" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

9 de mayo de 2013

PRESAGIANDO LA IDOLATRÍA


 Charles E. Newbold Jr.

 
La mayoría de las veces, los creyentes del siglo primero iban de casa en casa, lo cual podría ser un plan ideal para reunirse hoy día. Cada vez un mayor número de creyentes se reúnen en los salones de las casas para tener alabanza y adoración, participar de la Palabra, del rompimiento del pan, la oración y la comunión.

Estos escenarios pueden dar una libertad tremenda en el Espíritu Santo, crear oportunidades para que cada uno-a pueda usar sus dones, formar relaciones más fuertes entre ellos y mantener el apoyo del uno al otro en tiempos de necesidad.

Sin embargo, tenemos que comprender que nuestra salvación no depende de reunirnos en células hogareñas, como tampoco depende de pertenecer a la iglesia.

Nuestra salvación está en el Señor. Podemos convertir en un ídolo las células hogareñas tan fácilmente como podemos hacerlo de la iglesia.  El problema no está en tener o no un edificio, mantener o no reuniones regularmente, tener o no actividades, tener o no una estructura. El problema tiene que ver con lo que hay en nuestros corazones respecto de estas cosas. Puede ser posible tener todas estas cosas y no unirse a ellas, aunque lo dudo.

Tarde o temprano, sin darnos cuenta, hacemos una Cosa de ellas y comenzamos a ir tras esa Cosa más que en pos del Señor. De esa manera funcionan nuestros corazones de ramera. Puesto que, después de todo, esas cosas salieron de nuestros corazones. Pienso que es poco probable que podamos organizarnos como un grupo de creyentes,  con un edificio, un nombre, una cuenta bancaria, un sistema de creencias, y cosas así, sin que esas cosas, tarde o temprano se conviertan  en una fuente de orgullo en nosotros como extensiones idolátricas de nuestra necesidad carnal de exaltar el Yo.

Encuentro una mezcla en muchas iglesias.  Hay carne y Espíritu a la vez, porque hasta ahora, Dios ha respondido a Su pueblo dondequiera que hayan invocado Su Nombre. El responde a pesar del hecho de que hayamos convertido a estas Cosas en ídolos en nuestras vidas. Él responde al Espíritu Santo y a Su naturaleza en nosotros. Sin embargo, Él rechaza nuestra carne y nuestras idolatrías.  No me atrevo a tocar lo que Dios esté haciendo en una persona o iglesia. Yo solo deseo expulsar a la parte idolátrica de todo ello y exponer los corazones de ramera para que podamos arrepentirnos de eso.

Si tú estás en una de esas Cosas que llamamos iglesia y estás ciertamente creciendo en el Señor, no querría decirte que te marcharas físicamente, sino que abandonaras cualquier forma de idolatría de la misma. ¡Ten cuidado! Phil Perry hizo la observación de que “cuánto más aparente moverse el Espíritu Santo en una de estas Cosas, más engañoso es. La gente ve lo que Dios está haciendo pero fracasan en ver todas las cosas que están mal.” Las “cosas que están mal” están terriblemente mal. El cepo está todavía preparado para atraparte y para que te ocupes de por vida al sistema como esclavo. Muchos grupos pueden comenzar en el Espíritu, pero continuar después en la carne. Gál.3:3.

Hemos de ser un pueblo dirigido por el Espíritu Santo en todo lo que hacemos, decimos y somos. Hemos de adorar en espíritu y en verdad. Cualquier cosa, incluida la iglesia, que nos estorbe para hacer esto, no puede ser de Dios.

Nuestros lugares altos son nuestros amantes babilonios, y la iglesia, es la cautividad babilónica del Pueblo de Dios de hoy día.

 El Sistema de La Iglesia Ramera - Charles E. Newbold Jr

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Matthew Henry