" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

11 de agosto de 2018

LA GRATITUD


Virgilio Zaballos

Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos  y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado”  (Lucas, 17:11-19).

Este texto nos muestra la proporción de gratitud que existe en las personas que reciben los beneficios de Dios: Uno de cada diez muestra gratitud. Osea, el diez por ciento es agradecido. Los nueve restantes solo buscan el don y el beneficio no al Dador. Buscan a Dios por lo que DA, no por lo que ES. (Meditar en Juan 6:26 y 60 al 69). Por supuesto que no hablamos de una estadística matemática, aunque seguramente los tiempos que corren son de una mayor ingratitud todavía. Pablo escribió que en los últimos tiempos “habrá hombres... ingratos” (2 Tim.3:2). El hombre nuevo, en Cristo, ha recibido todo lo que es y tiene, por gracia (1Co.4:7); por lo tanto, el equilibrio consiste aquí en reconocer ese hecho y mostrar la debida gratitud. Ser agradecidos nos hace bendecir a Dios y alabarle por todos los beneficios.

Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila” (Sal.103:1-5).

No podemos caer en el pecado de olvidar las obras de Dios en nuestras vidas. Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” (Dt.6:10-12). Cuando dejamos de adorar a Dios por lo que EL ES y EL HA HECHO con nosotros nos olvidamos de nuestro origen pecaminoso y nos perdemos en el orgullo y la auto-suficiencia. Perdemos el equilibrio creacional y existencial.

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho:

Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hch.17:24-31).

Llegamos al caos. Adoraremos a las criaturas y sus obras en lugar de al Creador. ”Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios,  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,  ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Ro.1:21-25). La Biblia nos enseña a escapar de ese caos y vivir en  armonía mediante:

·         Sed agradecidos (Col.3:15)
·         Dando siempre gracias por todo (Ef.5:18-20) (Col.3:17)
·         Dad gracias en todo (1Tes.5:18)

Experiencia personal. Mi primera gran experiencia espiritual en la iglesia fue en un culto de oración donde hice una sola oración durante mas de noventa minutos: “Gracias Señor”. Durante todo ese tiempo estuvieron pasando por mi interior corrientes de gratitud por todo lo que mi espíritu estaba percibiendo acerca de la bondad y la misericordia de Dios en mi vida.  Esa oración me transformó y liberó mi fe en Jesús. Salí de aquel lugar con un deseo ferviente de hablar a todo el mundo del amor y la gracia de Dios. “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, TENGAMOS GRATITUD, y mediante ella SIRVAMOS A DIOS agradándole con temor y reverencia” (Heb. 12:28).

El milagro de una Vida Equlibrada - Virgilio Zaballos

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Matthew Henry