" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

5 de diciembre de 2015

2000 AÑOS DESPUES DE LOS POSTREROS DÍAS


Douglas Weaver 

Algunos pueden decir, “Estas cosas son profetizadas para los días postreros, y todavía han de suceder en el futuro”. Pero fíjate que los creyentes del primer siglo comprendieron que estaban viviendo en los últimos días. (Lee 1ª Juan 2:18 y Hebreos 1:1-2).

De acuerdo con Joel, el Espíritu Santo sería derramado en los días postreros. Los que testificaron del derramamiento del Espíritu el día de Pentecostés, estaban viviendo en los últimos días. “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…” (Hechos 2:17).

La gran caída ya ha tenido lugar. Sucedió en los últimos días, tal y como Pablo y Juan habían visto de antemano. La iglesia ha caído del poder hacia una forma de piedad. Tenemos mucho de formas y muy poco de Espíritu.

Al cierre del primer siglo, una iglesia había caído ya en extremo. El resto seguiría tras ella muy pronto. La iglesia de Laodicea estaba a punto de perder su candelero. Apocalipsis 3:20 describe su condición como una asamblea que descaradamente había dejado a Cristo fuera, junto a la puerta, llamando y pidiendo entrar. Había caído tan bajo que aunque Él estuviera llamando a la puerta y pidiendo entrar, pocos escuchaban. Había sido claramente excluido. Al cierre del primer siglo, la gran caída estaba en su máximo esplendor.

Juan vio este misterio de antemano después de alcanzar su clímax. Las cosas empeoraron dramáticamente porque al cierre de esa era, la Iglesia apóstata es descrita como una ramera asesina. Sobre su frente lleva escrito un nombre, MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE TODAS LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA (Lee Apocalipsis 17:5). Los reyes de la tierra habían cometido fornicación con ella y los habitantes de la tierra se habían emborrachado con el vino de su fornicación (Apocalipsis 17:2). Es culpable de la sangre de los Santos y en su mano hay una copa llena de esa sangre (lee Apocalipsis 17:6).

Pasaron solo unos 24 años desde que Pablo escribiera “Porque el misterio de iniquidad ya está en marcha…” (2ª Tes. 2:7) hasta que Juan recibiera después las cartas a las siete iglesias. En ese breve espacio de tiempo, la iglesia en Laodicea había caído completamente, de manera que Dios los describió como “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos” (Apocalipsis 3:17). Las cosas estaban sucediendo bastante rápido. Solo 200 años más tarde, el Cristianismo quedaría completamente paganizado con la ayuda de un déspota emperador romano.
En una breve revisión de la historia de la iglesia puede verse lo bajo que ésta ha caído. Bajo la dirección de los emperadores romanos, la iglesia abrazó numerosas vacaciones paganas. Adaptaron su sacerdocio conforme al sacerdocio  pagano. Erigieron edificios ahora llamados iglesias, se acomodaron al orden de los templos paganos y de los centros cívicos romanos. Tomaron las vestiduras de los sacerdotes paganos y las deidades femeninas de los templos paganos, Isis o Artemis, la Gran Virgen, la Madre de Dios, o la Reina del Cielo, también conocida como María.


Guardando la costumbre pagana de deificar a los hombres, veneraron a los santos poniendo sus nombres a muchos de sus templos. El mosaico romano incluido más abajo muestra lo bajo que cayó la iglesia. Describe a Cristo como al dios sol ascendiendo al cielo en su carro. La adoración del sol no fue ilegalizada en la iglesia romana hasta el quinto siglo. Constantino, el supuesto emperador cristiano, mantuvo el título de Pontífice Máximo, el dios sobre todos los dioses romanos. Luego tomaría para sí el título de décimo tercer apóstol. El cristianismo había caído junto en el regazo del paganismo. La adoración al Hijo había sido confundida con la adoración al sol.

El Nuevo Exodo - Douglas Weaver 

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