" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

2 de junio de 2012

DEMOCRACIA Y CORRUPCION


Javier Vargas

Para la sociedad de nuestra época, la democracia se ha convertido prácticamente en una religión civil, siendo defendida esta forma de gobierno humano como algo sublime, casi sacro. Desde los orígenes de los pueblos, los hombres siempre han aguardado por el surgimiento de un líder que pueda garantizar armonía y bienestar económico.

Con el paso de la historia llegamos a esta forma de gobierno el cual pareciera que brindara una libertad y unos derechos que antes no se tuvieron, entre ellos, la supuesta participación del pueblo en las decisiones que cuando se lleva a la práctica, casi todas las veces, la suma aritmética de estas voluntades, engendra la determinación más inconveniente para la mayoría de los ciudadanos. La suma de estas voluntades se vuelve en la práctica una colcha de asuntos contradictorios y de puja de intereses a todo nivel, en donde solo triunfan los más hábiles dejando a su paso sociedades enfermas.4

Proverbios 28:2 “Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos; mas por el hombre entendido y sabio permanecerá estable.”

4 Según algunos estudios de pedagogía y liderazgo realizado con niños, los mejores líderes de las sociedades no son los más inteligentes, sino los que mejor saben mentir.
La Biblia muestra que el hecho de que muchos gobiernen (aspecto fundamental de las democracias modernas), es el resultado de la rebelión del pueblo contra Dios; nunca fue su voluntad que existieran tantas cabezas tomando decisiones, y mucho menos, que se consultara al pueblo. Para mí, es como si la junta de médicos esperase a que los pacientes determinen qué tipo de operación seguir o qué prescripción médica tomar. Para Dios las cosas funcionan de esta manera: si las gentes son limpias y hacen lo recto a sus ojos El permite que gobierne el justo y honesto, si este se tuerce, Dios mismo se encarga de sacarlo.
Pero si las gentes son torcidas y no se arrepienten, de la misma manera levanta un líder que atribula a la nación y todo se convierte en caos. El hombre moderno ingenuamente piensa que Dios no interviene en el destino político de las naciones, aunque la realidad es bien diferente; Dios tiene que intervenir, pues, El no es irresponsable como para dejar a las naciones al garete, El guía a la humanidad a un tiempo en el que va a haber conciencia en los hombres, acerca de que gobernar, excedía la capacidad humana.

Proverbios 8:15 “Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia.”
Daniel 2:21 “Y él es el que muda los tiempos y las oportunidades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.”
Jueces 3:9-15 “Y clamaron los hijos de Israel al Señor; y el Señor despertó un salvador a los hijos de Israel y los libró; es a saber, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb. Y el Espíritu del Señor vino sobre él, y juzgó a Israel, y salió a la batalla, y el SEÑOR entregó en su mano a Cusan-risataim, rey de Siria, y prevaleció su mano contra Cusan-risataim. Y reposó la tierra cuarenta años; y murió Otoniel, hijo de Cenaz. Y volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR; y el SEÑOR esforzó a Eglón rey de Moab contra Israel, por cuanto habían hecho lo malo ante los ojos del SEÑOR.
Y juntó consigo a los hijos de Amón y de Amalec, y fue, e hirió a Israel, y tomó la ciudad de las palmas. Y sirvieron los hijos de Israel a Eglón rey de los moabitas dieciocho años. Y clamaron los hijos de Israel al SEÑOR; y el SEÑOR les despertó un salvador, a Aod, hijo de Gera, hijo de Jemini, el cual tenía cerrada la mano derecha. Y los hijos de Israel enviaron con él un presente a Eglón rey de Moab.”
Estos pocos textos nos muestran como Dios levanta líderes, los juzga, los depone, a otros les da fuerza, ordena que se tomen ciudades, hace que la tierra repose; Dios no es el responsable de la maldad humana, pero si interviene para canalizar esta maldad, muy posiblemente si Dios no tomara partido, a esta altura el hombre ya se hubiese autodestruido. Es sorprendente ver como el adversario se ha movido a sus anchas en los gobiernos humanos, y especialmente, en lo que hoy llaman democracia, pues la técnica es la misma.
Si hacemos un somero análisis de la realidad de los principios del derecho constitucional y las comparamos con la instrucción Bíblica lo podremos advertir. Si bien, Dios le entregó la tierra al hombre para sojuzgarla, nunca fue el propósito de Dios que en ejercicio de esa delegación de autoridad, el hombre inventara la forma de gobernar o la de escoger sus gobernantes, y por supuesto, mucho menos que el hombre se creyera un ser soberano.
Oseas 8:4 “Ellos (nosotros) reinaron (gobernaron), mas no por mi( voluntad sino por voluntad del pueblo) ; hicieron señorío, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron ídolos para si, para ser talados.”
Se revela aquí claramente, que el hombre eligió y se hizo elegir, mas esto no es la voluntad de Dios, y aquellos que se enseñorearon lo hicieron para adquirir mucho oro y plata; pues para cualquiera medianamente consiente, las elecciones son una vulgar mercadería (salvo pequeñas excepciones) de líderes políticos que se abren paso, en medio de un ambiente donde se subastan los contratos del estado y donde sobresale el arte elocuente de la mentira que solo desdeña la esperanza del pueblo, y por lo cual, se ha de dar cuenta un día. Todo ello, al amparo de unas “canteras ideológicas" llamadas acertadamente partidos, pues los conceptos de unidad y de vocación de servicio brillan por su ausencia.
Isaías 1:23-24 “Tus príncipes (de las ramas del poder público), prevaricadores y compañeros de ladrones (socios, contratistas, asesores, etc.); todos aman el soborno (comisiones, regalos, coimas, favores) y van tras las recompensas; no oyen en juicio al huérfano, ni llega a ellos la causa (clamor) de la viuda (el desfavorecido).” Por tanto dice el señor DIOS de los ejércitos, el fuerte de Israel: Ea, tomare satisfacción de mis enemigos(los que hicieron esto y se complacieron con los que lo hacían), me vengare de mis adversarios (los guiados por el Adversario)…”
La política debió haber sido la expresión de los valores de hombres limpios, y no de ideologías de actores que siempre buscan favorecer los intereses de pequeños grupos al desdén del interés nacional.
Aun en medio de una generación caída, una sociedad será mejor que otra dependiendo de qué tanta influencia práctica de las leyes de Dios exista en el gobierno y en la vida civil, pues si bien la corrupción se manifiesta en todos los gobiernos, no todos viven un estado de corrupción como el que experimenta Colombia y América Latina, donde los actos de corrupción van desde el más encumbrado funcionario hasta el más inferior, desnaturalizándose así, la función del estado que es servir al bien común, entonces, unos pocos se sirven del estado, pues esto tiene lugar en una sociedad en donde el dinero ha llegado a ocupar un lugar equivocado en la tabla de valores.
El origen de la corrupción no es político, económico o social, en realidad es moral, por lo tanto, todos los esfuerzos orientados a las instituciones, las estructuras, o el abogar por una reforma política, es como darle paños de agua tibia a un enfermo terminal, pues, a esa “cleptocracia”, que se refiere a la banda de ladrones que se instaló en la cima del estado, no los podrá cambiar la expedición de nuevas disposiciones, ya que se requiere de una reforma más profunda: la del corazón, la cual sólo se puede dar con la intervención directa del Espíritu de Dios y la voluntad del hombre.
Este flagelo en la administración pública se redujo a un eslogan: “Contra la corrupción”, que los mismos corruptos utilizan en campaña para capturar ingenuas conciencias. Es inevitable la ruina de una nación, cuando sus lideres carecen de condicionamientos morales ya no los meramente convencionales, si no los que afectan a una nación de manera existencial.
Romanos 2:20-22 “Enseñador (líder de la nación) de los que no saben (el pueblo), maestro de niños (ingenuos), que tienes la forma de la ciencia y de la verdad en la ley (que el hombre expide y manipula a su conveniencia). Tu pues, que enseñas a otro (por medio de la oratoria, cátedra, seminarios, leyes, retórica, etc.) ¿no te enseñas (conviertes) a ti mismo? ¿Tu, que predicas (discursos) que no se ha de hurtar, hurtas? ¿Tú, que dices que no se ha de adulterar, adulteras? ¿Tú, que abominas los ídolos, cometes sacrilegio?”
Dice Francis Fukuyama5: "Por alguna razón los latinoamericanos, y en especial los Colombianos, parecen condenados a la pobreza, la corrupción o la violencia… frente a este dilema ninguna ideología ha logrado una propuesta coherente". Desde la perspectiva bíblica ese parece ser el problema humano, pues, el asunto no es construir una ideología coherente, sino, permitirle a Dios que cambie nuestra naturaleza para poder entender y cumplir su ley, lo cual hace que el hombre no se convierta en una fiera para si mismo y pueda vivir armónicamente.

5 Fukuyama, F. “EL FIN DE LA HISTORIA Y EL ULTIMO HOMBRE”. Editorial Planeta, 1992.

Levítico 26:14-21 “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si abominareis mis decretos (por legislar a mi espalda), y vuestra alma (coeficiente intelectual) menospreciare mis derechos(en procura de los derechos humanos), no poniendo por obra todos mis mandamientos, e invalidando mí pacto(en procura de un contrato social con el cual ustedes pensaron se entablaban las pautas del orden); yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror(terrorismo), extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra simiente (economías inestables), porque vuestros enemigos la comerán.
Y pondré mi ira sobre vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos (los que abogan por un gobierno legítimo pero voraz y los rebeldes que quieren enfrentarlo con las armas equivocadas); y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga. Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo (Dios que tiene pleno poder sobre su creación y que con su mente racional usted no lo podría entender, por el contrario lo confundiría aun más) tornaré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y quebrantaré la soberbia de vuestra fortaleza, y tornaré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. Y vuestra fuerza se consumirá en vano; que vuestra tierra no dará su aumento, y los árboles de la tierra no darán su fruto. Y si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados (palabra ridícula para el humanista, que medita es en el "libre" desarrollo de la personalidad y el termino pecado es una palabra desueta que utilizan los fanáticos).”
Cuando los derechos de Dios entran en conflicto con los derechos humanos, suceden cosas incomprensibles para nuestra mente coherente y lógica. El Creador, por haber creado al hombre, la tierra, el hábitat, entre otros, tiene derecho dentro del ámbito de la propiedad intelectual para determinar que ciertas conductas tienen ciertas consecuencias, por ejemplo le dice al hombre: no cree ídolos ni los adore, por que Yo puedo atribuirle a esto consecuencias como la pobreza o el terrorismo. Miremos este ejemplo en las escrituras:  
Levítico 26 14-21 “No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis título, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque YO SOY vuestro Dios. Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si abominareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis derechos, no poniendo por obra todos mis mandamientos, e invalidando mí pacto; yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra simiente, porque vuestros enemigos la comerán. Y pondré mi ira sobre vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.”
El verso anterior nos enseña claramente que la idolatría engendra terrorismo.
2 de Samuel 21:1 “Y en los días de David hubo hambre por tres años consecutivos. Y David consultó al SEÑOR, y el SEÑOR le dijo: Es por Saúl, y por aquella casa de sangre; porque mató a los gabaonitas”.
Dios le revela a David que en este caso el hambre en la tierra es consecuencia de los crímenes, ¿qué dirán nuestros pulidos economistas y políticos de respuestas como esta? De la misma manera recuerdo lo que el señor le dice a Caín cuando asesinó a su hermano Abel; “La voz de la sangre de tu hermano clama a mi desde la tierra…”. Y en 1 Samuel 15:23 se nos advierte que la rebelión es como la hechicería.
Observe que Dios hace trizas nuestros coherentes razonamientos, pues, las cosas de El no las podemos entender si no con su mente, la cual Dios comparte con sus hijos.
La democracia aunque no es posible, se predica en sociedades como la nuestra donde existe una alta dosis de secularización, pero de otro lado Dios también dice:
Isaías 57:21 “No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”.
Lo que quiere decir que no hay paz para el impío (el que rechaza a Dios, y por lo tanto, a la salida que Dios da para el pecado), es que la paz verdadera, real y efectiva para todas las criaturas no se puede conseguir a través de la trillada democracia. Esta reflexión vino a mí mente alguna vez que leí un titular de prensa el cual decía: "A más guerra, más democracia", pero lo que Dios de manera implícita le dice al hombre es lo contrario: "A más democracia, más guerra”. Dios le brindó un pacto de paz al hombre en la persona de Jesús, por esta razón tiene el titulo de “Príncipe de Paz”, y no solo me estoy refiriendo a una paz interior, sino también a una a la paz interna y externa como nación, y sé lo difícil que es entender esto, pues a través de toda la historia el hombre a tratado de encontrar por caminos seculares lo que solo se puede encontrar en Dios.
El hombre tiene una imposibilidad absoluta de encontrar la paz, por que la verdadera paz y la naturaleza del hombre son antagónicas, si el hombre por sus propios caminos lograra la paz, Dios seria burlado, y voy a tratar de explicar con un ejemplo este tema.
El dueño de una tierra se la entrega a un administrador para que la maneje de acuerdo a unas instrucciones que le señala, con el pasar de los años, el administrador desconoce la autoridad del dueño y termina haciendo lo que a él bien le parece; el dueño le envía de muchas maneras razones para que deje esa actitud, que es por su bien, que él no necesita la tierra y que solo se comporte como él se lo señaló. Sigue pasando el tiempo y a los ojos de todo el mundo este administrador se convierte en el dueño, ha adquirido muy buena tecnología, ha capacitado a muchos para que le ayuden a administrar y tiene a mucha gente a su favor, mas un día es invadido por unos pocos, que mirando el mal manejo que se le ha dado a la finca quieren tomarla a la fuerza, y viene un periodo de guerra.
Por su puesto, este nuevo dueño, desea defender su derecho frente a los intrusos y apela a todo tipo de estrategia para tomar control de su tierra y terminar la guerra, con tan buena suerte, que un día logra ponerse de acuerdo con los ocupantes, y entonces, hay aparente paz. Preguntémonos entonces: ¿Qué del derecho del verdadero dueño? ¿El acuerdo del administrador y los intrusos termina por burlar al Verdadero dueño? ¿La ignorancia de las gentes que veían en el administrador como el dueño, se puede convertir en un argumento contra el verdadero dueño? ¿Esta paz es real? ¿El verdadero dueño puede imponer la cláusula penal que conocía el administrador si violaba el acuerdo? ¿De alguna manera se parecen el estilo con que actuó el administrador con el de los intrusos? ¿El verdadero dueño tiene poder para perdonar a este rebelde administrador, a los intrusos, dar nuevamente instrucción y dejarlos en la tierra? ¿El verdadero propietario puede mandar a alguien para que solucione el problema mientras él llega? Desde la revelación bíblica la democracia no funciona como un orden por que le dice al hombre algo como lo siguiente: no importa que tu seas un soberbio, vicioso, que cambies de inclinación sexual, que adores en una secta satánica, que seas adultero, que consultes brujos o astrólogos, que adores al dios que se te antoje, que seas un prepotente y arrogante, que seas un pervertido sexual etc.; siempre y cuando no alteres el orden público y las “buenas costumbres".
Isaías 30:13 “Por tanto, esta iniquidad os será como pared abierta que se va a caer, y como corcova en un muro alto, cuya caída viene súbita y repentinamente.”  
Los hombres creemos que si nos unimos por un mundo mejor en donde guardemos las aguas, respetemos los animales, conservemos el hábitat, coloquémosles un sello de garantía a los alimentos, y en fin, todo tipo de acción, podremos ganarnos otro cuarto de hora en esta tierra y que eso sea suficiente para que siga subsistiendo nuestra injusticia y nuestro caos. ¿Será que de esta manera evadiremos el verdadero problema el cual es en realidad espiritual? Si bien, el evangelio expuesto por Jesús, anuncia la buena noticia acerca de que los gobiernos humanos terminarán para dar paso a un gobierno de unas dimensiones, desde el punto de vista público, no conocido por el hombre. Lo cual quiere decir que el cristianismo en el sentido cabal de la palabra no solo se circunscribe a lo privado, pues, la doctrina contiene todos los elementos para la construcción de una comunidad viable, donde existe una nueva forma de entablar relaciones sociales y políticas que refleje una nueva clase de sociedad y que pondrá realmente en entredicho esta forma primitiva de manipulación revestida de un manto de legalidad.
La democracia además de ser un gobierno manipulado por el adversario, es también una forma de gobierno humano "Pro Tempore"6, pues si una cosa es clara, es que Dios no va a permitir la existencia indefinida de un sistema que perpetúa la injusticia; por el contrario, el epitafio a esto, que el hombre tiene por sublime, fue revelado a Juan en la isla de Patmos:
Apocalipsis 11:15 “Y el séptimo ángel tocó la trompeta (dio un mensaje), y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos (gobiernos) de este mundo (las naciones) son reducidos a nuestro Señor y a su Cristo; y reinará para siempre jamás”.
6 Pro tempore: Por poco tiempo.
En su momento a Daniel le fue revelado lo mismo:
Daniel 7:27 “…y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al santo pueblo del Altísimo; Su Reino, será Reino eterno, y todos los señoríos le servirán y escucharán.” “Y que el reino, y el señorío y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo (todos los gobiernos democráticos o no, que nunca quisieron tener en cuenta a Dios), sea dado al santo pueblo del altísimo (no se refiere a los santos que la doctrina romana montó a los altares en abierta y flagrante prevaricación contra Dios, sino a los que tuvieron a Cristo como Salvador personal); su reino, será reino eterno, y todos los señoríos le servirán y escucharán (sus leyes y las pondrán por obra).”
Amigo político, no será su capacidad humanística la que logre despertar las muchedumbres incrédulas, sino, la fuerza de atracción y el brillo sobrenatural de un liderazgo que fundamente su actuar en la integridad (actuar con la conciencia de que existe un Dios vivo), tal como lo hizo Daniel el profeta, líder que logró sus ejecutorias navegando por encima de los mezquinos intereses que rodean el ejercicio del poder; fue un liderazgo que marcó radicalmente la diferencia que existe entre la verdad del poder, y el poder de la Verdad; produciendo cambios de fondo en los cuatro gobiernos donde introdujo sus políticas, salvando la vida de sus propios detractores, revelando cómo van degenerando los gobiernos humanos hasta llegar a este tiempo (en donde los prevaricadores llegarán al colmo) y revelando cómo todo este orden del hombre se extinguirá para dar inicio a un reino diferente, en el cual no habrá corrupción.
La bandera de su actuar en el gobierno, que probablemente nunca redactó por escrito para ser presentado a los medios, fue la siguiente: "Propuso en su corazón no contaminarse con el alimento del rey". Evidentemente este servidor público conocía de antemano lo que dijo Jesús: "Lo que contamina al hombre no es lo que entra por su boca, si no lo que sale de ella”. Daniel guardó una cabal congruencia entre lo que manifestaba en sus discursos y sus actos administrativos, pues entendió, desde el comienzo, que quien lo sostenía era la autoridad del Altísimo y no los acuerdos políticos, ni mucho  menos el respaldo popular, aspectos estos absurdos para los tecnócratas y burócratas de las sociedades modernas. Estos individuos parecen unas mujercillas detrás de un varón electoral, al cual implícitamente le juraron devota fidelidad.
Todo esto genera una repulsión tan singular en el ciudadano honesto que se refleja en el abstencionismo y la incredulidad. Estos individuos que derrochan el tiempo y los recursos de la nación con una falsa conciencia de grandeza y de cumplimiento del deber, y que a la hora de perpetuarse en el puesto, revestidos de místico celo laboral, pueden negociar el destino de todo un país al que le juraron servir. Ese proponerse o esa propuesta en el corazón de Daniel, no obedeció a un juramento al instante de su posesión, sino a su lealtad frente a Dios, quien lo reconoció como un hombre de "Espíritu Superior”; este título no lo puede reconocer ni la diplomacia, ni los congresos, ni la ciencia política.
Seria tal la grandeza y fuerza interior de este hombre que los reyes querían tenerlo en palacio, pues además de su capacidad académica, estaba dotado de algo, por lo que claman los pueblos sin darse cuenta: de alguien que pueda descifrar o mostrar el oriente a un rebaño que se encuentra sin pastor. Si se pretende analizar la naturaleza o fuente de ese Espíritu Superior, hay que leer el testimonio de primera mano relatado por el propio Daniel:
Daniel 2:21-23 “Y él (Dios que no ha abandonado la humanidad) es el que muda los tiempos y las oportunidades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo escondido (lo no abordable por el humanismo); conoce lo que está en tinieblas (lo que no ve el hombre natural), y la luz mora con él. A ti, oh Dios de mis padres (no los padres biológicos ni los padres de la patria sino los padres espirituales), confieso y te alabo que me diste sabiduría (no racional) y fortaleza (para pensar y actuar contra toda la corriente), y ahora me enseñaste lo que te pedimos; pues nos has enseñado el negocio del rey (la mente del rey)”.
Daniel 2:49 “Y Daniel solicitó (no con un interés clientelista) del rey, y el puso sobre los negocios de la provincia de babilonia a sadrac, Mesac, y Abed-nego; Y Daniel estaba a la puerta del rey”.
Daniel 1:20 “Y en todo negocio de sabiduría e inteligencia (no la sabiduría o inteligencia racional o emocional sino espiritual) que el rey les demando, los hallo diez veces mejores que todos los magos y astrólogos (todos los que rodeaban y sostenían el poder) que había en todo su reino”.
Daniel 3:5-6 “Al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento musical, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado: y cualquiera que no se postrare y la adorare, en la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiendo…”
Daniel 3:24-25 “Entonces Nabucodonosor se espantó, y se levantó aprisa, y habló, y dijo a los de su consejo: ¿No echamos tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey. Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos; y el parecer del cuarto es semejante al hijo de Dios.”
El fuego purifica, de tal modo que lo corrupto se puede quemar, en cambio a la integridad no le entra la candela. El cuadro de estos tres hebreos metidos en el fuego es una figura de la humanidad metida en un horno de fuego y tribulación de donde va a salir a un ámbito de incorrupción, con un rey, que es aquí llamado por Nabucodonosor como el cuarto hombre, es decir Jesús.
Recordemos la pregunta que le hizo Pilatos a Jesús: “¿Eres tu rey? Y Jesús le respondió: Para esto Yo he nacido y para eso he venido al mundo.”  
La política no ha logrado tener éxito en el arte de gobernar, porque no conoce realmente quien es el hombre, y por lo tanto, la sociedad, por eso, no podemos condenar el liderazgo político, que hasta la fecha no ha sido pastoreado conforme a ciencia e inteligencia, pues la religión, que logró alcanzar un sitio de privilegio en la sociedad contemporizando con el statu quo y situándose muy cerca del estado, no goza de la autoridad que da la integridad, pues a mi juicio esa institución es inmensamente más corrupta que la clase política, sin desconocer que algunos integrantes considerados individualmente tienden al bien, y que de otro lado muy buena parte de lo que hoy se conoce como la iglesia cristiana, le sucedió lo que reza el texto bíblico: "tal la madre, la hija".
Lo que es evidente es que Dios en la tarea de redención tuvo buena voluntad con muchos hombres de la vida pública que reconocieron que El era, es y seguirá siendo la verdadera autoridad, y conforme a ese reconocimiento enmendaron costumbres políticas que al común de sus colegas les parecía normales. Nuestros amigos de la vida pública o política no pueden seguir jugándose su destino hipotecando sus conciencias por un pasajero cuatrienio constitucional sino deben meditar en lo que le dijo Daniel, el profeta, a Nabucodonosor en entonces rey de Babilonia:
Daniel 4:27 “Por tanto, oh rey (reyes modernos), aprueba mi consejo, y redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias de los pobres: he aquí la medicina de tu pecado.” En los estantes de las librerías, encontramos cualquier cantidad de volúmenes que tratan sobre el liderazgo, pero no cabe duda, que el grado de malestar generalizado que viven las sociedades requiere, no de hombres pulidos por las universidades, sino de verdaderos agentes de transformación que indiquen a la sociedad el verdadero origen de la postración en la que se encuentran no solo los países pobres, sino también, las llamadas naciones desarrolladas, que a la final y aunque de otro orden, tienen tantos problemas como nosotros.
Para Dios un hombre que es llamado a enfrentar la difícil tarea de reconstrucción, no puede ir dotado con el simple dominio del conocimiento humano, pues se requiere de una condición que solo puede dar la escuela del quebrantamiento y la aflicción. Pues parece ser que esta fue la única vía que Dios escogió para acercar al hombre a un nivel de realidad, que sin temor a equivocarme, no la puede proporcionar la teoría; parece que esto prepara al hombre por dentro, pues es de allí de donde salen todas las conductas desviadas.
A esta difícil realidad se llega después de entender que ningún hombre que haya sido usado por Dios, se pudo sustraer a este desierto, pues es imperativo entrar al gobierno de Dios después de mucha aflicción. Si lo expresamos de otra forma, se podría decir que la luz entra después del dolor, como lo que le sucede a una mujer que va a dar a luz, la cual primero tiene que experimentar dolor en la angustia del alumbramiento.
El sufrimiento desde la perspectiva de Dios es utilizado para pulir el carácter, abrir la mente natural, hacer comprender un ámbito diferente al meramente humano; por el contrario, el hombre de manera natural trata de quitar de la forma que sea cualquier vestigio de dolor o sufrimiento de nuestra existencia. Nosotros los hombres aprendemos fácilmente a manejar los tiempos soleados de prosperidad y éxito, esto normalmente nos cierra el horizonte y nos circunscribe en el mundo limitado de nuestros propios conceptos e intereses; pero a la hora que somos visitados por las borrascas de la adversidad perdemos fácilmente el manejo y el control de nuestra propia vida.
Es complejo explicar cómo Dios utiliza la adversidad para entrar al individuo en un nivel de realidad Espiritual al cual no se entraría de otra manera, porque en los tiempo de prosperidad el corazón se endurece y se comete el terrible error de creer que esa prosperidad física lo es todo, y que por eso, no es necesario de Dios y de una vida espiritual; mas en los tiempo malos, en el tiempo de la aflicción, el corazón se ablanda, y es entonces si es posible comprender que la verdadera necesidad del hombre va más allá de lo meramente físico, y por ello, se anhela a Dios, a su gobierno y a una vida espiritual eterna.
Observemos lo que manifestaron personas que comprendieron esto que estamos tratando:
El rey David dijo a Dios: Que bueno me es haber sido humillado para que aprenda tus estatutos.
Job manifestó a Dios después de un prolongado tiempo de aflicción: De oídas te había oído mas ahora mis ojos te ven.
Dios dijo del apóstol Pablo: que le iba a mostrar todo lo que le era necesario padecer por causa de su Nombre.
Dios dijo por boca de Pablo: si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará.
El apóstol Santiago por revelación dijo: Hermanos míos, tomad por ejemplo de aflicción, y de paciencia, a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
No me propongo hacer una apología de la adversidad, ni intento afirmar que todo sufrimiento entra al hombre en este ámbito que venimos tratando, pues El Señor es claro en afirmar:
            Que el reino de los cielos es del que padece persecución por causa de su Justicia.
Hechos 14:22 “Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permanecieran en la fe, y enseñándoles que es necesario que por muchas tribulaciones entremos en el Reino de Dios”
Aunque la aflicción más profunda no nos capacita para entenderlo todo, si nos capacita para entender la realidad y aprender y depender directamente de Dios y no de los hombres.
Salmo 119:71 “Bueno me es haber sido humillado para que aprenda tus estatutos.”
Existe una profunda diferencia entre la enseñanza que brinda el hombre y la que brinda Dios, la primera termina por enaltecer la naturaleza humana fortaleciendo el ego, y la segunda (la instrucción divina) comienza por destruir la jactancia que deja la enseñanza humana, tal como lo hizo Dios con Moisés o con todo aquel que sea candidato para ese gobierno; con esto no quiero decir que sea inútil la instrucción humana, pues Dios dotó al hombre de facultades intelectuales que hay que desarrollar, lo que pasa es que el mero racionalismo que no se supedita a la dirección divina enceguece al hombre, pero con un agravante terrible que no le permite ver más allá: Lo hace creer que si ve.
A la mente natural le parece una tremenda pérdida de tiempo y dinero, que un hombre con la instrucción del sistema como la tuvo Moisés, termine cuidando animales en veredas inhóspitas, pero resulta que él, aprendió allí con la instrucción de Dios, las más elevadas enseñanzas que lo facultaron para dirigir; desde luego, que todo esto no lo entendía en su momento el propio Moisés, ni mucho menos los que vieron partir a un hombre que tenía tanto potencial para hacer negocios y dirigir.
Moisés habría podido salir de la mera instrucción del sistema con una notable carrera pública, lleno de conocimientos y reconocimientos de parte de la sociedad, pero le aseguro que no hubiese distinguido las vocales de las consonantes en la ciencia de Dios, cuya escuela es el desierto y la soledad, y cuyo maestro es Dios, que por momentos parece convertirse mas en un enemigo que en un instructor, pues parece que quisiera destruir lo que quiere utilizar.
Me imagino a los amigos de su época decirle algo así como: mire Moisés, si usted tiene tanto deseo de liberar ese pueblo, por que no se queda mas bien aquí, mire que ahora se va a contratar la construcción de unas pirámides, ayude mejor a sacar esos negocios delante de manera que pueda ir adquiriendo los recursos para eso que usted desea hacer. Tenga en cuenta que desde este lugar de autoridad, usted puede hacer que a ese pueblo se le garanticen unos derechos, como el de libertad de conciencia y culto.
Pero en Dios las cosas son diferentes al mundo, porque a quien llama a dirigir lo pasa primero por la escuela del quebrantamiento y del dolor, de la cual, no se sustrajo ni al propio Jesús. La Biblia registra que los llamados y tratados por Dios al final, reconocen su total incapacidad e ineptitud, y es en esta condición cuando están listos para el ministerio de Dios, y no del hombre.
Nunca jamás la educación formal ni la práctica como la conocemos, enseñan al hombre los aspectos fundamentales y esenciales del gobierno, pues el hombre natural tiene cerrado el oído a esta enseñanza y es imperativo que la aflicción despierte el oído.
Job 36:15 “Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oído.”
Jesús se ha caracterizado por una aguda alergia al liderazgo farisaico (religioso) que ha dominado las sociedades, donde se hace énfasis en ser y parecer coherente e inteligente, evadiendo la verdad, tomando determinaciones que primero consultan el apetito particular o de bancada. Al colocarse del lado de la verdad y ascender por esta escalera, no habrá lugar a dudas de que el camino estará plagado de litigios judiciales infundados, peligros de muerte, afrentas, escarnios, burlas, incomprensiones, la reacción violenta de una sociedad ciega y las maquinaciones de la palestra político-religiosa.
El adversario actuó muy hábilmente en las religiones, pues cauterizó la conciencia del hombre a través de éstas, privando para el caso que nos ocupa, a la clase dirigente del conocimiento de las certezas registradas en las escrituras necesarias a tener en cuenta para poder gobernar. Pues estas religiones vaciaron el contenido fundamental del evangelio por una falsa conciencia que se centra en ritualismos, afirmaciones generalizadas y música contemplativa o sentimental; abandonando la energía moral que inicia de la instrucción bíblica, por una cultura de la imagen que anestesia en el individuo el sentimiento de culpa necesario para poder orientar la conducta.
Cuando las cosas no suceden en el orden que Dios estableció, se origina lo que El llamó una dirigencia farisaica, que no sólo actúa mal, sino que también se encuentra casi en una total incapacidad de actuar bien, pues no se tiene más referente que el dictado por el "alter ego" y la propia sociedad. Un gran líder público llamado Salomón, conocedor de la limitada condición humana, con gran puntería espiritual le pide a Dios que se le apareció en Gabaón, lo que se requiere y que es esencial en el difícil arte de gobernar: Ciencia y sabiduría de lo alto.
2 Crónicas 21:10-11 “Dame, pues, ahora sabiduría y ciencia, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque ¿quién podrá juzgar este tu pueblo tan grande? Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto esto fue el deseo de tu corazón, que no pediste riquezas, hacienda, o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para poder juzgar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey”.
Es claro que por su condición de rey, Salomón tenía acceso a todas las ciencias y filosofías y asesores de su época, pero que a su buen juicio éstas, si bien eran relativamente importantes como lo son hoy, no pueden ni podrán nunca llenar el grave vacío que se genera cuando el hombre desecha la ciencia, la sabiduría y el derecho de Dios. En el gobierno de Salomón se tuvo paz porque permitieron que fuera la influencia de la dirección de Dios la que determinará las acciones públicas.
1 Crónicas 22:9 "He aquí, un hijo te nacerá, el cual será varón de reposo, porque yo le daré quietud de todos sus enemigos en derredor; y yo daré Paz y reposo sobre Israel en su día…” Este texto es un cumplimiento de lo expresado por boca del propio Jesús:
Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el Reino (gobierno Dios en la tierra) de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (es añadido una economía estable, seguridad, paz, etc.)”. En el relato de Salomón en el libro de Eclesiastés se encuentra un misterio o secreto y el cual se podría llamar algo así como “los tres niveles de autoridad”, que se ejercen en todos los gobiernos y que deben ser tenidos como de capital importancia para entender la encrucijada en la que se encuentra la humanidad.
Eclesiastés 5:8 “Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia (temporal); porque alto (uno) está mirando sobre alto (dos), y uno más alto (tres, el Altísimo) está sobre ellos.”
Números 24:16 “Dijo el que oyó los dichos del SEÑOR, y el que sabe la ciencia del Altísimo, el que vio la visión del Omnipotente; caído, mas abiertos los ojos”.
Dios por boca de Salomón revela algo muy importante, manifestando la razón del porqué existe violencia, perversión del derecho y de justicia en las naciones, ya que observa tres altos (autoridades) que desde este punto de vista se encuentran en orden jerárquico, y que para ilustrar el contenido diríamos esto: en la cúspide de cualquier nación se encuentra un gobernante que es conocido y elegido por los gobernados (rey, presidente, primer ministro, etc.), pero por encima de éste existe otro alto que tiene también autoridad y la ejerce sobre el primero, pero no se puede ver con los sentidos naturales, pues se reconoce por revelación escritural, y el cual a propósito, dicen las escrituras, vino a engañar, hurtar y matar (el adversario). Más por sobre ellos se posa uno más alto, uno que es sobre todo y que en el libro de Números capitulo 24:16 se le llama “el Altísimo” (Dios).
Deberíamos tener la capacidad de concluir que hay un nivel de autoridad que se interpone entre Dios y los hombres que no debiera de estar, pero que se encuentra manipulándolo todo, adulterándolo todo y que como dicen las escrituras se le presenta a los hombres "como ángel de luz", además de este lado  existe una actitud sospechosa en los quienes se presentan a las naciones como representantes del Altísimo, en la medida que cuestiones tan fundamentales e irremplazables para la vida, no son de público conocimiento, por el contrario, la sensación que dejan es que mientras el resto de los mortales buscan un reino del más allá, ellos gozan de manera arrogante de los bienes de este mundo. Volviendo al libro de Daniel vemos cómo han coexistido los imperios del mundo en abierta rebeldía, y cómo se han venido degenerando a pesar de que el hombre no lo considera así. Todo comienza con un sueño que tuvo Nabucodonosor y que interpreta Daniel:
Daniel 2:31-45 “Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de fino oro; sus pechos y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas de hierro; sus pies, en parte de hierro, y en parte de barro cocido. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con manos, la cual hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.
Entonces fue también desmenuzado el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y se tornaron como tamo de las eras del verano; y los levantó el viento, y nunca más se les halló lugar. Mas la piedra que hirió a la imagen, fue hecha un gran monte, que llenó toda la tierra. Este es el sueño; la declaración de él diremos también en presencia del rey. Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado el reino, la potencia, la fortaleza, y la majestad. Y todo lo que habitan hijos de hombres, bestias del campo, y aves del cielo, él ha entregado en tu mano, y te ha hecho enseñorear sobre todo ello; tú eres aquella cabeza de oro.
Y después de ti se levantará otro reino menor que tú; y otro tercer reino de bronce, el cual se enseñoreará de toda la tierra.  Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y doma todas las cosas, y como el hierro que quebranta todas estas cosas, desmenuzará y quebrantará. Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero, y en parte de hierro, el reino será diviso; y habrá en él algo de fortaleza de hierro, de la manera que viste el hierro mezclado con el tiesto de barro.
Y los dedos de los pies en parte de hierro, y en parte de barro cocido, en parte el reino será fuerte, y en parte será frágil. En cuanto a aquello que viste, el hierro mezclado con tiesto de barro, se mezclarán con simiente humana, mas no se pegarán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el tiesto. Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un Reino que eternalmente no se corromperá; y no será dejado a otro pueblo este reino; el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre. De la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, que no con manos, desmenuzó al hierro, al bronce, al tiesto, a la plata, y al oro; el Dios grande mostró al rey lo que ha de acontecer en lo por venir: y el sueño es verdadero, y fiel su declaración.”
Daniel 4 27- 34 “Por tanto, oh rey, aprueba mi consejo, y redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias de los pobres: he aquí la medicina de tu pecado. Todo vino sobre el rey Nabucodonosor. Al cabo de doce meses, andándose paseando sobre el palacio del reino de Babilonia, habló el rey, y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia, que yo edifiqué para casa del reino, con la fuerza de mi fortaleza, y para gloria de mi grandeza?
Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando cae una voz del cielo: A ti dicen, rey Nabucodonosor; El reino es traspasado de ti; y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo será tu morada, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y a quien él quisiere lo dará. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se bañaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como de águila, y sus uñas como de aves. Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fue vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre; porque su señorío es sempiterno, y su Reino por todas las edades.”
Estos dos relatos constituyen una gran panorámica de los imperios del mundo, y como estos en vez de evolucionar, lo que hacen es degenerarse, pues muestra cómo el imperio babilónico se inicio con una delegación directa de autoridad que Dios le entrega a Nabucodonosor, representado por el oro, y que se degeneró en los diferentes gobiernos humanos; algo muy interesante que se muestra es que a quien se le entrega autoridad y se separa de Dios porque se cree sobrado y autosuficiente, es decir soberano, a este hombre lo que en realidad le entra es una locura, ya que pierde el verdadero juicio y termina haciendo bestialidades.
Observemos cómo las naciones utilizan como símbolos bestias, fieras o aves de rapiña, por ejemplo: Italia, el lobo; Rusia, el oso; Francia, gallo de pelea; Alemania, águila de dos cabezas; U.S.A el águila, entre otros.
Después sigue el imperio medo-persa representado por la plata, griegos representados por el bronce y los romanos representados por el hierro, hasta llegar a estas democracias humanas representadas por el hierro y el barro, materiales que por naturaleza no se pueden unir y el reino se torna dividido. Dios representó a cada gobierno con un metal, que si se mira a medida que van transcurriendo los gobiernos, el metal se va depreciando, lo que indica que desde la perspectiva de Dios los gobiernos, al contrario de lo que piensa el hombre, han involucionado.
Observemos cómo en la primera forma de gobierno la autoridad es delegada del cielo hacia la tierra, es decir, de arriba hacia abajo (vertical), mas en la democracia, la autoridad es del pueblo hacia si mismo (horizontal), donde ni siquiera a la cabeza está un hombre, sino la propia ley humana, “la ley es el rey”; donde no puede haber unidad entre la ley, que es representada en las escrituras por el hierro, y el hombre, que es representado por el barro. El hombre tal como Dios lo creó, no puede ser gobernado por factores como la ley, y es aquí donde se desgastan las democracias, tratando de expedir unas mejores leyes; entonces por solucionar un problema, se crean dos, y así sigue una progresión geométrica de males que no encuentran solución; de esta manera los funcionarios se deslegitiman unos a otros, las leyes en la práctica son bastante contradictorias, nunca se termina por tener conocimiento de ellas, pues se derogan y se expiden otras, y así sucesivamente, además no se tiene claro cuáles son las competencias de las instituciones y se crea tal ambiente de confusión, que ni en el reino de las hienas, se observa lo que se ve en las democracias.
Con todo y esto, el hombre quiere endiosar esta forma de gobierno, pero lo que el hombre tiene por sublime, para Dios es abominación, y es precisamente en el tiempo de las democracias en el cual Dios terminará definitivamente con los gobiernos humanos, aunque creo que estas democracias abrirán paso a un corto tiempo de absurdo totalitarismo, y es allí, precisamente, donde interviene materialmente Dios. Toda esta grandeza del hombre, todos estos supuestos adelantos, toda la ciencia del hombre, todos estos procedimientos, toda esta tecnología, toda esta gran mentira adornada de brillo y legitimada por los hombres, será completamente extinguida, pues no tiene solución humana, y tendrá que dar paso a una era completamente diferente donde Jesús materialmente gobernará; Jesús es representado en la escritura como la Piedra, Piedra angular, Piedra de tropiezo para los hombres, Piedra viva. Es esta piedra la que llenará al mundo entero después de destruir por completo todo lo que aportaron los diferentes imperios a estas democracias.

Dios observa que el engaño llegó a un punto de sofisticación elevado, y que la fascinación del hombre por el mal es tal, que los gobiernos de estos reyes no tienen parangón con las épocas pasadas. Por esto se le reveló a Daniel que el gobierno de estos reyes es el más degenerado de la historia.
Si usted amigo lector lee y medita en la Biblia, con un corazón que anhela la verdad, el Señor se le abrirá, y observará cómo en este libro espiritual inspirado por Dios, se encuentran muchas de las respuestas que no ha podido responder la democracia, pues usted llegará a la conclusión de que si bien, la democracia ideológica tiene algunos aspectos aceptables, la democracia real, la que vivimos a diario, no es una forma de gobierno evolucionado, tampoco es un gobierno de libertades, ni mucho menos de mayorías, pues esta democracia de papel se convirtió en una historia de rapacidad, ferocidad, egoísmo y corrupción, todo como consecuencia de no haber aceptado la soberanía de Dios, y haberla cambiando por la soberanía del hombre, tal como lo señala la constitución política.
Artículo tercero: La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la constitución establece. En este artículo se encuentran las dos principales columnas sobre las cuales descansa el régimen constitucional Colombiano.
De un lado, lo que se ha denominado la soberanía popular, y de otro lado, la tridivisión del poder, emanado de aquella.
Lo que va en contravía al principio divino, según el cual sólo hay un soberano: Dios, y que se puede deducir de textos bíblicos tales como:
Judas 4 “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”
Isaías 33:22 “Porque el señor será nuestro juez (judicial), El señor será nuestro dador de leyes, (legislativo) el señor será nuestro rey (ejecutivo). El mismo nos salvará”.
De una ligera comparación, podemos concluir dos aspectos:
1. Para que el hombre pudiera, de manera oficial, evadir las leyes de Dios, le arrebató al Creador el título de soberano (autoridad suprema), que por supuesto, nunca podrá estar en nuestra cabeza, a no ser por una contundente prevaricación o un sofisma que funciona diciendo: que se reconoce que Dios es soberano, pero que para organizar el precepto constitucional, nosotros también somos soberanos, lo cual quiere decir que El gobierna allá, y que nosotros gobernamos acá, pero eso sí, usurpando la tierra que El creó.
Y aquí vamos entendiendo porqué desde la caída sigue permaneciendo esta devastadora idea del hombre, que se refleja en la constitución, y que en la práctica tiene completamente sumida a la naciones en el carrusel de la ignominia. Todo esto lo escribo a sabiendas de que en nuestra mente existe una dicotomía tan absurda entre nuestras ideas y lenguaje, con las ideas y el lenguaje del Creador, que sólo puede ser salvable por la revelación.
2. Si vamos un poco más allá, deberíamos también admitir que la tridivisión del poder no es una teoría que tuvo origen en Montesquieu, ya que lo único atribuible a éste, fue que la colocó pies arriba, pues para Dios está primero la justicia (judicial), fuente de la paz. En el libro de Isaías se dice que el efecto de la justicia es paz, y es cierto, pues qué objeto tiene el ejecutivo sino es la armonía entre los hombres, tal como se revela en este versículo a continuación:
Isaías 32:1 “He aquí que para justicia reinará un rey (ejecutivo); y príncipes presidirán para juicio.”
De estos dos aspectos se puede concluir entonces, que es de esta manera cómo se van copiando, formando y descontextualizando conceptos y aplicándolos al andamiaje jurídico-constitucional, evadiendo la realidad por construir un sistema legal supuestamente coherente, al costo terrible de sacrificar la Verdad. El propósito de Dios fue en verdad que sus leyes revitalizaran nuestro caminar, convirtiéndose en vida para las naciones, y no que la biblia se convirtiera en un libro que manipulara un gremio, o en un texto de frases célebres, o lo que es peor aún, se convirtiera en una especie de fetiche montado en un atril a la entrada de los hogares.
Otra falacia de alta envergadura, es el tema de la libre determinación de los pueblos para elegir sus gobernantes consagrados constitucionalmente, pues a la "chusma" sólo se le tiene en cuenta para que refrende, en un festín electoral, unas decisiones, que de antemano y en buena parte, vienen ya predeterminadas. La libre determinación de los pueblos es un concepto meramente ideológico, pues para conocer su sentido real, habría que preguntarle a los desplazados, a los secuestrados, a los ancianos que tienen que hacer unas filas denigrantes para al final de la ventanilla ver embolatada su pensión, a los desempleados, a los que se debaten entre la vida y la muerte en un hospital, todos estos constituyen la mayoría, por lo tanto, me niego a creer que estos de manera consiente siquiera entiendan todas estas ficciones macabras, elaboradas por profesionales en el arte de la patraña, el engaño y la manipulación, quienes obtienen grandes privilegios a expensas de esas mismas mayorías que prácticamente no saben discernir la izquierda de la derecha.
¿Cuál grande será el grado de anestesiamiento de la conciencia para seguir viendo todo este espectáculo de opresión y sangre como algo sublime? Considero honestamente, que a la democracia le va a suceder lo mismo que a la doctrina romana: que el propio peso de sus mentiras la hará caer de la manera más estrepitosa, temo por aquellos quienes tuvieron cierta medida de luz y se convirtieron en cómplices. Creo que es hora de cerrar estas deshilvanadas palabras con el himno nacional que en un aparte dice “…La humanidad entre cadenas gime, comprende las palabras, del que murió en la cruz…" La humanidad entera se encuentra esclava por cadenas de hambre, de anarquía política, de destierro, de injusticias rampantes que le quitan la dignidad al hombre, y de lo que parece la encrucijada final, el terrorismo, que logró poner al mundo entero en jaque.
Lo más irónico, es que después de esta frase, en el mismo himno, se encuentra la medicina para el mal de esa humanidad: Las palabras del que murió en la cruz. La intención de este escrito no es denigrar de estas letras tenidas por sublimes, sólo es por dar un ejemplo del ánimo religioso que nos acompaña a todas partes. Entonamos el himno muchas veces con cara de próceres, pero sin entender el contenido real de las cosas, es decir, haciéndolo a la manera de la religión, repitiendo las cosas sin colocarle sentido. A mi juicio, Núñez se inspiró en el libro de romanos:
Romanos 8:19-22 “Porque la esperanza solícita de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios. Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de su voluntad, sino por causa del que las sujetó, con esperanza que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque ya sabemos que todas las criaturas gimen (a una), y (a una) están de parto hasta ahora.”
La humanidad tiene una esperanza consistente en la manifestación de los hijos de Dios, pues el texto lo que en otras palabras dice, es que los hijos de Dios tienen que revelar algo: que con la intervención de Dios terminará la sujeción que tenemos todos los hombres a la corrupción, y que esto constituye la verdadera libertad. Este aspecto que estamos tratando, me lleva a concluir, que aunque todos los hombres tuvieran prosperidad y se terminarán las guerras, se encontraría un motivo para iniciar otra guerra, pues, la pasión que Dios colocó en el hombre solo puede ser satisfecha por el propio Dios, porque cuando los hombres buscan hacerlo, esto se convierte en un caldo de cultivo para la discordia, y lo que quiero decir, es que verdaderamente el hombre no cambiará, a menos que cambie la naturaleza del hombre.
Esta manifestación, en la práctica, inicia con un mensaje que colocará en entredicho las estructuras de todos estos sistemas injustos, para dar paso a un nuevo amanecer, como lo dice el himno nacional: “para que cese la horrible noche”. No sin que antes se presente tal tribulación, como nunca ha registrado la historia ni lo volverá a hacer por siempre jamás, pues a la humanidad le debe quedar claro que gobernar es algo que el hombre no puede hacer separado de su Creador.
Juan 15:5 “YO SOY la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.”
Mateo 24:21 “porque habrá entonces gran tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.”
Sería negligente cerrar este capitulo sin hacer referencia y un corto análisis a un texto en donde parece estar el punto neurálgico de lo que se viene comentando:
Mateo 4:8 “Otra vez le pasó el diablo a un monte muy alto, y le muestra (a Cristo) todos los reinos del mundo, y su gloria. Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares.”
Si usted observa, esta cita entre Jesús y el adversario es irrepetible, pues no se encontraron a través de sus representantes, sino que se encontraron cara a cara, la persona de la luz y la persona de las tinieblas, en un enfrentamiento entre la Verdad y la mentira, en donde no hay ni lugar ni tiempo para los rodeos. Es claro al leer el texto, que el adversario ofrece una especie de recompensa de naturaleza política, pero que el Señor se negó a aceptar, pues su obra no consistía en recibir todas las maquinarias políticas, o toda la cartera burocrática del mundo para prorrateárselas con sus discípulos, sino que tenia como primordial objetivo la redención total de la humanidad y el establecimiento de un gobierno justo para las naciones.
Debe quedar claro que este pasaje de la Biblia no se puede agotar en este breve comentario, pues considero que el contenido de este, en su acepción más amplia, no lo puede abarcar el contexto político, ni tampoco se puede trivializar en el entendido que el adversario estaba proponiendo una especie de culto satánico.
El Señor no recriminó al adversario, en el sentido que éste no podía ofrecer lo que no controlaba, pues el Señor, además de llamarlo “dios de este mundo (título religioso)” lo llama también por su título político: "príncipe de este mundo", pues es absolutamente claro que este fulano controla hábilmente las dos palestras. No se requiere ser doctor en divinidades, ni un experto en ciencia política para concluir que el esfuerzo de las ciencias humanas nunca podrá tener éxito, porque el asunto nunca se aborda desde donde debe ser.
El mismo Señor advirtió que esta entidad de la que venimos hablando, vino a realizar una macabra tarea tripartita: robar, matar y destruir, flagelos estos, que han acompañado a la humanidad desde su caída, y que el hombre desde su capacidad, nunca podrá erradicar. La Biblia registra en sus textos el funesto estado que han vivido los pueblos a través de la historia:
2 Crónicas 15:5-7 “En aquellos tiempos (en los tiempos de la humanidad) no hubo paz, ni para el que entraba, ni para el que salía, sino muchas destrucciones sobre todos los habitantes de las tierras. Y una gente destruía a la otra, y una ciudad a otra; porque Dios los conturbó con toda clase de calamidades. Esforzaos pues vosotros (los que le creen a Dios), y no descoyunten vuestras manos; que salario hay para vuestra obra.”
Es irrisorio seguir sepultando la Verdad, pues más temprano que tarde, debido a su propia naturaleza, se va a levantar con más vehemencia, por años los hombres han pensado que el derecho más importante, es la vida, pero resulta que esto no es así, desde el punto de vista de Dios el derecho más importante para los hombres debe ser la Verdad en torno a la Vida, el propio Jesús dijo:
“El que ame su vida la perderá, más el que esté dispuesto a perder su vida por causa de mí (yo soy la Verdad, dijo Cristo) la hallará.”.
Podríamos decir que el derecho fundamental por antonomasia es la Verdad, y que a partir de éste, todos los demás derechos encontrarán el lugar correcto. No pretendo convertirme con estas líneas en el portador de la redención nacional, ni mucho menos, que esto sea considerado como la visión apologética de un movimiento político cristiano, pues después de conocer de primera mano esta actividad en este sector, me deja el sabor de que esta se encuentra a poca distancia de la tradicional. No escribir estas líneas seria como darle una puñalada descarada a mi conciencia, me mueve el anhelo de que comprendamos, que quien está enferma no es la democracia, sino la humanidad, o en palabras de un médico:
lo que está enfermo no es el órgano, si no el paciente.
Ezequiel 45:9 “Así dijo el Señor DIOS: Basta ya, oh príncipes de Israel; quitad la violencia y la rapiña; haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dijo el Señor Dios.”   

La Democracia contra Cristo - Javier Vargas

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"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"
Matthew Henry