históricas de cómo Dios buscaba liberar a su pueblo de un viejo orden, para llevarle a uno nuevo.

Unas pocas iglesias han experimentado lo que ellas llaman renovación. Dios está llenando las lámparas de aquellos dispuestos a estar preparados con suficiente aceite para atravesar la distancia hasta que suene la última trompeta. Sería un error trágico, sin embargo, tomar la unción de Dios sobre su pueblo como una aprobación de sus ídolos. Si el Espíritu Santo se está moviendo en tu iglesia, no está presente para bendecir tus idolatrías, sino para preparar a un pueblo para Él mismo. Dios cuida a su pueblo, que resulta estar en cautiverio a la iglesia.

El esta preparando a su esposa. El tiene que entrar a esos lugares ilegítimos que llamamos la iglesia para prepararla de forma que El pueda sacarla de ahí.

 El Sistema de La Iglesia Ramera - Charles E. Newbold Jr.

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La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"
Matthew Henry