" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

5 de noviembre de 2014

EL SACERDOCIO DEL NUEVO TESTAMENTO


Michael Clark

En Cristo, Dios ha establecido en orden un nuevo sacerdocio con Jesús como su Sumo Sacerdote.
Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Heb. 7:11-12)

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque de tanta mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza. (Heb. 3:1-6)
En la Iglesia del Nuevo Testamento no hay tal cosa como este sistema de casta que llamamos clérigos y laicos. Lo que tenemos ahora es una lacra de la iglesia que el Emperador Constantino designó debido al sacerdocio pagano de Roma aproximadamente en el 311 dC. De eso vino la Iglesia Católica. Lo que dice el Nuevo Testamento es que todos nosotros somos sacerdotes ante Dios. Pedro escribió:

Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Ped. 2:4-5; 9-10)

Cuando alguien lo llama laico, líder laico, persona laica, etc., ¿no lo hace sentir como si fuese uno más del montón, o un ciudadano de segunda clase en el reino de Dios? Bueno, esta no es la forma en que Jesús lo ve a usted. La Escritura ha estado diciendo esto todo el tiempo:

No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. (Col. 3:9-11)

Eso es correcto, ¡TODO de Jesús es TODO en nosotros! ¡La plenitud del sacerdocio de Cristo ha sido puesta a disposición en todos nosotros! Se necesita de todos nosotros para manifestar la plenitud de Cristo, no solo uno o dos en cada cuerpo de la Iglesia (Vea 1 Cor. 12:12-30). Es una afrenta a El que a sus santos se les haga sentir que no son nada sino solo servidumbre cuya tarea es apoyar una casta de sacerdotes que gobierna sobre ellos.

No se olvide que todos tenemos igual acceso a nuestro Sumo Sacerdote.

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (1 Tim. 2:5-6)

Yo creo que estamos en la “Segunda Reforma”. Dios está restaurando el sacerdocio y la responsabilidad de ministrar de vuelta en las manos de todos los creyentes en Cristo. Estamos oyendo al Espíritu decirnos que no hay tal cosa como clérigos/laicos en la iglesia de Dios del Nuevo Testamento.

 La Le y la Iglesia - Michael Clark

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