" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

6 de mayo de 2013

EL ENFRENTAMIENTO EN JERUSALEN


 Michael Clark

Usted ve que los padres de la iglesia primitiva nunca enseñaron diezmar o muchas de las reglas ya sean escritas o implicadas en nuestras iglesias de hoy en día. Ellos creían en el poder de una vida cambiada con un nuevo corazón que guía al creyente a toda justicia. Y ellos también creían que Dios supliría cada una de sus necesidades de Sus riquezas en gloria.

Pablo tuvo que confrontar a ciertos miembros judíos de la iglesia que trataban de conseguir que los Gentiles empezasen a guardar la ley. Finalmente él tuvo un enfrentamiento con ellos en Jerusalén y el resultado de eso fue el siguiente decreto: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis”. (Hch. 15:28-29)

¿No hubiese sido éste un excelente momento para establecer la ley del diezmo en el Nuevo Testamento? ¡Si este hubiese sido un decreto venido de los gobernantes de las iglesias y denominaciones de hoy en día, hubiese estado en lo primero de la lista!

Estos son los cuatro mandamientos a los Gentiles en los cuales los apóstoles estuvieron de acuerdo:
 I.              No comerás carne sacrificada a los ídolos.
II.            No comerás sangre.
III.           No comerás carne de cosas estranguladas.
IV.          No fornicarás.
 
Yo puedo con eso ¿puede usted? Todas las cuatro son buenas para su salud física y espiritual.
Muchos de nosotros después de haber venido a Jesús fuimos advertidos de ciertas cosas que se esperaban de nosotros por los clérigos (y otros hacedores de bien) ahora que eramos “libres” en Jesús. Su lista do “hacer - no hacer” puede haber sido similar a esta:
 
1)    Como cristiano usted debe dar el 10% de su ingreso total a la iglesia.
2)    No debe fumar o masticar tabaco (o salir con chicas que lo hacen).
3)    Usted debe orar y leer su Biblia todos los días.
4)    No debe drogarse o beber alcohol.
5)    Usted se debe bautizar.
6)    Usted debe ir a la iglesia todos los domingos, mañana y tarde, y los miércoles de noche también seria bueno.
7)    Usted debe someterse a la cobertura de su pastor.
8)    Usted se debe cortar el pelo.
9)    No debe salir con hombres o mujeres que no sean salvos.
10) Debe tener cuidado de las películas que mira.
11) No debe bailar.
12) No debe ver más a sus amigos en el bar.
13) ¡Mantenga juntas sus rodillas!
… Y continúa.
 
Ahora, ¿se siente usted todavía libre?

Verá usted, Jesús vino a libertar al hombre de la carga del pecado y de la ley. El se levantó en la sinagoga en Nazaret y leyó de Isaías:
El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. (Luc. 4:18-19)

Dios ha enviado a Jesús a romper TODO yugo y liberar CADA carga, especialmente aquellas puestas sobre los hombros del creyente por hombres que deberían saber mejor. Isaías también profetizó:
¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? (Is. 58:6-7)

 La Ley y La Iglesia - Michael Clark

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