" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

2 de febrero de 2012

EL DESPERTAMIENTO TARDA PORQUE...


Leonard Ravenhill

Harnack definió el Cristianismo de un modo muy sencillo.. Dijo: Es vivir en el tiempo para la eternidad; bajo la mirada de Dios y con su ayuda. ¡Oh, que los creyentes pudieran llegar a ser de veras conscientes de lo que significa la Eternidad! Si supiéramos vivir cada momento de cada día bajo la mirada de Dios; si cada acto lo realizáramos a la luz del juicio, que ha de recaer sobre nuestras acciones; si vendiéramos cada artículo, eleváramos cada una de nuestras oraciones, diezmáramos hasta la última de nuestras posesiones, predicaramos (los que somos predicadores) cada uno de nuestros sermones con un ojo a la humanidad condenada y con el otro al tribunal de Dios, entonces tendríamos un despertamiento del Espíritu Santo que conmovería la tierra y en muy poco tiempo salvaríamos a millones de preciosas almas.

Los últimos y osados teólogos de nuestros días, los tronos tambaleantes, los incontenibles avances del Ateísmo y las pretensiones de total dominio religioso por parte de Roma, han de llenarnos de alarma. Ha sido dicho con razón que hay sólo tres clases de personas en el mundo hoy día: los que temen, los que son demasiado ignorantes para temer y los que confían en el Dios de la Biblia. Sodoma, que no tenía Biblia, ni tratados, ni reuniones de oración, ni iglesias, y apenas un solo predicador, fue hallada responsable delante de Dios y fue destruida. ¿Cómo pensáis que escaparán América e Inglaterra de la ira del Todopoderoso?

El hecho es que la gente hoy día edifica iglesias, pero no las llena; se imprimen millones de Biblias, y muy pocos las leen; hablan de Dios, y no creen en El; hablan de Cristo, y no confían en su salvación; cantan himnos, sólo se recrean en la música, no fijándose ni un ápice en las palabras. ¿Cómo tiene que terminar todo esto? Casi cada una de las mayores conferencias y congresos religiosos de nuestros días son la exacta reproducción de la iglesia de Efeso. Sin embargo, se dice que la iglesia está sentada con Cristo. ¡Qué mentira! Somos efesios, sí, pero, como la iglesia de Efeso en el Apocalipsis, hemos «perdido nuestro primer amor». Consentimos con el pecado y estamos faltos del primer amor. Consentimos con el pecado y no lo combatimos. Ante tal iglesia, fría, carnal, indiferente, este mundo licencioso, amante de placeres, no se rendirá.

Dejemos de buscar excusas. La causa del descenso de la moral no es la radio ni la televisión. La culpa de la presente degeneración y corrupción internacional radica en la Iglesia. Ya no es la Iglesia una espina para el mundo. Recordemos que no ha sido en tiempos de popularidad, sino en los de persecución, cuando la Iglesia ha triunfado.

Es extraño que seamos tan simples hasta el punto de creer que la Iglesia está presentando a los hombres los ideales del Nuevo Testamento, alapar que vivimos de un modo totalmente ajeno a tales ideales.

¿Por qué tarda el despertamiento? La respuesta es muy sencilla: Porque el Evangelio está altamente comercializado. Los diezmos de las viudas y de los pobres son empleados en una vida de lujo por muchos evangelistas, las grandes multitudes de oyentes y de «convertidos», los saludos de las autoridades, etc., son proclamados a los cuatro vientos.

¡Todo se hace objeto de grande publicidad, excepto la ofrenda de amor! Gentes engañadas estan pensando que los receptores de las ofrendas hacen la obra de Dios, mientras que lo que están haciendo es mantener una alta reputación para predicadores de pequeño corazón que viven al estilo Hollywood.

Hay predicadores que poseen fincas de recreo y botes para pasear en el lago, y que teniendo una buena cuenta en el banco, piden mayores salarios. ¿A tales asalariados avarientos puede confiar Dios un despertamiento del Espíritu Santo? Estos predicadores maniquíes, que cambian de traje dos o tres veces al día, predican al Jesús del establo, pero ellos residen en hoteles de cinco estrellas. Extorsionan a sus oyentes haciéndoles saltar hasta el último céntimo, que gastan en sus hijos, en nombre de Aquel que tuvo que pedir un denario prestado para ilustrar su sermón. Llevan vestidos de última moda en honor de Aquel que vestía una túnica de sencillo obrero. Comen buenos bistecs en recuerdo de Aquel que ayunó en el desierto. Tales obreros cristianos se creen dignos, no solamente de sus salarios, sino de los intereses compuestos de sus cuentas bancarias. ¡Qué terrible será todo esto en el día del juicio!

El despertamiento tarda porque se ha puesto el Evangelio demasiado barato. Tenemos hoy himnos de iglesia cantados al compás de danza; en las iglesia, en discos sagrados y por la radio. Se canta de la sangre redentora de Cristo al ritmo de vals. ¡Imaginaos una invocación al Espíritu Santo a ritmo de síncope! Los pulpitos se han convertido en escaparates de habilidades, hermanos, y el grupo de visitantes se asemeja, muchas veces, a una exposición de maniquíes.

Sería más fácil oír a una rana entonar el «Claro de Luna» de Beethowen que a un predicador de nuestros días predicar con aquella unción del Espíritu Santo que ponía temblar a los oyentes. Los evangelistas hoy día están dispuestos a todo, con tal de lograr que unas pocas personas se levanten y vengan al pulpito. Evitando mencionar el pecado y la condenación gritan: ¿Quién desea ayuda? ¿Quién quiere más poder? ¿Quién se propone andar más cerca de Dios? Esta fe fácil que hoy día se predica deshonra al Redentor y mancilla el altar. No se dice que el altar es un lugar para morir al mundo y a su pecado. ¡Hay que hacerlo fácil, no difícil! Allá se queden los que no quieren pagar el precio de una verdadera conversión a Dios.

El despertamiento tarda a causa de la poca atención por las almas. Se emplea poco tiempo en orientar a los buscadores, entre los cuales puede haber algunos anhelosos y sinceros. A veces el inteligente predicador les deja abandonados en manos de algún cristiano con más buena voluntad que palabra acertada, para acudir a la puerta a saborear la crema de las alabanzas de sus admiradores. Con tal negligencia espiritual no es extraño que los fieles se encuentren confusos y aturdidos.

El despertamiento tarda a causa del temor. Como evangelistas somos tímidos respecto a las religiones falsas de nuestros días, como si hubiera más de un Nombre por el cual podemos ser salvos. Pero Hechos 4:12 todavía está en las Escrituras. Al predicador moderno esto le parece ridículo.

Elias se burló de los profetas de Baal ridiculizando su impotencia. Es mejor destruir a los dioses falsos (como hizo Gedeón) que faltar a la voluntad de Dios. Los cultos sin Cristo y las religiones parásitas que atentan a su divinidad provocan la ira de Dios. ¿No tenemos que sonar la alarma? Ya no somos ni protestantes ni católicos. ¿De qué protestamos?

Si fuéramos la mitad de lo cristianos que profesamos ser y tuviéramos una décima parte del amor a la verdad y a las almas que decimos poseer, nuestro pueblo cristiano se vería bañado en sangre a causa de la persecución, pero asimismo lo sería en el fuego del Espíritu Santo.

Wesley vio cerradas las puertas de las iglesias de Inglaterra a causa de su intrépido valor. El mismo Rowland Hill dijo de él: «El y su legión de predicadores desarrapados, peones, camioneros, labriegos y limpiadores de chimeneas se dedican a envenenar las mentes de las gentes.» Pero Wesley no temió la burla. Desafió a los hombres y a los demonios. Si Whitefield fue asimismo ridiculizado del modo más bajo y ruin, y si los cristianos del Nuevo Testamento fueron apedreados y hechos objeto de ignominia por todas partes, puesto que el pecado y los pecadores no han cambiado, ¿por qué los predicadores actuales no desatamos las iras del infierno? ¿Por qué somos tan normales y tan espléndidamente nulos?

Podemos tener tumultos sin despertamientos, pero a la luz de la Biblia y de la Historia, ¿podemos tener despertamiento sin tumultos de oposición? El despertamiento tarda porque nos falta ardor en la oración. Un famoso predicador dijo estas palabras: «He venido a esta conferencia con un gran peso en mi corazón acerca de la necesidad que tenemos de orar. Los que compartan este sentimiento conmigo que levanten la mano, pero sin hipocresía.» Hubo muchas manos en alto, pero cuando al final de la semana se invitó a una velada de medianoche de oración, el gran predicador se fue a la cama. ¡No tanta hipocresía! La sinceridad está fuera de uso. Todo es superficial. El mayor factor que retrasa el despertamiento del Espíritu Santo es la falta de dolores de parto para el alumbramiento de almas regeneradas.

Estamos sustituyendo la propagación de los tiempos primitivos por propaganda. ¡Qué locura! El Nuevo Testamento pone una valiosa postdata referente a Elias en Santiago 5:17, donde dice que «oró». Si no fuera por ese texto, leyendo el relato del Antiguo Testamento, donde no se habla de sus oraciones, diríamos simplemente: «Elias profetizó.»

No hemos resistido hasta la sangre combatiendo contra el pecado, ni tampoco «sudado con agonía de alma», como dijo Lutero. Oramos con una actitud de «lo toma o lo deja». Nuestras oraciones son de ocasión.

Ofrecemos lo que nada nos cuesta; ni siquiera tenemos un «fuerte deseo» de aquello por lo cual oramos. Somos acomodaticios, blandos, espasmódicos. El único poder al cual Dios cede es el de la oración.

Escribimos acerca del poder de la oración. Un lema innegable que puede aplicarse a la iglesia hoy día es el de «No luchamos». Desplegaremos nuestros dones naturales y espirituales, proclamaremos nuestros puntos de vista políticos y religiosos, predicaremos un sermón o escribiremos un libro para corregir una doctrina o edificar al hermano, pero ¿quién asaltará las fortalezas del infierno?, ¿quién se negará buena comida, buena compañía o buen reposo para liberar cautivos de los lazos de Satanás y traer trofeos de almas lavadas por la sangre de Cristo?

Finalmente, el despertamiento tarda porque quitamos la gloria que pertenece a Dios. Escuchad y maravillaos. Jesús dijo: «Gloria de los hombres no recibo» y «¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la  gloria los unos de los otros y no buscáis la gloria que de solo Dios viene?» (Juan 5:41-44).

¡Afuera con todo el chismorreo por la espalda: «¡Mi programa de radio...», «Mi iglesia...», «Mis libros...»! Estas presentaciones con el consabido y esperado: «Tenemos el privilegio de tener entre nosotros...», etc., etc.

¡Los predicadores que han recibido de gracia todo lo que tienen, no sólo aceptan tales halagos sino que los esperan!, y lo peor es que muchas veces, después de haberlos escuchado nos preguntamos si valen lo que ha sido dicho de ellos, si no hubiesen sido objeto del pomposo anuncio. DIOS DE MISERICORDIA, ¡cuan poco recibes de todo esto! ¿Por qué no cumples tu amenaza y no nos vomitas de tu boca? ¡Hemos faltado! ¡Estamos sucios! ¡Amamos la alabanza de los hombres! ¡Señor, levántanos de esa caída! ¡Bendícenos con quebrantamiento! El juicio debe empezar con nosotros los predicadores.

El Evangelio no es «una antigua historia contada de nuevo», sino el fuego del Espíritu alimentado por la llama del amor inmortal. Y ¡ay de nosotros si por nuestra negligencia en avivar el don de Dios que está en nosotros, esta llama arde poco!

Dr. R. Moffat Gautrey
El más grande milagro de aquel día (Pentecostés) fue la transformación obrada en aquellos discípulos que esperaban. Su bautismo de fuego les transformó.
Samuel Chadwick
La enseña del Cristianismo no es la cruz, sino la llama de fuego.
Samuel Chadwick
El Evangelio es un hecho; contadlo simplemente.
El Evangelio es un hecho gozoso; contadlo con alegría.
El Evangelio es un hecho real; contadlo con confianza.
El Evangelio es un hecho de infinita importancia; contadlo con ardor.
El Evangelio es un hecho de infinito amor; contadlo con sentimiento.
El Evangelio es para muchos difícil de comprender; ilustradlo con ejemplos hasta hacerlo comprensible.
El Evangelio es un hecho acerca de una Persona; por lo tanto, predicad a Cristo.
Archibald Brown
La verdadera predicación es sudor y sangre.
Dr. José Parker

 Por que no LLega el Avivamiento - Leonard Ravenhill

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