Los Israelitas atravesaron el Jordán y se establecieron en la tierra prometida en su último campamento (Campamento No. 42) al final del éxodo, lo cual nos indica simbólicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra prometida y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.


14 de septiembre de 2011

REDENCION


Charles Elliott Newbold, Jr.

Por causa de la expiación por la sangre de Jesús, somos justificados y redimidos, estamos siendo santificados (separados para Dios del pecado, de Satanás, de la carne y del mundo), y seremos glorificados. Para entender mejor este proceso de salvación, echemos una ojeada breve a nuestra redención y justificación.

Cristo es nuestro Redentor / Justificador

Dios nunca acariciará nuestra carne; El la mata. Nunca cuidará nuestras causas sólo está interesado en la Suya.

Su causa es la redención de la humanidad. No puedes recibir esta redención por ningún otro medio ni puerta que la expiación por la sangre de Jesucristo.

No puedes ser redimido y justificado por las obras de la Ley. La Ley no fue dada para redimir a los hombres del pecado sino para convencerlos. La convicción a solas no puede salvar. Hemos de añadir el arrepentimiento a la convicción. El arrepentimiento significa dar la vuelta, apartarse, un cambio radical, un cambio de forma de pensar. Pero no podemos volvernos del mal sin más. Hemos de volvernos hacia el Redentor.

La Ley nos dice lo que es justo. La Ley es el fundamento de todo juicio justo. La ley tiene que ser satisfecha con justicia, es decir, la Ley tiene que ser obedecida perfectamente. Es imposible lograr esto en la naturaleza maldita y caída de la carne humana. Jesús por otro lado, siendo el perfecto Hijo de Dios, logró el requisito justo de la Ley.

“Al que no conoció pecado, por nosotros fue hecho pecado para que nosotros fuéramos hecho la justicia de Dios en Él.” (2ª Cor. 5:21).

“Cristo nos ha redimido de la maldición de la Ley, habiendo sido hecho maldición por nosotros, como está escrito, ‘Maldito todo aquel que cuelgue de un madero’ ” (Gál. 3:13).

Puede que Dios te dé una obra qué hacer. Pero tus obras jamás te redimirán. Tu redención está en tiempo pasado: cumplida en Cristo Jesús. La Ley ha sido satisfecha por la sangre del Cordero.

La única forma de tomar parte en esta satisfacción, es por la fe en el Redentor—fe de que Él ha salvado, redimido, justificado, sanado, librado; que ÉL está santificando, que Él glorificará. Es la fe en Su obra terminada. Él es el Salvador, el Redentor, el Justificador.

Somos justificados por la fe.

13 de septiembre de 2011

ENTRANDO EN SU REPOSO


Charles Elliott Newbold, Jr.

El surgimiento de los crucificados es al mismo tiempo, la abolición de las obras muertas. Todo aquello que se consigue por medio de ellos, será conseguido desde el reposo.

“Queda pues, un reposo para el pueblo de Dios.” (Heb. 4:9).

El autor de Hebreos esta preocupado de que sus lectores pudieran seguir el camino de sus padres (Israel), que murieron en el desierto y no entraron en su reposo prometido por causa de incredulidad (Heb. 3:16-19).

Pero Dios había prometido un reposo para Su pueblo. Dios no puede echarse atrás de Su Palabra. De este modo, si fracasaban en entrar, había reservado un pueblo que entraría en Su reposo, que cumpliría Su promesa. “Queda pues, un reposo para el pueblo de Dios”.

¿Qué es este reposo y como entramos a él? Sin duda alguna, todos sentimos el cansancio de nuestras obras. Frecuentemente sentimos que nuestras obras están muertas. La única manera de mantenerlas vivas es mantenerlas vivas. Aquello que es de Dios no tiene que ser mantenido vivo por nuestras fuerzas. No tenemos en absoluto capacidad para producir nada digno para Dios por nuestras propias fuerzas. “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 4:6).

Fe y Reposo

Existía la posibilidad de que estos creyentes en Cristo Jesús también se apartaran del Dios vivo por la incredulidad que el escritor afirma que refleja un corazón malo (Heb. 3:12).

“Porque somos hechos participantes de Cristo”, dice el autor, “con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio” (Heb. 3:14).

Esta amenaza es tan real en la opinión del escritor de Hebreos que les pide que teman, no sea que alguno de ellos no alcance este reposo (Heb. 4:1).

Vemos aquí la relación entre reposo y fe. El hecho es que el “reposo” de Dios es el resultado directo de tener fe en Dios. Porque el que está fuera del reposo, está fuera de la fe. Cuando alguien está en la fe—es decir, descansando en la obra terminada de Dios—está en la mejor posición para agradar a Dios. Porque sin fe es imposible agradar a Dios (Heb. 11:6).

12 de septiembre de 2011

PASANDO POR LA CRUZ


Charles Elliott Newbold, Jr.

Hay un grupo de creyentes a los cuales llamo “los crucificados” porque los veo como aquellos que han ido a la cruz no solo para el perdón de sus pecados, sino que han pasado por la cruz en negación total de cualquier cosa para el yo. Cada uno de ellos está dispuesto, como dijo Jesús, “a tomar su cruz diariamente…” (Luc. 9:23, Mat. 16:24).

Estos crucificados están muertos en lo que se refiere a los intereses y hechos de su carne y del mundo. Han llegado al fin de ellos mismos, que es lugar donde Dios quiere llevarnos a todos. Entienden que la única vida verdadera se encuentra en la pérdida total de la vida del yo, para ser entregados completamente a la absoluta voluntad de Dios. “El que salve su vida la perderá” (Mat. 16:25). Están dispuestos a morir, o dispuestos a aprender a estar dispuestos a morir, por causa del evangelio.

Jesús es el único tema de sus vidas. Otras grandes verdades y doctrinas son importantes como precaucion contra la herejía, pero para ellos, estas verdades nunca se convierten en temas de división en el cuerpo de Cristo. Estos “crucificados” no son divisivos ni polémicos, sino baluartes de la Verdad que es Jesucristo como Señor.

Bajo la Cabeza/Señorío de Cristo

Los crucificados tienen un fuerte sentido y una gran seguridad en la cabeza de Jesucristo. Resisten a las presiones del Cristianismo tradicional para someterse a la cabeza de otros hombres, y reciben el orden escritural de 1ª Cor. 11:3, “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” Cualquier otra autoridad como cabeza para ellos, sería falsa y ofensiva a sus espíritus sinceros.

Su insistencia en la cabeza de Jesucristo es una ofensa para los tradicionalistas/institucionalistas que, por alguna razón, quieren llevar a los hombres al sometimiento de otros hombres.

Sin embargo, los crucificados están sometidos unos a otros, especialmente a los que son sensibles a la dirección del Espíritu Santo. Habiendo pasado por la cruz como han pasado, son humildes, quebrantados ante el Señor, y dispuestos a examinarse a ellos mismos para ver si hay algún mal en ellos. Darán cuentas unos a otros voluntariamente y con disposición.

No tienen ambición por el yo, sino que se ven a ellos mismos como siervos. Están dispuestos a hacer su servicio ante Dios en secreto, sin reclamar nada para ellos mismos. No buscan para sí “una ciudad, una torre… y un nombre. (Gen. 11:4). No tienen ambición por aumentar para sí mismos en poder, posición o riquezas. No están interesados en levantar edificios de iglesias ni membresías para si mismos, en maquinar programas o en ganar reputación y títulos. No tienen agenda propia. Solo quieren y persiguen lo que Dios quiere.

Aunque están genuinamente sometidos unos a otros en el Espíritu, no son motivados por el temor del hombre sino por su reverencia hacia el Dios Altísimo. Jesús es el Señor absoluto en sus vidas. Han renunciado a toda forma de idolatría.

11 de septiembre de 2011

COMO EL ES


Charles Elliott Newbold, Jr.

En 1ª Cor. 2:1-2 el apóstol Pablo explica que él no había venido a ellos con un discurso ni sabiduría superior; es decir, con grandes disertaciones filosóficas, tratados teológicos o jerga religiosa. Se había propuesto no conocer nada aún en medio de ellos, a excepción de a Jesucristo, y a Jesucristo crucificado. Porque en esa persona, en Jesús, y en Su muerte sobre la cruz romana, no sólo se hallaban escondidos todos los propósitos de Dios, sino el cumplimiento de esos propósitos. ¿Qué otra cosa habría de conocer?

Muchos Hijos a la Gloria

No sólo fueron cumplidos los propósitos eternos de Dios en Jesucristo crucificado, sino que Jesús puso en marcha un programa de adopción por el que Dios el Padre daría a luz para Sí mismo, muchos hijos a la gloria, del mismo modo que Jesús, era el Hijo de la gloria. Lo que se cumpliera en Jesús, estaba predeterminado a ser cumplido en los muchos hijos igualmente.

Jesús mismo fue justificado por la misma vida que vivió, y por tanto, se convirtió en el justificador de todos los que creen en Él. Por la fe en Él, que es quien justifica, el creyente se vuelve como Él—justificado.

Asimismo, Él era la justicia de Dios. En Él somos hechos la justicia de Dios. “A quién no conoció pecado, por nosotros fue hecho pecado para que nosotros fuéramos hechos la justicia de Dios en Él.” (2ª Cor. 5:21). “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” (1ª Ped. 2:24).

Todo lo que Él era y es, Él lo es para nosotros. Él es nuestro redentor y nuestra redención. Él es nuestro justificador y nuestra justificación. Él es nuestro salvador y nuestra salvación. Él es nuestro santificador y nuestra santificación. Él es nuestro glorificador y nuestra glorificación.

La revelación de quién es Jesús nos viene en demostración del Espíritu y de poder (1ª Cor. 2:4). Porque “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu porque el Espíritu todo lo escudriña; aún lo profundo de Dios.” (v. 10). Por eso hemos recibido el Espíritu—porque tenemos que ir a Pentecostés hasta el Lugar Santo—para que podamos conocer por el Espíritu las cosas que Dios nos ha dado gratuitamente (v.12).

¿Qué es lo que Dios nos ha dado gratuitamente? Su justificación, Su santificación, Su glorificación, es decir, Su salvación. ¿Cómo hizo todo eso? Entregándose a Sí mismo a nosotros en forma de carne humana, hecho semejante a un hombre pero sin pecado. Nos dio a Jesucristo crucificado. Y cuando Le recibimos por la fe, llegamos a ser lo que Él es.

10 de septiembre de 2011

ADORACION DEL TEMPLO


Michael Clark y George Davis

Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. (Ap. 21:22-23 RV 1960)Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. (Mat. 12:6)

¿Qué quiero decir con adoración del Templo? No me estoy refiriendo necesariamente a la adoración en un templo. Sin embargo me estoy refiriendo al inclinarse humano hacia hacer de los medios el fin: la adoración de la adoración misma. Me estoy refiriendo a la propensión inherente del hombre a adorar el modo, antes que al que lo hizo, y al credo antes que a Cristo. Me estoy refiriendo a la tendencia humana de confundir Cristianismo con templos, ceremonias, liturgias, rituales, y ritos.

El profeta Jeremías se dirigió a esta idolatría. Israel se había olvidado de Dios, pero no se habían olvidado del “Templo”. “…porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice el Señor”. Debido a su pecado venía el juicio de Dios. Venía en la forma de los ejércitos de Babilonia. A pesar de las repetidas advertencias de Jeremías, ellos encontraron consuelo en “palabras mentirosas”. “El templo del Señor, El templo del Señor, El templo del Señor”. Ciertamente Dios no iba permitir que su templo fuera profanado.

No tenemos nada que temer porque allí se encuentra “el templo del Señor”. Asimismo, muchos hoy en día ponen su confianza en sus templos. Ellos son “miembros”, y su membresía les garantiza un lugar en el cielo. Todo el resto va a ir al infierno, pero ellos, por virtud de su identificación con el templo, no van a ir. Si ellos están en lo cierto de que cualquiera menos ellos va al infierno, entonces todos se van al infierno.
¿Perdonó Dios a una religión ceremoniosa [la judía], solo para encontrar mil [denominaciones y sectas]? ¿Murió Cristo para esto?

Todos los tipos y sistemas fueron hechos obsoletos por la venida de Cristo de los cuales ellos fueron solo figuras. El tabernáculo de Moisés y la ley, y el templo con todos sus rituales, fueron todos ellos medidas temporales: sombras de lo real. El velo siendo rasgado significa un cambio; las cosas viejas pasaron de manera que una mayor realidad pudiera tomar lugar: la realidad de Cristo mismo.

El es: “…el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:26-27)

“Uno mayor que el templo está aquí”.
Más grande que una institución terrenal. Y con todo cuan a menudo el hombre prefiere el clamor y actividad de los sistemas antes que el íntimo conocimiento de Cristo.
Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. (Mat. 24:1-2)

9 de septiembre de 2011

LAS TRES FIESTAS ANUALES


Charles E. Newbold, Jr. ¿Por qué ordenó Dios que Israel celebrara las tres fiestas principales de la Pascua, Pentecostés y los Tabernáculos? ¿Y por qué hay tres atrios en el Tabernáculo de Moisés en el desierto así como en el Templo de Salomón?
  
¿Son éstos simplemente pensamientos caprichosos por parte de Dios? Ciertamente Dios tenía un plan en mente. Ciertamente tenía un propósito para éstos. Eran un patrón de algo aún por venir.
  
Las fiestas, los tres atrios, todo el mobiliario y lo utensilios en el Tabernáculo y en el Templo, los rituales—creo que todo ello habla de cosas únicas en Su Reino que se cumplieron de un modo u otro en Jesucristo.
  
Primero, Él fue el Salvador en cumplimiento de la Pascua.
  Después fue Santificador en el don del Espíritu Santo en el cumplimiento de Pentecostés.
 Finalmente, vendrá de nuevo como Glorificador en Su cuerpo glorificado con Sus glorificados a Su lado en el cumplimiento de Tabernáculos.
  
Los símbolos del Antiguo Testamento son ricos en lo que nos revelan hoy. Gracias a Dios, al acercarnos al gran y terrible día del Señor, que estas verdades están siendo reveladas a la iglesia y nos están llamando hacia delante y hacia arriba en Él al preparar a Su esposa para Su venida. La preparación de la esposa es la preparación para Su venida.
Categorías de Creyentes
Aunque hay muchas denominaciones y variedades de grupos en el Cristianismo, yo básicamente veo cinco categorías de creyentes que se extienden por todos estos grupos. Son liberales, evangélicos, pentecostales, carismáticos y un grupo emergente que yo llamaré, por falta de un término mejor, “los crucificados”.
  
En su mayoría, los liberales, los evangélicos, los pentecostales y los carismáticos permanecen siendo parte del Cristianismo institucional. Mientras que la mayoría de las denominaciones tienden a encajar en alguna de estas categorías, con frecuencia hallamos una mezcla de individuos aferrándose a estas persuasiones diferentes dentro de todas ellas. Estos individuos difieren unos de otros en términos de sus doctrinas, que los inclinan hacia intereses diferentes.
 Los liberales generalmente creen en un evangelio social y se han inclinado hacia el humanismo y la reforma social.
   Los Evangélicos han predicado la expiación por sangre de Jesucristo, la necesidad de la experiencia de re-nacimiento y se han inclinado hacia el fundamentalismo.
  Los Pentecostales han predicado la santidad, que para ellos se lograba por medio de sistemas de códigos religiosos diseñados para controlar  el comportamiento externo de sus componentes. Por tanto, se han inclinado hacia el legalismo.
 (Tanto los pentecostales como los carismáticos, han tenido en común la creencia en el bautismo en el Espíritu Santo, el hablar en lenguas desconocidas y otros dones del Espíritu. Aparte de esto, ha habido una diferencia muy vasta entre ambos grupos.)
  Los Carismáticos (entre ellos especialmente los que están  en iglesias de la “Palabra”) han predicado la fe y la prosperidad, lo que los ha inclinado hacia el egoismo y el materialismo.
  “Los crucificados” predican a Cristo y a Cristo crucificado, y se inclinan hacia la obediencia absoluta al Espíritu Santo con todo el coste para el yo. 

8 de septiembre de 2011

FUERA DEL CAMPAMENTO

Michael Clark y George Davis

Alguna vez hubo un tiempo cuando yo solía desear que Dios, rápidamente, removiera cada edificio de la iglesia. Soberana y milagrosamente. Una suerte de “rapto” de edificios de iglesia si es que puede imaginárselo. Si eso pasaba, razoné, ambos, tanto el mundo como los cristianos tendrían que descubrir qué era realmente la “iglesia”. ¡Piense sobre esto! No tendríamos más ningún lugar donde “ir a la iglesia”. En vez de eso tendríamos que “SER” iglesia.

No tendríamos más que hacer nuestro acto de asistir al “servicio” a una u otra hora determinada en el ritual religioso, y alabar no podría más llevarse a cabo en el “santuario”. ¡Tremendo! ¡Aun más, tendríamos la oportunidad de descubrir lo que es realmente el congregarse del nuevo pacto! ¡Y seriamos confrontados con la realidad de tener que saber lo que realmente significa “iglesia”! ¡Inclusive llegar al punto en que el mundo se enfrentaría con la realidad de un Dios invisible en un pueblo visible! Del lado negativo, cierta gente perdería sus espacios reservados en el estacionamiento.

Y – un poco más seriamente – una gran partida de gente bien intencionada perdería cientos, si no millones de dólares que ellos han tirado en proyectos que no tienen ningún valor eterno.
Del lado positivo sin embargo, ellos verían una fresca oportunidad, de colocar tanto sus tesoros como su corazón en cosas que sí tienen valor eterno. Y con todo esto, ¡podríamos tener una reforma! Cambié de opinión. Me he dado cuenta que eso nunca sería suficiente.

En los ultimos 10 años de estar “fuera del campamento”, he aprendido que hay un proceso necesario que debe ser mucho más radical (“hasta las raíces”). Y mucho más incómodo. Vea usted, no son las cosas externas las que deben ser impactadas. Son las cosas DENTRO de nosotros. Y esas cosas son mucho más profundas.

El deseo de identidad, la necesidad de pertenecer, la realización de encontrar un propósito tangible, aceptación de nuestro pares, la comodidad de estar organizados y de encontrar nuestro lugar dentro de la organización… ¡Son fuerzas que nos manejan poderosamente! “Pero espere un segundo aquí”, usted puede estar pensando: “La iglesia es completamente bíblica… ¿no es cierto?” Sí, la palabra “iglesia” esta en la Biblia. Si, es lo que Jesús dijo que él edificaría y las puertas del infierno no prevalecerían contra ella.

Pero vamos a echar un vistazo a esa palabra “iglesia”, y a su contexto bíblico. Veamos si por un momento podemos poner nuestras concepciones de lado y aproximarnos a esta palabra “iglesia” objetivamente.

Estoy seguro que la mayoría de ustedes saben que traducimos la palabra “iglesia” del griego “ekklesia”. Es de donde sacamos nuestra palabra “eclesiástico” (perteneciente a la iglesia)”. ¿Pero qué es lo que los discípulos estaban diciendo cuando ellos usaban el término “ekklesia” allá por el primer siglo? (Para que sepan, aparece 115 veces en el Nuevo testamento, traducida 3 veces como “asamblea” y 112 veces como “iglesia”). Es una palabra compuesta consistente en dos partes. EK significa “de” o “fuera de”. KLESIS significa “llamado”. Así, la interpretación con la que se concuerda generalmente de EKKLESIA es “aquello que es llamado a salir”.

7 de septiembre de 2011

CUANDO LA VISION SE CONVIERTE EN VANIDAD

Phil Beach, Jr.

¿Qué es básicamente una “visión”? En el día en que vivimos, con frecuencia pensamos de un hombre o mujer con una visión es aquel que posee grandes planes para el futuro, con esquemas proyectados de crecimiento y engrandecimiento, etc. Los hombres con frecuencia interpretan Proverbios 29:18ª “Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena” (Biblia de las Américas) diciendo que es necesario “poseer una visión para Dios” para una vida cristiana de éxito.

Los predicadores también han caído en esta creencia y son empujados a poner en marcha toda clase de planes, proyectos y objetivos creyendo que su “visión para Dios” les guardará de la “muerte” (desenfreno) de su ministerio. Sin embargo, si esta escritura fuera examinada de forma más objetiva y dentro de su contexto, descubriríamos que esta idea es bastante errónea.

En la Nueva Versión Internacional, Proverbios 29:18ª dice: “Donde no hay visión (revelación), el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son obedientes a la ley!” Vemos que la Escritura está describiendo dos clases de estilos de vida. Un grupo no tiene restricciones ni ley porque no hay una revelación abierta. El otro grupo es dichoso porque guarda la ley de Dios. El significado de la Escritura es claro cuando miramos a esto en su conjunto: Donde no hay revelación de la majestad y de la gloria de Cristo reinando en los corazones de un pueblo, el resultado es falta de ley y anarquía.

Vemos vívidamente este principio ilustrado en la victoria de Israel cuando el niño Samuel ministraba en el Tabernáculo. 1ª Sam. 3:1 nos dice que “la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.” Y en el capítulo 2 versículo 12 leemos “Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová”. En el día de Samuel, sin una “visión” (una revelación de la Palabra del Señor y Su persona), hasta el sacerdocio estaba contaminado con el mal.

Qué cuadro de la América moderna también: una nación que ha rechazado la ley de Dios y que se ha entregado a toda clase de suciedad y de maldad. En contraste, cuando las personas obedecen y honran la ley de Dios y su moral y sus absolutos éticos, el resultado es dicha y contentamiento. Así, vemos que hay una vasta diferencia entre el uso popular de Proverbios 29:18ª respecto de una “visión para Dios” y su significado real basado en el contexto.

Debemos tener cuidado en entender que nuestra responsabilidad es ser atrapados por una visión de Él y en una visión para Él. Hay una gran diferencia y es aquí donde llegamos a entender el verdadero significado de una “visión” en el sentido que Dios desea.
Sólo cuando nuestros corazones están completamente centrados en una revelación de Él y de Su esplendor, podremos recibir de Él una visión de la obra que Él quiere que hagamos para Él.

6 de septiembre de 2011

VENDRA A NOSOTROS COMO LA LLUVIA


Michael Clark y George Davis

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.” (Oseas 6:1-3).

¿Cuantas veces hemos escuchado a un hermano o hermana en Cristo referirse a las lluvias tardías como eventos pasados y futuros—sucesos o hechos—cosas que sucedieron o que sucederán en el último día? ¿Como cosas que sucedieron en Pentecostés hace casi 2000 años o cosas necesarias para traer las últimas y definitivas oleadas de crecimiento que vendrán justo antes de la cosecha final?

¿Alguna vez te has dado cuenta o has sido atrapado pensando de las Escrituras y de las obras de Dios como de cosas que SUCEDIERON, que han de ser medidas, o que VAN a suceder, cosas a ser temidas o esperadas? O en ese mismo patrón de pensamiento, colocamos eventos o sucesos que tienen que ver con el reino de Dios en alguna lejana tierra, pero no en nuestras vidas inmediatas. El Nuevo Testamento y las enseñanzas de Jesús apuntan hacia un reino que está en el interior y a un templo que está hecho de piedras vivas.

¿Podría ser esto una forma de evitar entrar en ello para no tener que tratar con las exigentes demandas de Su Reino? Cuanto más vivo, mas veo lo “desesperadamente malignos y engañosos” que son nuestros corazones. Ora que el Señor pueda abrirte los ojos para ver a Jesús tal y como ÉL ES.
El Dios a quien servimos se llama a Sí mismo el YO SOY, no el YO ERA ni el YO Seré, y siempre está presente en todos los tiempos y en todos los lugares de Su creación.

¡Yo (George) casi me avergüenzo de tener que admitir que no ha sido hasta muy recientemente que el significado de las palabras “vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” se ha revelado totalmente sobre mi cabeza! La lluvia tardía no es un suceso, un evento, un ALGO. No es un movimiento, un derramamiento futuro o un avivamiento, al menos no como hemos conocido tradicionalmente el avivamiento. ¡EL vendrá como la lluvia! EL vendrá COMO la lluvia temprana y tardía. ¡EL ES EL EVENTO! Es un engaño de la religión ver la verdad fracturada en pedazos de conocimiento, como si fuera algo completamente aparte de Dios.
Por ejemplo, para nosotros, “ser salvos” es un “ello”, una experiencia de sentirse bien, acompañada de la carne de gallina. Ser bendecido es la meta principal y deseada más que la consecuencia o el subproducto de permanecer en unión con Cristo. Vemos la vida eterna como un estado cualitativo de ser en lugar de la relación íntima y experimental con Dios (lee Juan 17:3).

CRISTO ha sido hecho nuestra “redención” (1ª Cor. 1:29). No hay redención aparte de Él. No somos salvos mediante una mera creencia en una “doctrina de salvación” formulada, sino creyendo en El (aferrándonos y dependiendo de Él como de nuestra vida entera), que es nuestra redención.

5 de septiembre de 2011

SIN LUGAR PARA UNA CASA


 
Por Mae Shurow

No encajo. ¿Hay alguien más por ahí que se siente de la misma manera? Cada vez que hablo con el padre acerca de esto, El me dice: “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”. (Luc. 9:58)

Me tomó un tiempo entender lo que este pasaje estaba diciendo. Jesús, dirigiéndose a un hombre que le dijo “Señor, te seguiré a donde quiera que vayas”, revela lo que iba a significar seguirlo, ¡aquellos que elijan seguirlo no tendrían un lugar al cual llamar casa!

Jesús está diciendo a este hombre que no habría más ningún lugar donde él se pueda sentir como en su casa; ningún lugar donde pueda recostar su cabeza; ningún lugar para descansar; ningún lugar donde se sienta aceptado por este mundo. ¡ESTE es el costo de seguir a Jesús!

NO ENCAJO EN NINGÚN LUGAR. ¿Hay alguien más por ahí que se siente de la misma manera? Yo ciertamente no encajo más en el mundo, pero lo que ha sido difícil para mi es el hecho que yo no encajo en ninguna de las iglesias establecidas.

No encajo bajo la sombrilla del Evangelismo porque ellos han abrazado un evangelio de livianas creencias que deja la convicción del Espíritu Santo fuera del proceso de redención. No puedo vivir en el campamento de la Reforma porque yo creo que su enseñanza de elección incondicional está vacía de la respuesta de fe que Dios requiere de aquellos que entren en el pacto con El.

No puedo establecerme con los Católicos, Iglesia de Cristo, o Metodistas porque yo creo que la regeneración bautismal es ajena a la Escritura.

Tampoco estoy cómoda en los grupos que están saliendo de las denominaciones establecidas, tal como el emergente movimiento o simples grupos de iglesias; son demasiado liberales para echar brotes que han crecido acostumbrados a alimentarse de la carne de la palabra. Tristemente. No tengo lugar donde recostar mi cabeza…

Personas bien intencionadas continúan diciéndome de la necesidad de una iglesia en la casa. Mientras efectivamente, YO DESEO un lugar donde me pueda sentir en mi casa, la pregunta permanece:

¿Jesús nos prometió una “iglesia en la casa”? ¿Nos prometió El una comunidad confortable donde seríamos aceptados y amados, donde “todos saben su nombre y siempre están felices que haya venido”?[1]
¿O Jesús nos dijo que el camino era angosto y pocos serían los que lo hallen; que aquellos en el camino estrecho serían perseguidos, odiados, abofeteados, y aborrecidos?

4 de septiembre de 2011

MARTIN LUTERO Y LOS JUDIOS


Wikipedia

Un protestante venerado es Martín Lutero, que estaba lleno de odio por los judíos. Lo siguiente es parte del artículo de Wikipedia acerca de Martín Lutero:

Lutero inicialmente recomendó ser amables con los judíos, pero sólo con la intención de convertirlos al cristianismo, lo que se llamaba Judenmission. Cuando sus esfuerzos para convertirlos fracasaron, él se hizo cada vez más hostil hacia ellos.

Sus obras principales con respecto a los judíos fueron su tratado de 60,000 palabras llamado Von den Juden und Ihren Lügen (Sobres los judíos y sus mentiras), and Vom Schem Hamphoras und vom Geschlecht Christi (Sobre el santo nombre y el linaje de Cristo) — que fueron reimpresos cinco veces durante su vida — ambos escritos en 1543, tres años antes de su muerte.

Él dijo que los judíos ya no eran el pueblo escogido de Dios, sino que eran "el pueblo del demonio." Eran el pueblo degradado y adúltero, es decir, no el pueblo de Dios, y su jactancia de ser el linaje, la circuncisón y la ley debía ser considerada como suciedad." La sinagoga era una novia contaminada, sí, una ramera incorregible y una mujerzuela impía ..." y los judíos estaban llenos de "las heces del diablo ... en las cuales se revuelcan como cerdos."

Él recomendó incendiar las sinagogas, destruir los libros de oraciones de los judíos, prohibirle predicar a los rabinos, confiscar la propiedad y el dinero de los judíos, y asegurar que estos "gusanos venenosos" fueran forzados a hacer trabajos pesados o expulsados "para siempre." Él también parecía sancionar su asesinato, cuando escribió "somos culpables por no destruirlos."

Según la opinión del Dr. Robert Michael, las obras de Lutero adquirieron un estatus de escrituras en Alemania, y él llegó a ser el autor más leído de su generación, en parte debido a la naturaleza tosca y apasionada de sus escritos.

La opinión prevaleciente entre los historiadores es que su reórica anti-judía contribuyó de manera importante al desarrollo del antisemitismo en Alemania, y en la década de 1930 y 1940 proveyó un fundamento ideal para los ataques del partido nacionalsocialista (NAZI) sobre los judíos.

Reinhold Lewin escribió que "cualquiera que escribiera en contra de los judíos por cualquier razón creía que tenía el derecho a justificarse a sí mismo de manera triunfante si se refería a Lutero." Según Michael, casi todos los libros en contra de los judíos que se imprimieron durante el Tercer Reich contenían referencias y citas de Lutero.

Heinrich Himmler escribió con admiración acerca de sus escritos y sermones sobre los judíos en el año 1940. La ciudad de Nuremberg presentó una primera edición de Sobres los judíos y sus mentiras a Julius Streicher, editor del periódico Nazi Der Stürmer, en su cumpleaños el año 1937; el periódico lo describió como el tratado más radicalmente anti semítico que se haya publicado.

En el 17 de diciembre, 1941, siete confederaciones protestantes regionales emitieron una declaración en la que concordaban con la norma que obligaba a los judíos a usar una banda amarilla, "ya que después de su amarga experiencia Lutero ya había sugerido medidas preventivas en contra de los judíos y su expulsión del territorio alemán."

MARTIN LUTERO Y LOS JUDIOS - Wikipedia

3 de septiembre de 2011

RECONSIDERANDO EL DIEZMO 3


Gary Amirault

Un impuesto obligatorio.

El diezmo es un impuesto: la décima parte de una cosecha o de un salario o de cualquier riqueza, que se paga como tributo a una autoridad, que lo exige. Es una costumbre que estuvo vigente en muchas culturas del mundo antiguo.

En la Biblia, el libro del Deuteronomio (14,22-28) establece: Cada año, sin falta, deberán ustedes apartar la décima parte de todo el grano que cosechen, la décima parte de trigo, de vino y de aceite, y de las primeras crías de sus vacas y ovejas… Cada tres años deberán ustedes apartar la décima parte de su cosecha del año, y almacenarla en su ciudad, para que cuando vengan los levitas, a quienes no les ha tocado tener su propia tierra, o los extranjeros que viven entre ustedes, o los huérfanos y las viudas, puedan comer hasta quedar satisfechos.

El diezmo se estableció inicialmente en especie y para dar de comer a los sacerdotes del pueblo hebreo, pertenecientes a la tribu de Leví, quienes, a causa de las leyes de Moisés, no podían poseer tierras ni propiedades para dedicarse exclusivamente al culto a Dios. El diezmo se destinaba también a socorrer a los más pobres, identificados siempre en la Biblia con “los huérfanos y las viudas”, por el estado de desprotección en el que se encontraban estos dos-sectores-de-la-población.

Jesús no aconsejó pagar el diezmo.

Jesús no aconsejó pagar el diezmo. Y fue acusado por los sacerdotes por no pagarlo. Sus críticas al Templo de Jerusalén y a la casta sacerdotal incluían, implícitamente, el rechazo a la dura carga del diezmo. Los “mercaderes” a los que Jesús volcó sus mesas cuando irrumpió con un látigo en el Templo de Jerusalén, se dedicaban, entre otras cosas a cambiar por la moneda propia del santuario las monedas griegas o romanas que traían los israelitas-al-Templo-para-pagar-sus-diezmos-a-los-sacerdotes.

Todo israelita varón mayor de 20 años estaba obligado a pagar anualmente al Templo varios tributos: dos dracmas o dos denarios  equivalentes al jornal de dos días , las primicias de sus cosechas o de los frutos de su trabajo, y el llamado “segundo diezmo”, que no se entregaba en el Templo, pero que estaba obligado a gastar en Jerusalén en comida, obje tos u hospedaje.
Jesús cuestionó en muchas ocasiones y por muchos motivos a los fariseos, que hacían del cumplimiento de las leyes religiosas una obsesión fanática. También actuaban así con el pago del diezmo. En una ocasión, Jesús les echó en cara que pagaban el diezmo hasta por la menta, la ruda y el comino (Lucas 11, 42), pero descuidaban la justicia y el amor a sus-semejantes.

Siguiendo a Jesús, las primeras comunidades cristianas eliminaron el pago de los diezmos y sostenían la comunidad compartiendo los bienes entre todos.


2 de septiembre de 2011

RECONSIDERANDO EL DIEZMO 2


Douglas Weaver                                                   

En la primera parte de esta serie, dimos una buena mirada a la actual práctica del Viejo Testamento de diezmar y cómo eso se relaciona con el modelo del Cristianismo moderno. Ahora consideraremos la historia del diezmo desde la resurrección, centrando nuestra atención en por qué y cómo esta práctica se ha vuelto tan predominante.

Para hacer eso debemos ir bien atrás hasta el tercer siglo después de Cristo cuando un hombre llamado Constantino asumió el poder en Roma, y siguió un camino de poder, corrupción, codicia, y manipulación que continuó plagando al pueblo de Dios hasta el Siglo Veintiuno (este siglo).
Pero antes de eso, veamos lo que algunos estudiosos han concluido con respecto a la práctica de diezmar y la iglesia primitiva, siendo estos solo algunos de los muchos que hay disponibles:
·         “Es admitido universalmente que el pago de diezmos o el décimo de las posesiones, para asuntos sagrados, no tenía lugar dentro de la Iglesia Cristiana durante la época cubierta por los apóstoles y sus sucesores inmediatos”. (Diccionario Hastings de la Iglesia Apostólica)*
·         “La Iglesia Cristiana dependía al comienzo de ofrendas voluntarias de sus miembros”. (Enciclopedia Británica)*

·         “La liberalidad de los cristianos entonces excedía completamente cualquier cosa que pudiera recogerse por medio de diezmos”. (H.. W. Clarke, Una Historia de los Diezmos, p.4)*
·         “El Nuevo Testamento en ningún lado explícitamente requiere los diezmos para mantener un ministro o un lugar de asamblea”. (Bruce M. Metzger y Michael D. Coogan, Adjunto Oxford a la Biblia)**
·         “El silencio de los autores del Nuevo Testamento, particularmente Pablo, con respecto a la presente validez del diezmo puede ser explicado solo sobre la base de que la dispensación de la gracia no tiene más lugar para una ley del diezmo de lo que tiene para la ley de la circuncisión”. (Diccionario Baker, 1960 p.80-191 [Peabody: Hendrickson, 1999] “diezmo”)**
·         “¡Históricamente, usted no puede encontrar ningún cristiano diezmando hasta el Siglo VIII! Esto es un hecho histórico. Los cristianos en el primer siglo no diezmaban. Los cristianos en el segundo siglo no diezmaban, Los cristianos en el tercer siglo no diezmaban. No fue sino hasta que pasaron 700 años que el diezmo se convirtió en una institución cristiana. Pero eso no es todo”.

1 de septiembre de 2011

RECONSIDERANDO EL DIEZMO 1


Douglas Weaver  

En los modernos círculos cristianos, la práctica del diezmo ha sido, para todas las intenciones y propósitos, una prueba de tornasol para el compromiso de uno, tanto para Dios como para la iglesia local. Efectivamente, para algunas congregaciones uno no tiene permiso para “ministrar” si no es un diezmador consistente. Y como recientemente decía el cartel de anuncios de una iglesia:

 “Diezme si usted ama a Jesús, cualquiera puede tocar la bocina[1]”. Lo admito, éste es uno de los anuncios más descarados que yo personalmente he visto, sin embargo es el pensamiento de una mentalidad que ha venido a ser inquilino del corazón de la fe tanto en iglesias independientes como en denominaciones fuertes: por decir, que el diezmo es una práctica ordenada por Dios que financia el reino de Dios, y facilita las bendiciones de Dios en la vida de uno.

En este artículo intento examinar un aspecto de este idealismo que es o evitado o simplemente desconocido. Porque así como muchos han considerado este argumento como una práctica válida del nuevo pacto - un asunto que dejo a la discreción de cada individuo - pocos han considerado el propósito por el cual Dios inicialmente instituyó el diezmo. Irónicamente, el propósito del diezmo prueba ser más fascinante y entendible que los argumentos - a menudo ambiguos - que circulan sobre su validez.

Así que empecemos con un minucioso examen de la institución del diezmo por el Señor en Deuteronomio, y luego consideremos muchas posiciones modernas de la práctica a la luz de lo que descubramos.

Primero es necesario que entendamos que el diezmo tomó dos formas diferentes, dependiendo del periodo de la historia de Israel que usted considere. Mientras estaban en el desierto, el Señor ordenó que todo el diezmo debía ir a los hijos de Leví en retorno a sus servicios en la tienda de reunión (Num. 18:11). Sin embargo, cuando Israel se asentó en Canaán, Dios redefinió la práctica de diezmar debido a que el estilo de vida del pueblo y su subsiguiente interacción con los sacerdotes y Levitas, cambió marcadamente.

Es ésta segunda forma de diezmar la que supuestamente modeló la práctica actual y debido a eso se convirtió en el asunto de nuestro inquirir.

"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"

Matthew Henry