Los Israelitas atravesaron el Jordán y se establecieron en la tierra prometida en su último campamento (Campamento No. 42) al final del éxodo, lo cual nos indica simbólicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra prometida y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.


2 de julio de 2018

EL EJEMPLO DE CRISTO VIVIDO POR LOS APOSTOLES


Davis y Clark

La oración es primeramente y más que nada una actitud del corazón. Por esta razón las oraciones registradas en el Nuevo Testamento son excepcionales; en ellas se revela la actitud del corazón de los creyentes del primer siglo, reflejando la forma en que ellos se relacionaban con Dios y entre ellos mismos. En Hechos 4:23-30 encontramos una de esas oraciones que revela una actitud de humildad que es raramente vista en la iglesia moderna de estos días. Pedro y Juan fueron recientemente liberados de la prisión local donde fueron confinados por los líderes judíos por haber tenido parte en la sanidad del hombre cojo en la puerta La Hermosa. Después de ser liberados, fueron directo a sus compañeros y contaron todo lo que los principales sacerdotes y ancianos les habían dicho. Después de oír las noticias de las amenazas de castigar a todos lo que predicasen el nombre de Jesús, los hermanos alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron:

«Señor, tú que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, tú que has dicho por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, tu siervo: ¿A qué esta agitación de las naciones, estos vanos proyectos de los pueblos? Se han presentado los reyes de la tierra y los magistrados se han aliado contra el Señor y contra su Ungido. «Porque verdaderamente en esta ciudad se han aliado Herodes y Poncio Pilato con las naciones y los pueblos de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien has ungido, para realizar lo que en tu poder y en tu sabiduría habías predeterminado que sucediera. Y ahora, Señor, ten en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos que puedan predicar tu Palabra con toda valentía, extendiendo tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús.» (Hch. 4:23-30 Biblia de Jerusalén – el énfasis es nuestro)

Note la amenaza común a los siervos a través de esta oración. Hay una referencia “a tu siervo David y a tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste”. Mas aun, al referirse a ellos mismos como esclavos (doulos), ellos probaban que habían aprendido la lección que Jesús les había enseñado cuando les dijo: “…y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo [doulos]”. (Mt. 20:27)

Los primeros discípulos finalmente entendieron que era a través del servicio de Cristo, del dar Su vida, del descender a la cruz y resurrección, que el poder de Dios era liberado entre ellos (Ef. 1:19). Y así fue que ellos sellaron esta oración en el nombre de “su santo siervo Jesús”. Estos hombres que alguna vez habían discutido sobre si quien sería el mayor, ahora llevaban el nombre siervo con el más alto respeto. El Señor Jesús mismo les había instruido para ver la servidumbre como la vocación mas elevada. Finalmente ellos entendieron el reino que El les había asignado. Jesús pasó a través de este velo terrenal como un siervo. Se humilló a sí mismo, tomando la forma de un esclavo y fue obediente hasta la muerte en la cruz. De esta forma hizo una abierta demostración a los principados y potestades. Así también, por medio de la cruz El quitó sus poderes al sepulcro y a la muerte. Por el poder de Dios fue resucitado, exaltado y le fue dado un nombre que es sobre todo nombre y ahora está sentado a la mano derecha del Padre. Fue su conformidad a los sufrimientos de Cristo lo que trajo el poder del cielo para llevarlo en sus vidas. Su cruz se convirtió en la cruz de ellos. El mensaje de la cruz es el poder de Dios.

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios (1 Co. 1:18) La bendición y el poder de Dios reposan en la palabra de la cruz. Tanto que Pablo pudo decir sin equivocación: “La palabra de la cruz… es el poder de Dios”. No para todos, dirá usted, sino para aquellos que están siendo salvados, los que están abrazando la mente de Cristo.

En otro lugar Pablo escribió: “Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos (2 Co. 1:8-9). Otra versión de la Biblia escrita en lenguaje básico tiene una mejor traducción de este pasaje. El verso nueve dice: “Si, nosotros mismos nos hemos puesto sentencia de muerte, para que nuestra esperanza no sea de nosotros mismos, sino de Dios que es capaz de dar vida a los muertos”. La respuesta de Dios a la debilidad de la carne es la muerte obrando en nosotros. Como lo puso Pablo: “…llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos”.

El mensaje de la cruz, hablado y vivido, libera el dunamis poder de Dios. Es a través del caminar como siervos el camino a la cruz que este poder es liberado. Cuando oramos, “concede a tus siervos”, las cosas empiezan a pasar. ¿Qué pasó después que los hermanos terminaron de orar aquel día? ¿Se retiraron simplemente y se fueron a sus casas, esperando que Dios contestara a su tiempo la oración? ¡No! “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” (Hch. 4:31) Dios respondió inmediatamente, tal vez mientras ellos estaban aún orando. ¿Por qué? El es rápido en conceder a Sus verdaderos siervos. ¡El Padre los honrará!

Como creyentes, estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales, pero el camino de la cruz todavía está frente nuestro. Un día, veremos la victoria final cuando suene la última trompeta y los muertos en Cristo se levanten para encontrarse con El en el aire. ¡Y ningún sepulcro va a retener a este cuerpo! Por ahora, el camino se encuentra frente a nosotros, la copa y el bautismo, el mismo camino que Jesús inició, haciéndose el primogénito de entre los muertos.

“…y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Col. 1:18)

Hay un solo camino hacia una vida fructífera. Hay un solo camino hacia la realización de la vida. Es el camino menos transitado, el camino a la cruz. “Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mat. 7:14)”. Paradójicamente es un camino oculto. Es un camino que es considerado necio a los hombres intelectuales y piedra de tropiezo para los hombres religiosos. Es como la puerta de hierbas en el Progreso del Peregrino. Es difícil ver por su estrechez.

Evangelista: (apuntando con su dedo sobre un campo muy extenso) “¿Ve aquella puerta de hierbas?” (Mt. 7:14)
Cristiano: “No”.
Evangelista: “¿Ve aquella luz brillantes?” (Sal. 119:105 – 2 Ped. 1:19)
Cristiano: “Pienso que si”.
Evangelista: “Manténgase mirando esa luz, y vaya directo a ella; para que pueda ver la puerta”.

Después de oír esto, Cristiano se dio vuelta y empezó a correr hacia la luz. Su esposa, hijos y vecinos buscaban disuadirlo, clamando, “¡Vuelve! ¡Vuelve!” Pero Cristiano, apurando su paso y poniendo sus manos sobres sus oídos, gritó con todas sus fuerzas “¡Vida! ¡Vida eterna!”

¿Quiere usted realmente tener parte con Jesús? ¡Entonces debemos - con igual abandono y resolución - obedecer a Sus enseñanzas, sin importar el costo! ¿Realmente quiere conocerlo y asociarse en Sus padecimientos, y cumplir lo que falta de Sus sufrimientos (Col. 1:24)? ¿Realmente deseamos unirnos en su yugo, o mejor obedeceremos a nuestra carne y haremos las cosas por nosotros mismos? Si realmente elegimos Su camino, debemos dejar nuestra posición y tomar la ultima silla. Desde su nacimiento hasta su muerte esta fue la parte de Cristo, Su porción, y Su destino. ¡Como siervos, debemos asumir la postura del siervo Cristo! No en palabras sino en forma. Jesús tomó la forma de siervo. Este es el ejemplo que El nos dio. El problema con tanto de lo que se llama “servir” en los círculos cristianos de hoy en día, es que hay mucho hablar pero muy poca forma. ¿Debemos pensar que es excepcional para un hombre que vista trajes extravagantes, relojes Rolex, vuele en su jet particular y gane un inmenso salario que se diga de él que “¡Tiene el corazón de un siervo!”? Si alguna vez hubo una contradicción de términos es éste, porque el corazón de tal siervo es impugnado por su posición.

El Señor no solo detesta un corazón orgulloso, sino también una apariencia orgullosa y vanidosa. La pregunta que todos nos debemos preguntar a nosotros mismos es; ¿Tenemos la forma de siervos? ¿Nos hemos despojado de nuestra reputación? ¿Nos hemos vaciado de la ambición de escalar posiciones? ¿Tomamos la última silla - como lo ordenó nuestro Señor - o nos elevamos nosotros mismos por el uso de vestimentas, trajes y títulos los cuales nos colocan aparte y por encima del resto del cuerpo de Cristo? ¿Tomamos la forma de siervo como lo hizo Jesús? Esta es la verdadera prueba del corazón. Las palabras de Jesús a Pedro “Si no te lavo los pies, no tendrás parte (porción, destino) conmigo”, fueron una invitación a participar en Su vida y ministerio (1 Co. 6:9-11). Asimismo ellas son también para nosotros una invitación.

¡Dios, danos el coraje de arrepentirnos y volver a las enseñanzas de tu siervo Cristo! Que podamos morar en tu Hijo y caminar como él lo hizo. Tráenos de nuevo, como hermanos y hermanas, a ese lugar de igualdad al pie de la cruz. Mueve a aquellos con oídos que oyen y corazones deseosos de arrepentirse de su involucrarse en el misterio de iniquidad para que nuestras reuniones sean de nuevo conocidas por tu presencia y gobierno y que no sean más la comedia principal de shows de la noche donde se burlan de nuestra cautividad como los atormentadores de Sansón. Reconocemos que la invitación de “Sube aquí arriba” de sentarnos contigo en tu trono y reinar contigo en vida, esta preparado solo para aquellos que obedecen a tu amado Hijo y toman la última silla. De otra forma no tendremos parte con El. Jesús, danos el coraje y resolución de obedecer tus enseñanzas y caminar como tú caminaste, de odiar lo que tú odias y amar lo que tú amas, sin importar el costo. ¡Vida! ¡Vida Eterna!

Yo pues os Asigno un Reino - Davis y Clark

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"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"

Matthew Henry