" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

21 de junio de 2012

"GRACIA, GRACIA A ELLA"


Davis y Clark

El sacerdote y profeta del Antiguo Testamento Zacarías vio esta verdad de que el hombre está en total bancarrota en lo que se refiere a bondad y a hacer la obra del Padre.

“Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda. Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.” (Zacarías 4:1-7).

Primero es interesante que el significado del nombre Zorobabel es nacido o simiente de Babilonia.  Imagina por un instante, si puedes, como debe haber sido para los “hijos del cautiverio” que habían sido totalmente afectados por los caminos de Babilonia, convertidos en artesanos para sus reyes durante este tiempo (lee Daniel 1-4). ¡Esta es gente la gente que fue enviada por un rey pagano a Sión para construir un templo para Dios! Ciertamente llegaron de alguna manera llenos de presunción por su capacidad y arte para desarrollar la tarea. Lo habían hecho y lo habían visto hacer muchas veces en Babilonia.

 Así pues, ¿cual era la primera cosa que los hijos del cautiverio tenían que aprender? Tenían que aprender que esta obra no se haría por los mismos medios que los jardines colgantes, la puerta de Ishtar o los muchos otros monumentos a los reyes Babilonios. Recuerda la jactancia de Nabucodonosor que refleja el corazón y actitud de Babilonia.  “¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” (Daniel 4:30).

¡No! Esta obra no sería lograda por el poder y la fuerza del hombre. Babilonia la grande describe a la iglesia caída que no conoce otro camino sino el poder y la fuerza de los hombres carnales.

En su visión, Zacarías vio olivos, el candelabro de oro, los siete brazos y las siete lámparas sobre un candelabro común. ¿Qué significan estos símbolos? En Apocalipsis capítulos dos y tres, las siete lámparas son símbolos de la siete iglesias y de los siete espíritus entre lo que Jesús es visto caminando y pronunciando juicios. En esta visión de Zacarías vemos a la iglesia como debería ser, bajo la autoridad de Cristo. Siete es el número de lo completo, de la perfección.

Cada una de las siete “iglesias” es alimentada por un depósito de oro en la fuente, los dos olivos. Dos es el número del testimonio y estos dos árboles describen la obra de Jesús al establecer la iglesia en la tierra y la obra del Espíritu Santo que continúa guiándola. “Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra” (Zacarías 4:14). La fuente de luz y energía es el aceite que fluye de los dos árboles hasta el depósito de oro y de ahí, a las siete lámparas de aceite, la iglesia en la perfección. Esto explica la interpretación del ángel de la visión que tuvo el profeta, “No por fuerza ni por poder, sino por Mi Espíritu, dice el Señor”.

Hoy tenemos una iglesia que ha abandonado su fuente de aceite. Tenemos vírgenes necias que siguen los pasos de las iglesias de Apocalipsis capítulos dos y tres, cayendo de la sencillez de Cristo. ¡Estos mismos pecados con frecuencia se ven como virtudes en las iglesias! ¿Qué pecados? En Apocalipsis 1 y 2 leemos de falsos apóstoles, que dejan a nuestro Primer Amor y nuestras primeras obras.

También leemos de falsos profetas como Balaam, los del espíritu Nicolaíta que gobiernan sobre el pueblo de Dios, de la influencia seductora del espíritu de Jezabel con sus maestros falsos y sus espíritus seductores, jactándose de la vida real pero muertos de hecho espiritualmente, y de iglesias que entretienen a falsos judíos de la sinagoga de Satanás. Y por ultimo, aunque no por ello de menor importancia, vemos el vasto mar de mediocridad llamado cristianismo tibio que se jacta en su riqueza y prosperidad, queriendo solo lo suficiente de Jesús para ser “salvos”, pero no lo suficiente como para convertirse en hijos de Dios. A éstos Jesús les dice, “Arrepentíos, no sea que vuestra lámpara os sea quitada”.

Como las iglesias necias, el típico miembro de la iglesia de hoy no parece saber a donde ir por aceite. Cuando vienen los problemas, hacen lo que siempre han hecho, correr en pos de otras vírgenes en busca de aceite.

En contraste rotundo con esto, tenemos a las vírgenes sabias que obtienen su aceite de la Fuente. Esperan en el Señor. Sus lámparas están alimentadas con el constante fluir que no depende de los sacerdotes y ministros de púlpito del templo de hoy. Su aceite baja por sus lámparas desde Jesús y Su Espíritu solamente. Están instalados en la Cabeza, el depósito de oro encima de las lámparas. Las lámparas que dependen de que venga el sacerdote o el ministro y las llene, se quedarán sin aceite pronto cuando llegue la hora de la oscuridad. Solo las vírgenes sabias lo conseguirán a lo largo de la noche oscura de la prueba que vendrá sobre toda la tierra, para ver la venida del Esposo.

El templo de Dios no está edificado de piedras y mortero por la habilidad e ingenuidad de hombres que estudian el crecimiento de iglesia. Es un templo edificado de piedras vivas por el Espíritu del Dios vivo. Jesús dijo, “edificaré mi iglesia”. Es ESTA iglesia y no otra la que permanecerá firme contra las puertas del infierno. Nuestro pasaje continúa: ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella”.

Tenemos que aprender que nuestros mejores esfuerzos no son suficientemente buenos y nunca lo serán a los ojos de Dios. El aceite que necesitamos como vírgenes prudentes no procede de nuestros propios esfuerzos ni de los esfuerzos de otras vírgenes. Viene de la palabra del Señor, y del Espíritu de verdad. No es por fuerza ni por poder, sino por el Espíritu de Dios. Nuestras “Obras justas” pueden alcanzar el cielo como una gran montaña delante de Dios, pero todas se convertirán en nada ante los pies de Jesús, que es quien al final nos dirá, “¡Nunca os conocí, apartaos de mí, los que practicáis la maldad!”. Solo aquellos que conocen la cobertura de Jesús, los que Le conocen como la cabeza de ángulo, pueden apreciarle y clamar, “¡Gracia, Gracia maravillosa!”.
                                              
De la Ley al Reposo - Davis y Clark

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Matthew Henry