" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

29 de agosto de 2013

LA LEY DEL ESPÍRITU

 
Michael Clark
¿No tiene el pueblo fe en la habilidad del Espíritu Santo para guiar, y guardar a su pueblo en el poder de una vida cambiada y convencerlos de pecado cuando fuere necesario? Si oye a los maestros en la iglesia de estos días, usted no pensaría eso. Jesús prometió enviar ayuda en nuestro caminar con Dios.
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; (Jn 16:13a)

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Jn 14:26) [Lea también 1 Jn 2:20,27)
Cuando nosotros, como cristianos bien intencionados, nos predisponemos a ayudar al Espíritu Santo dándoles a nuestros jóvenes en el Señor un juego de reglas para mantenerlos en el camino pequeño y angosto, a menudo causamos mas daño que bien. Recuerdo cuan escalofriante fue oír a un joven cristiano contándome lo depresivo que fue para él probar un cigarrillo de marihuana de nuevo después de ser salvo. “Sentí como la paz me dejaba y era realmente deprimente”, me decía. El encontró por sí mismo como el Espíritu pudo guiarlo a caminar en la verdad.

Pablo exhortó a la necia iglesia de los Gálatas: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gál. 5:1).
Si realmente hemos nacido de arriba, tenemos un “jefe residente” viviendo dentro de nosotros y no necesitamos el sistema legal religioso para mantenernos a raya. El nos lleva con cuerdas de amor a hacer lo que es correcto, no con una camisa de fuerza de legalismo. “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas” (1 Jn. 2:20).

Santos, recuerden las palabras de Pablo: “…el cual [Cristo] asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Cor. 3:6).
La Ley y la Iglesia - Michael Clark

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Matthew Henry