" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

7 de noviembre de 2011

EL HUMANISMO

Paris Reidhead

Con el propósito de comprender lo que el humanismo implica en el siglo XX necesitamos irnos cien o ciento cincuenta años atrás. El Espíritu Santo había sido derramado con poder sobre ciertas porciones de nuestro país, y de pronto, vino un abierto ataque a nuestra fe, desde Europa, por medio de tremendas críticas.
Darwin acababa de postular su teoría de la evolución, y algunos filósofos la adaptaron a sus filosofías y los teólogos la aplicaron a las Escrituras.

Así que, podemos marcar el inicio de un ataque frontal en contra de la Palabra de Dios, alrededor de 1850. Satanás siempre la había estado atacando insidiosamente; sin embargo, en ese momento se abrió la temporada de caza sobre el Libro, una temporada de caza, franca, sobre la Iglesia.

En ese tiempo, Voltaire llegó a declarar que viviría para ver cuando la Biblia se convirtiera en una reliquia que solo se encontraría en museos, pues sería totalmente destruida por los argumentos que estaba presentando con tanto ahínco en su contra.

¿Y cuál fue el resultado de ese ataque?, que el humanismo se convirtió en la filosofía de la-época.-Se-podria-definir-al-humanismo-de-la-siguiente- manera:
El humanismo es una declaración filosófica que establece que el fin de todo lo que existe es la felicidad humana; que la razón de la existencia del hombre es la felicidad.

Ahora bien, de acuerdo con el humanismo, la salvación solo es un asunto de obtener toda la felicidad que se pueda.

Si uno es influenciado por alguien como Nietzsche, quien dice que la única verdadera satisfacción en la vida es el poder; que el poder se justifica a sí mismo; que, después de todo, el mundo es una jungla; luego, entonces, depende del hombre ser feliz, al llegar a ser poderoso. Debe volverse poderoso por todos los medios que pueda utilizar, porque solo en esa posición de ascensión puede ser feliz.

Pero alguien más volteó y dijo: “Bueno, no. El fin de la existencia es la felicidad, sí, pero la felicidad no proviene de ejercer autoridad sobre la gente, la felicidad se obtiene de las experiencias sensuales.”

Y ese pensamiento dio como resultado el tipo de existencialismo que caracteriza a la Francia de hoy, que ha dado origen a la filosofía “hippie” en Estados Unidos y a la asquerosa sensualidad de nuestro país.


Así que, ya que el hombre es esencialmente un animal glandular, cuyos momentos de mayor éxtasis provienen del ejercicio de sus glándulas, la salvación sería simplemente encontrar la forma más deseable de gratificar esta parte de una persona. Y este tipo de pensamiento llegó a ser el resultado del humanismo, al decir que el fin de todo lo que existe es la felicidad del hombre.

Ahora bien, como la religión tenía que seguir existiendo, porque muchas personas vivían de eso, tuvieron que encontrar una manera de justificar su existencia.
Yo creo que el humanismo es una de las pestes filosóficas más mortíferas y letales que se han escurrido por la grieta del foso del infierno. Ha penetrado demasiado en nuestra religión. ¡Y se opone totalmente al cristianismo!
Lamentablemente, pocas veces se le puede reconocer. Y es la traición en la que vivimos. ¡Y no veo cómo Dios pueda transformar esta situación, no veo cómo volverle a dar nueva vida! No podrá hacerlo hasta que regresemos al verdadero cristianismo, en oposición total y directa con el apestoso humanismo que ha sido adoptado por nuestra generación en el nombre de Cristo.

El humanismo... Temo que ha llegado a ser tan sutil que está en todos lados. ¿Qué es? ¡En esencia, es eso! Y ese postulado filosófico, de que el fin de todo lo que existe es la felicidad del hombre, ha sido de alguna manera recubierto con términos evangélicos y doctrina bíblica, al extremo de que “Dios reina en el cielo para la felicidad del hombre”, de que “Jesucristo se encarnó para la felicidad del hombre”, de que “todos los ángeles existen en el...” ¡Todo es para la felicidad del hombre! ¡Y yo te digo que ese postulado no es cristiano!

¿No es el hombre feliz? ¿No tenía intenciones Dios de hacerlo feliz? Sí. Pero como “resultado de”, no como su propósito principal.
Diez monedas y una camisa - Paris Reidhead

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