Los Israelitas atravesaron el Jordán y se establecieron en la tierra prometida en su último campamento (Campamento No. 42) al final del éxodo, lo cual nos indica simbólicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra prometida y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.


11 de agosto de 2018

LA PREPARACION DE LA TIERRA


George Warnock

Cuando llegamos a conocer al Señor un poco más, miramos atrás y nos asombramos de la forma en que Él nos ha guiado y preparado nuestro camino, incluso antes de que Le conociéramos o Le buscáramos. Mirando más adelante en la vida, nos damos cuenta que ha habido tantas cosas incidentales o accidentales que nos han sucedido y que el Señor estableció como una preparación necesaria para la gracia que Él revelaría en días por venir. Con frecuencia, muchas cosas que simplemente sucedieron, han probado ser totalmente providenciales. Cuando nuestros corazones se vuelven hacia Él, sólo Dios en Su gracia  y en Su misericordia sabe como tomar nuestras faltas y correrías del pasado y hacer que se conviertan en los escalones hacia la gloria. Debe haber sufrimiento por cada acto de desobediencia y de rebelión; pero cuando Él vuelve nuestros corazones completamente hacia Él, descubrimos que él ha estado preparando y disciplinando a Sus hijos para que Él pueda tener un Huerto fructífero para su propio deleite.

Remover los terrones puede ser una clase de trabajo inútil y sin objetivo aparente. Pero el Labrador debe hacerlo si la tierra ha de recibir la semilla y la lluvia que la haga germinar. ¿Por qué tenía que pasarme esto a mí? No lo sé, pero sí sé que la tierra del corazón debe estar rota. Sólo el corazón contrito y humillado puede recibir la semilla de verdad que germinará y echará raíz  y florecerá. ¡Oh, si! Yo podría recibir la verdad con un gozo fugaz cuando llegue a mi corazón intacto. ¡Pero Jesús nos advierte que la tierra pedregosa recibe de hecho la palabra con gozo! Pero sólo por un tiempo. Cuando las pruebas de la vida llegan, esa clase de gozo se seca rápidamente... dejando con frecuencia al corazón seco y estéril. Tenemos todas las razones para cuestionar cuánto realmente bueno se cumple con muchos de nuestros programas de iglesia hoy día. Puede haber muchas “bendiciones”, y mucho “gozo” artificial, pero no estamos hablando de eso. ¿Está Dios penetrando en los corazones de Su pueblo? ¿Estamos satisfechos con el placer de sentirnos bien, y todo el tiempo preocupándonos menos de que el Señor quite la amargura, los sentimientos de endurecimiento contra Dios y nuestro hermano, y todas esas operaciones de la mente carnal?

Venid, rompamos nuestra tierra en barbecho; “Porque es tiempo de buscar al SEÑOR hasta que venga a enseñaros justicia.” (Oseas 10:12). Venid, rompamos el jarrón de alabastro a los pies de Jesús. Sometámonos bajo Su mano poderosa, porque Él es el gran Labrador que anhela plantar una semilla dentro de nosotros que reproduzca Su propia imagen, naturaleza y carácter. Queremos ser como Jesús. Pero somos sólo la tierra, solo la suciedad de la vieja creación. ¿Cómo podríamos ser como Él? Sólo recibiendo la Semilla de vida dentro de nuestra pequeña tierra, y dejando que Él se reproduzca a Sí mismo en toda Su gloriosa semejanza. Y entonces, de la tierra que somos brota nueva vida desde Su mano creativa. Pablo dijo “que aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día.” (2ª Corintios 4:16).

El huerto de Dios - George Warnock

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"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"

Matthew Henry