Los Israelitas atravesaron el Jordán y se establecieron en la tierra prometida en su último campamento (Campamento No. 42) al final del éxodo, lo cual nos indica simbólicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra prometida y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.


31 de octubre de 2011

EL JOVEN PREDICADOR

Paris Reidhead

Un joven predicador me fue a ver cuando estaba yo en Huntington, West Virginia, y me dijo: “Hermano Reidhead, tengo una iglesia grandiosa, un programa de escuela dominical maravilloso y el ministerio de radio está creciendo cada día, pero siento una necesidad personal, una carencia interior; necesito ser bautizado en el Espíritu Santo, necesito ser lleno del Espíritu. Una persona me dijo que Dios había tratado con usted de forma especial y por eso vine. Me pregunto si me podría ayudar.”

Miré al joven, y... ¿saben a quién se parecía? A MÍ. Se parecía a mí. Vi en él todo lo que había en mí. Pensaste que iba a decir “a lo que había en mí antes de que”... Pues, no. Escucha: Si alguna vez te has visto a ti mismo, sabes que nunca vas a ser más de lo que eras. “Porque yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien...” Se parecía a mí.

Ese joven era como un hombre que llega a la gasolinera en un Cadillac, y le dice al del servicio: “Llénalo, amigo, ¡con la gasolina de mayor octanaje que tengas!”. Bueno, así es como ese joven se veía. Él solo quería el poder para mejorar su programa. Y Dios no va a ser un medio para los fines de nadie.

Yo le dije: Estoy sumamente apenado, pero no creo poder ayudarlo. Me preguntó: ¿Por qué? Y le contesté: No creo que usted esté listo. Mire, nada más imagínese..., es que usted llega..., con un Cádillac: su escuela dominical, su programa de radio y su iglesia. Todo lo que ha logrado viene siendo para usted, como poseer un Cádillac. Eso está muy bien... Le ha ido sumamente bien sin el poder del Espíritu Santo.

Eso es lo que un cristiano chino dijo cuando regresó a China y le preguntaron: “¿Qué fue lo que más te impresionó de Estados Unidos?”. Y respondió: “Las grandes cosas que los estadounidenses pueden lograr sin Dios.”

Este joven predicador que me fue a buscar, había logrado bastante sin Dios, como él mismo reconoció. Y lo que me pedía era un poco de poder para lograr sus fines todavía más altos. Yo le dije: No..., no... En este momento usted está sentado detrás del volante de su Cádillac y le está diciendo a Dios: ‘Dame poder para que pueda avanzar’, y esto no es así. Usted tiene que hacerse a un lado.

”Por eso es que muchas de las personas que conocemos no entran a la plenitud de Cristo; Y nunca va a funcionar. De esa manera, nunca va a funcionar”.


Solo hay una razón por la cual Dios te necesita, y es para llevarte al punto en el que, gracias a tu arrepentimiento, seas perdonado. Así, Él recibe la gloria. Y cuando, en victoria, has sido llevado al patíbulo para que Él reine, y permaneces en Su plenitud, Jesucristo puede vivir y caminar en ti.

Si yo te dijera: “Ven a recibir la salvación para que puedas ir al cielo, ven a la cruz para que puedas tener gozo y victoria, ven a la plenitud del Espíritu para que puedas estar satisfecho”, estaría cayendo en la trampa del humanismo.

Por lo tanto, voy a decirte, querido amigo, si estás por allí sin Cristo: Ven a Jesucristo y sírvele el resto de tu vida, sin importar si al final del camino te vas al infierno; ¡hazlo, solo porque Él es digno!

Y te digo a ti, amigo cristiano: Ven a la cruz a unirte con Él en su muerte y entra a todo lo que significa morir para que Él pueda tener gloria.

Te digo a ti, querido cristiano: Si no conoces la plenitud del Espíritu Santo, ven y presenta tu cuerpo como sacrificio vivo, y deja que Él te llene, para que en ti se cumpla el propósito de su venida y Él sea glorificado a través de tu vida.
No es lo que tú vas a obtener de Dios, es lo que Dios va a obtener de ti.

Diez monedas y una camisa - Paris Reidhead

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"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"

Matthew Henry