" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

5 de noviembre de 2014

ISRAEL EN EL RIO JORDAN


George Warnock

Cuando Israel cruzó el Mar Rojo, estaban de hecho siendo “bautizados en Moisés, en la nube y en el mar” (1ª Cor. 10:2). Por tanto, en tipo, habla de nuestro bautismo en Cristo: en agua y en el Espíritu. Pero cuando esta generación falló en entrar a la tierra de su herencia por su desobediencia, Dios levantó una nueva generación que si prosperaría. Ahora estaban bajo un nuevo liderazgo, Josué. Y antes de que pudieran poseer su herencia, recibieron instrucciones muy detalladas en cuanto a como cruzar el Jordán, en preparación para la conquista de Canaán. Los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto tenían que hundir sus pies en las aguas del Jordán, y al hacerlo, las aguas se apartarían para que el pueblo pudiera pasar por tierra seca.

Los sacerdotes tenían que permanecer en el centro del Jordán mientras el pueblo pasaba. Tenían que colocar doce piedras en el lecho del Jordán como un pilar, y también tenían que tomar doce piedras igualmente del lecho del río y levantarlas como un pilar en el lado del oeste. En tipo, tenemos un cuadro de una nación identificada con Cristo en Su muerte y resurrección. Pero había más sobre este “bautismo” que eso. Porque cuando habían levantado el campamento en el lado del oeste, tenía que haber una nueva circuncisión. Esta generación nueva no había sido circuncidada en el desierto y todavía llevaban el “reproche de Egipto” con ellos. La mancha, el reproche, la carga y el mismo recuerdo de la vieja vida en Egipto debía ser “desenrollado” en Gilgal, porque ese es el significado de la palabra “Gilgal”.

De este modo, la circuncisión se convierte en otro aspecto del bautismo cristiano. El bautismo en agua (especialmente aquí, en el mundo occidental) se presenta como una ceremonia hermosa, y las multitudes son especialmente invitadas a venir y testificarlo. Sólo puede ser porque el verdadero significado del bautismo no ha sido conocido o descubierto, o cumplido en las vidas del pueblo de Dios. Podemos aceptar el bautismo cristiano y seguir muy felices con el mundo a nuestro alrededor. Pero no era así en la Iglesia primitiva ni tampoco en algunas de las naciones del mundo hoy día. En aquel día significaba un “cortar”.
De hecho significaba en práctica y en experiencia, una identificación con la Cruz de Cristo. “Circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; habiendo sido sepultados con El en el bautismo…” (Col. 2:11,12).

Significa que desde ese día en adelante te hiciste enemigo del mundo porque el mundo era enemigo de Dios. De hecho era una ceremonia de matrimonio en la que dijiste: “Te tomo, Señor Jesús, para ser mi Esposo legalmente casado conmigo, para tenerte, para amarte, para obedecerte… y para abandonar a todos los demás…” ¡Con qué frecuencia hemos cometido adulterio con el mundo en esta relación!

“! Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4).

Los soldados en el ejército de Dios tienen que experimentar las implicaciones completas del bautismo. Salir de Egipto significó un bautismo para Israel “en la nube y en el mar”. Quizás fue suficiente para ellos en sus viajes por el desierto. Pero para conquistar a las siete naciones fuertes de Canaán, nosotros, como el Israel de antaño, debemos conocer y experimentar las implicaciones temibles de nuestro bautismo: identificación con Cristo en el cortar con la vieja vida adámica, para podernos levantar con Él “en novedad de vida”.

Nos estremecemos con el pensamiento de que el bautismo en el Espíritu Santo significa una donación de poder. Y es todo eso. Pero la mayoría de nosotros que hemos recibido esa experiencia nos hemos decepcionado al descubrir que el poder de la vieja naturaleza adámica seguía fuerte en nosotros, y que muchas veces hemos sido impotentes ante la faz de tal enemigo.

Esto sólo puede haber sido resultado de no haber caminado en el sendero de la Cruz y por tanto, por no haber experimentado el corte de la vieja naturaleza en nuestro interior. Hemos deseado el poder de este bautismo, sin la debilitación de nuestra carne; y creo que Dios ha tenido misericordia de nosotros y no nos ha permitido conocer demasiado de ese poder hasta haber llegado a conocer la circuncisión de Gilgal. Demasiados ministros de Dios han comprendido el poder de Dios sin conocer la debilitación de su propia naturaleza del yo, y esto ha resultado en tristeza para ellos. Dios, danos de tu poder—pero primero que nada, para ministrarnos “vida y piedad” (2ª Pedro 1:3); y debilita nuestras fuerzas para que podamos conocer solamente la fortaleza y el poder del Señor.

Si hemos recibido un bautismo del Espíritu pero no hemos recibido un bautismo de la debilidad de nuestra carne, conoceremos muy poco del bautismo de poder. En la plenitud de este bautismo, Dios nos debilitará para que podamos conocer Su poder. Si el Espíritu de Dios tiene Su Señorío en nuestras vidas, nos guiará por el camino de la Cruz; y si rehusamos ese camino, nunca aprenderemos a caminar en el Espíritu. No es realmente una experiencia en la que nos hacemos más fuertes y sabios, y poderosos en nuestra carne, sino una experiencia en la que nos hacemos débiles, más insensatos y menos competentes…para que Dios pueda convertirse en nuestra fuerza, en nuestra sabiduría y en nuestro poder.

¿Por qué tenemos que enfatizar continuamente estas cosas? Porque somos duros de oído; y porque Dios ha determinado ANULAR este sistema completo del mundo en el Día del SEÑOR. Y para hacer eso, debe encontrar un pueblo que haya sido ANULADO por causa de la operación de la Cruz en sus vidas. Dios no está ahí para hacer una muesca o dos en nosotros, sino para llevarnos a CERO. Porque solo en fuerzas cero, podremos llevar a las fuerzas del mal a CERO.

“Dios ha escogido lo NECIO del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo DÉBIL del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que NO ES (cero cosas), para anular lo que es.” (1ª Cor. 1:27-28) ¿Qué sabiduría o propósito puede salir de eso?

PARA QUE NADIE SE JACTE DELANTE DE DIOS (V. 29). ¡Eso es todo el Día del Señor, y ese día está sobre nosotros!  ¡El día en que Dios ha dicho que “mancharía el orgullo de toda gloria!”

Así que, ¿Qué es lo que Dios hace con esa nación incircuncisa que Él está preparando para la batalla? ¿Circuncidarlos en el banco oriental del Jordán para que puedan recuperarse con prontitud para la gran batalla?  ¿En el lado oriental donde aún tendrían la protección añadida de las muchas aguas y crecidas del río… porque sabemos que el Jordán se inundaba por sus orillas en ese tiempo del año? ¡No! Primero los hace pasar el río y después inutiliza completamente a todo el ejército de guerreros ante las narices de los poderosos hombres de Jericó. Los iba a debilitar por completo en la presencia de sus enemigos.

No hay duda de que los corazones del pueblo de Dios se derritieron al ver a unos 600.000 de sus jóvenes fornidos, incapacitados para la batalla de un solo golpe, ante la orden del Señor. ¿Pero sabes algo? En este mismo momento los corazones de los habitantes de Jericó también se “derritieron” y “no quedó espíritu en ellos”cuando vieron a este ejército incapaz fuera de sus muros fortificados. ¿Qué sucedió entonces? Cayó el terror de Dios sobre ellos. ¿Oíste lo que dijo Pablo? Él usa LO NECIO para mostrar SU gloria y para confundir a los sabios.

Fue simplemente su caminar de obediencia, su identificación con el camino de la Cruz, lo que trajo el temor de Dios sobre los habitantes de la tierra y aterrorizó a los poderosos guerreros de Canaán.

Ahora bien, consideremos la estrategia de la batalla de Dios en cuanto a algunos de los jueces de Israel. Una vez tras otra, Israel se apartaba del SEÑOR después de la muerte de Josué. Y al buscar al SEÑOR, Él era siempre fiel en levantar a un libertador, que sería conocido como uno de los jueces. En cada caso, vemos siempre el mismo principio interviniendo, y el mismo patrón de batalla y de victoria.
QUIENES SOIS -  George Warnock

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