" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

11 de enero de 2011

LA PARABOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA

(Por qué deben estar separadas)
Por Michael Clark

Me gustaría compartir con ustedes algunos pensamientos que tengo sobre una de las parábolas de Jesús, El narró una parábola acerca de la cosecha al final de los tiempos. La conocemos como “la parábola del trigo y la cizaña”.

Esto es lo que él dijo:

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Mat.13:24-30)

La frase “mientras dormían los hombres” llamó mi atención. Los apóstoles fundadores y padres de la Iglesia estaban atentos por los “lobos rapaces” que surgirían en la nueva iglesia mientras ésta se formaba (Vea Mateo 7:15 y Col. 2.8). Pero mientras la historia continuaba, Satanás hizo que tempranamente se matara a todos los apóstoles, excepto Juan quien estaba exiliado en una remota isla. En este sentido, estos hombres “dormían” (vea Mateo 9:4).

Habiendo sido ellos removidos por el enemigo, esto dio lugar a que venga Satanás y siembre las cizañas cuyas enseñanzas todavía están mezcladas con las verdaderas doctrinas de los primeros apóstoles hasta estos días. “Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” Las semillas de lo falso se plantaron ya tempranamente.

Hice un estudio años antes sobre la cizaña. En los Estados Unidos se las llama “avena salvaje”. En los campos de trigo del norte, donde yo crecí, se las llama Darnel Barbudo. El Darnel en sí misma no es venenosa. Puede ser comida y no causa daño.

El problema es que albergan un hongo llamado Ernot Smut Fungus, el cual es mortal tanto para el hombre como para los animales. Este es el problema con aquellos que son hipócritas que encuentran buena tierra en los campos de Dios. Un poco de levadura leuda toda la masa. Pero en su sabiduría, Dios prohibió a sus siervos que las arranquen antes que venga la cosecha, no sea que el trigo se arruine en el proceso.

La forma en que el granjero trata con la avena salvaje es hacerlas pasar a través de un removedor que primero remueve la paja de la avena y al mismo tiempo pasa por encima un cedazo que permite a la cizaña que caiga y ser expulsada con la paja. Los hongos mortales se van con ellas.

 Así que usted puede ver la necesidad de pruebas en nuestras vidas para remover la paja y quitar las influencias venenosas del enemigo.

Una vez que se recoge el trigo, está lista para ser molido en un polvo fino que conocemos como harina. Perdiendo su propia identidad y tomando la del Señor en vez de la de ella, entonces nos volvemos uno con el Pan de Vida.

Jesús oró:

…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. (Juan 17:21-22)

Haznos así, Señor.

La Parabola del Trigo y la Cizaña – Michael Clark

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Matthew Henry