Los Israelitas atravesaron el Jordán y se establecieron en la tierra prometida en su último campamento (Campamento No. 42) al final del éxodo, lo cual nos indica simbólicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra prometida y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.


15 de diciembre de 2011

IMITADOR MAGISTRAL


Phil Beach Jr

Amados, la forma de operar de este espíritu del potencial humano es mediante la imitación de las operaciones del Espíritu Santo.
Las operaciones particulares que este espíritu del potencial humano detesta más son las obras benditas del Espíritu Santo de ofrecer para Dios todo lo bueno que es Cristo, y todo lo que Él ha hecho para el creyente, y su constante buen obrar, en el santuario de nuestro espíritu, nuestra continúa transformación a la semejanza misma de Cristo, en todas las cosas, excepto en su deidad.

Muchos piensan hoy que la obra principal del diablo hoy es imitar al Espíritu Santo inspirando falsas visiones, falsas profecías, falsas señales y prodigios, etc. Aunque el diablo sí que hace esto, ésta no es su obra principal.

Y muchos de los que no caen presa de esta área de falsedad, están siendo engañados en ésta otra área, de imitación mucho más sutil. Porque es aquí, en el ministerio más sagrado del Espíritu Santo y de Su ofrenda a Dios de lo que es de Cristo, donde se hallan el mayor engaño y batalla espiritual. Mirando más de cerca de esta batalla, veremos algo de la naturaleza de la gran burla, la gran obra falsificadora del espíritu del potencial humano.

De la misma forma que el Espíritu Santo ofrece lo que es de Cristo al Padre, y siempre está ocupado en formar a Cristo en nosotros, como la única vida que puede ser complaciente, fragancia dulce a nuestro Dios, igualmente, el espíritu del potencial humano enmascarado como el Espíritu Santo, siempre esta queriendo ofrecer las “buenas” obras de la carne como falsificaciones de la vida de Cristo, como una burla a su obra consumada.

Enviado por el diablo a todos los que están dependiendo absolutamente de Dios, el espíritu del potencial humano espera engañarnos para hacernos creer que es la vida de Cristo que asciende hasta Dios, cuando en realidad es la ofrenda de Caín, el fruto de nuestra “tierra”, que es maldito y rechazado por Dios.

De la misma forma que uno de los propósitos principales del Espíritu Santo es obrar en nosotros por reproducción espiritual el propio carácter de Cristo, el Hombre de gloria, y después ofrecer esta vida a Dios como la vida por la que vivimos momento a momento, de la misma forma el espíritu del potencial humano pretende imitar este proceso avivando el fuego de todas las “buenas” obras latentes de nuestra carne.
Pretende ofrecer estas obras a Dios y hacernos confiar en sus méritos, ¡Incluso pensando que son los frutos de Cristo, cuando en realidad son de la carne, burlándose de Cristo y de todo lo que Él representa! Aunque puede que no veamos esto tan horroroso como es en realidad, es de hecho una burla, un sustituto blasfemo de Cristo, que es la única vida de la nueva creación.

La bestia de Apocalipsis 13:1-7 es descrita como alguien con nombres blasfemos, y que habla blasfemias contra Dios, Su Templo, y todos los que habitan en los cielos. ¡Qué revelador!
¿Podría ser que el asiento de esta bestia se encontrara en el mismo corazón del pedestal que este espíritu del potencial humano tiene en la iglesia, y que lo ha tenido desde su nacimiento en Pentecostés?
¿Podría ser que para llegar al asiento de la bestia en esta hora, tuviéramos que expulsar a este espíritu del potencial humano, y orar que Cristo tuviera Su lugar como la Cabeza absoluta de Su cuerpo?

El Espíritu del Potencial Humano - Phil Beach Jr.

LA CARNE RELIGIOSA


Phil Beach Jr

Quizás una de las trampas más grandes a la que nos enfrentaremos al caminar con el Salvador, creciendo en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesús, será la tentación de ofrecer al Señor el aspecto religioso de nuestra carne.

En el comienzo de nuestro caminar con Jesús, el Señor puede mostrarnos con bastante claridad los males de nuestra vieja naturaleza, los pecados de Gálatas 5, por nombre inmoralidad sexual, impureza y libertinaje, discordia, celos, arranques de ira y enojo, egoísmo, ambiciones egoístas de toda clase, borracheras, y cosas semejantes.

En general, aprendemos muy pronto por el Señor, a romper completamente con estos pecados de la carne y a no tener nada que ver con ellos, no haciendo ni siquiera provisión para su expresión en absoluto.

Aprendemos desde muy pronto, o al menos así debería ser, a declarar la guerra a estas obras, y por el poder de la vida de Jesús, y al andar en el Espíritu, a matar a estas traicioneras obras de la carne mediante la inanición, escapando de esta forma a su poder. Con todo lo maravilloso que esto pueda ser, hay otro aspecto de la vida de la carne que es igualmente corrupto y rechazado por el Señor.

Trágicamente, sólo aprendemos a veces a resistir el aspecto malo abiertamente, fracasando completamente en el otro aspecto, que es su aparentemente buena naturaleza religiosa.

La carne es carne, y aunque podamos ofrecer lo mejor de nosotros mismos a Dios, completamente revestidos de piedad, devoción, fidelidad a las Escrituras, deseo ardiente de oración; teniendo todo ello una forma de piedad, una forma de vida de Cristo, una forma de justicia y de verdadera santidad, seguiremos ofreciendo carne, vacía de poder de Dios y de la presencia de Cristo, que da vida.

Hay un ámbito completo de la carne que está listo y dispuesto a levantarse en esta clase de expresión, muy bien escondida a los que no disciernen.

Exponiendo la carne religiosa - Phil Beach Jr

13 de diciembre de 2011

HA NACIDO USTED DE NUEVO?


J.C.Ryle

Jesucristo dijo, “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Esta es una de las cuestiones más importantes en la vida de todo ser humano.

No es suficiente responder “Soy miembro de una iglesia; supongo que soy cristiano”. Miles de cristianos nominales no muestran señal alguna de haber nacido de nuevo, las cuales se mencionan en las Sagradas Escrituras, principalmente en la Primera Epístola de Juan.


No practica el pecado
En primer lugar, el apóstol Juan escribió: “Todo aquel que es nacido de Dios no comete pecado” (1 Juan 3:9). “Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado” (5:18).

Aquella persona que ha nacido de nuevo, que ha sido regenerada, habitualmente no comete pecado. No exhibe una inclinación total hacia el pecado. Probablemente hubo algún tiempo en que dicha persona no se detenía a pensar si sus acciones eran pecaminosas o no, y no siempre sentía aflicción tras hacer el mal.

 No había una lucha entre él y el pecado; ambos eran amigos. Pero un verdadero cristiano odia el pecado, huye de él, lucha en su contra, lo considera su mayor calamidad, resiente la carga de su presencia, sufre cuando cae bajo su influencia, y anhela liberarse completamente de él. El pecado ya no le place; se ha convertido en algo horrible y que odia. Sin embargo, no puede eliminar su presencia dentro de él.

Si dijese que en él no hay pecado estaría mintiendo (1 Juan 1:8). Pero sí puede decir que odia el pecado y que el mayor deseo de su alma es no cometer pecado en absoluto. No puede evitar tener malos pensamientos, omisiones y defectos tanto en sus palabras como en sus acciones. Él sabe que “en muchas cosas ofendemos” (Santiago 3:2). Pero puede decir con certeza, delante de Dios, que estas cosas le ocasionan dolor y pena, y que su ser no se complace en ellas. Que diría el apóstol de usted? Ha nacido usted de nuevo?


Cree en Cristo
En segundo lugar, San Juan escribió: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1).

Un hombre que ha nacido de nuevo, que ha sido convertido, cree que Jesucristo es el único Salvador que puede perdonar su alma, que Él es la persona divina designada por Dios Padre para dicho propósito, y que fuera de Él no hay salvación alguna.

En sí mismo no encuentra valor alguno. Pero tiene confianza plena en Cristo, en que todos sus pecados le han sido perdonados. Puesto que ha aceptado la obra completa y muerte de Cristo en la cruz, el cree que es considerado justo delante de Dios, y puede esperar la muerte y el juicio final sin miedo.

Podrá tener temores y dudas. Inclusive decir que a veces siente como si no tuviera fe en absoluto. Pero pregúntele si está dispuesto a confiar en cualquier cosa o persona en vez de Cristo, y verá lo que le responderá.

Pregúntele si depositaría su esperanza de vida eterna en su propia bondad, sus propias obras, sus oraciones, su guía espiritual, o su iglesia, y escuche su respuesta. Que diría el apóstol de usted? Ha nacido usted de nuevo?

ENSEÑADOS POR EL ESPIRITU


George Davis y Michael Clark

Te rogamos que consideres a conciencia el siguiente pasaje, porque en él está el secreto de conocer las profundidades de Dios.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1ª Cor. 2:9‐16)

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” Tradicionalmente hemos aplicado estas palabras a bendiciones futuras en el cielo, o peor aún, ¡a bendiciones materiales que Dios desea amontonar sobre nosotros aquí, en la tierra! Esta es una perspectiva seriamente limitada, que por un lado promueve una mentalidad de “lo comprenderemos mejor en el futuro”, y por otro, un enfoque en las cosas de este mundo.
El pasaje nos asegura que “Dios nos las reveló [pasado] a nosotros por el Espíritu”. Pero no se queda ahí. “porque el Espíritu todo lo escudriña [presente], aun lo profundo de Dios.” Dios desea revelarnos en el presente y por Su Espíritu, la profundidad de las riquezas de Su sabiduría y de Su conocimiento, que han sido buscadas en el pasado (Rom. 11:33) mediante nuestras facultades naturales.

“Lo que es “inescrutable” para la facultad de nuestra mente natural, podemos buscarlo por la facultad de nuestro espíritu en armonía con el Espíritu de Dios. El Espíritu Santo es el agente de la verdad. No hay otro medio de revelación. ¡La Vida es la Luz! “El Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la Verdad.” (1ª Juan 5:6). La idea de que podemos conocerlo todo por nosotros mismos es absurda. “Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.” (1ª Cor. 8:2)

Vamos a parar un momento para reflexionar sobre esto. El Espíritu nos ha revelado mucho pero hay más aún. Porque el Espíritu continuamente lo escudriña (presente) todo, incluso las profundidades de la naturaleza divina. ¡Esta es la gran necesidad!

LA AYUDA IDONEA


Phil Beach Jr

Ahora bien, podemos considerar estas verdades respecto de la gran batalla a la que la iglesia se enfrenta en esta hora a la luz de los propósitos eternos de Dios para Su Hijo, el Señor Jesús.

Es evidente que todos los “vientos de doctrina” que están siendo actualmente soplados por chubascos tormentosos en los flancos de la Cristiandad, son un intento, a veces demasiado obvio y en otros casos, mucho más sutil, de apartarnos del enfoque del bendito Hijo de Dios y la eterna pasión del Padre. ¿Su pasión? Formar una ayuda “idónea”, una amada mujer en quien el Hijo encontrara una compañía adecuada por toda la eternidad.

¿La estrategia del enemigo? Hacer que la amada de Su Hijo, la iglesia, ofrezca algo de la tierra, algo del polvo de esta vieja humanidad caída, como una descarada burla del bendito Hijo de Dios y de su sacrificio expiatorio—¡Una burla del hecho de que lo que Él es como la vida de resurrección es lo que la iglesia ha de ser! ¡De qué forma tan profunda ha afectado esta estrategia satánica a las vidas del pueblo del Señor!

En el principio, cuando Dios creó a Adán, Él nos estaba dando una figura, un cuadro de Aquel que había de venir. Entonces Dios habló a Adán algo de profunda importancia, particularmente a la luz de la eterna verdad que entonces solo estaba siendo prefigurada. Leemos en las Escrituras: “el Señor Jehová dijo: No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea.” (Gén. 2.18).

He aquí una profunda visión del propósito eterno y del plan del Padre respecto de Su Hijo. ¡Dios mismo dice que no es bueno que el hombre Cristo Jesús esté solo! ¡Qué penetrante! ¡Qué profundo! Dios dice entonces, “¡Le haré una ayuda idónea!” Fíjate que Dios dice que Él haría una para Su Hijo.

El hombre no tiene parte ni en la formación ni en la madurez de la ayuda idónea que está siendo preparada para el bendito Hijo de Dios. Las manos del hombre no jugarán ningún papel en toda esta obra. Lo mejor sería que nosotros estuviéramos tan fuera del cuadro, tan apartados de la esfera de la obra de Dios como pudiéramos, para asegurarnos de no tocar la obra de Dios en la formación de la compañera para Su Hijo.
 

Con tanta frecuencia nos entrometemos en el camino, tanto en nuestra propia vida como en las vidas de los demás, y tenemos que sufrir alguna disciplina muy dura de Dios para apartarnos de en medio, puesto que la obra completa de nuestra transformación en una compañera apropiada para el Rey de Gloria, ¡Es absoluta y exclusivamente Su obra, desde el principio hasta el fin, y pasando por en medio de todo ello!

EL HEDONISMO CRISTIANO


George Davis y Michael Clark

El hedonismo es la doctrina del placer o de la felicidad como los únicos o principales bienes supremos en la vida. El hedonismo egoísta se define como “la teoría ética de conseguir la felicidad personal como objetivo correcto de toda conducta”. Ya hemos visto que la condición para el discipulado es la negación del yo y el tomar la cruz, de manera que no puede existir algo como “hedonismo cristiano”. O eres un hedonista o eres un cristiano. No puedes ser ambos.

A pesar de las enseñanzas de Cristo y de su ejemplo de negación personal, ha emergido lo que hemos escogido llamar “nuevo hedonismo cristiano”. Eres invitado a venir a Jesús para recibir felicidad, riquezas y poder. El sufrimiento se considera una evidencia de incredulidad y todo lo que pertenece al sufrimiento y al sacrificio es considerado “negativo”, y por tanto, algo a evitar.

En tales iglesias hedonistas la cruz no es más que un mero símbolo sobre la pared, un icono que representa el precio desafortunado que Cristo pagó para adquirir nuestra felicidad. Pocos aprecian sus ramificaciones presentes y menos aún la toman y siguen adelante.

Mimado y echado a perder por su autoindulgencia, y sin negarse ninguno de los lujos de este mundo, este cristianismo ha surgido sin cruz y sin fuerza para usurpar la fe que una vez fue dada a los santos. Viven como si Jesús hubiera dicho, “negad la cruz y cumplid vuestros deseos, y seguidme”. Todos los que no se niegan a si mismos, los que no toman su cruz y siguen a Jesús, son enemigos de la cruz. Por su negación a cargarla, se han convertido en sus enemigos.

La cruz que George Bernard vio en su himno, “la vieja y dura cruz”, no era un icono cubierto de oro ni un símbolo brillante de los escudos de los caballeros y de los cruzados, sino un astillado “emblema” de sufrimiento y de vergüenza… manchado de sangre”. Y más aún, entendió que tocaba a cada cristiano el tomar con gozo su vergüenza y vituperio hasta que finalmente cada uno dejara sus trofeos de este mundo.

La Cruz y el Fruto - George Davis y Michael Clark

EL FRUTO DE LA TIERRA


Phil Beach Jr

La raíz que hay debajo, la misma fortaleza de este aspecto de la vida de la carne, no es otra cosa que el viejo pecado de orgullo y justicia personal que se revela por primera vez en la Escritura en la ofrenda de Caín del fruto de la tierra maldita (en lugar de confiar en los méritos de otro, como hizo el justo Abel).

Es el mismo pecado podrido en nosotros que nos hace ofrecer algo de nuestra propia mano, nuestra propia obra, nuestra propia creación a Dios, como algo que pensamos que Él debiera aceptar, bendecir y honrar. ¡Nunca así, amados! El aspecto “malo” de la carne esta lleno de obras que son obviamente malas, y consideradas claramente como pecado (al menos por los que siguen creyendo las leyes básicas de la Biblia).

Sin embargo, el aspecto “bueno” es tan malo y tan pecaminoso porque la raíz, la fuente, sigue siendo carne.

No importa que lo “bueno” de la carne pueda consistir de cosas con las que nos estamos comprometiendo en el ámbito del servicio cristiano, porque ambos brotan de la misma fuente, la carne. La característica común de ambas cosas es la de su origen. Esta es toda la cuestión y causa de preocupación Jesús dijo, “lo que es de la carne, carne es, y lo que es del espíritu, espíritu es” (Juan 3:6).

Cuando cualquier cosa es el producto de la carne, de las operaciones corruptas de nuestra condición caída, es carne, no importa el aspecto que tenga, no importa lo bonito que parezca, no importa cuánta gente pueda admirarla y alabarla. Si es de carne, es carne, y toda carne es rechazada por el Señor Jesús.

Sólo lo que surge de Su Espíritu, nacido de Su corazón, imputado a y formado en nosotros por Su mano, es de Dios, y es espíritu, y es aceptable a Él. Por tanto, sólo lo que hacemos que brota realmente de lo que Él ya ha hecho en nosotros, es verdaderamente de Él, para Él y por Él.

Con frecuencia, cuando el Señor desnuda el aspecto “malo” de la carne y libra a alguien de la vida pecaminosa anterior, esas mismas energías que se involucraron en la búsqueda y cumplimiento de esas obras pecaminosas, son simplemente transferidas al aspecto religioso de la carne.

Irónicamente, los que más se han involucrado en obras pecaminosas de la carne (vida anterior), son los que una vez salvos, se vuelven tan en contra de esas obras pecaminosas, que entran en una vida cristiana llena de obras religiosas de celo y de devoción, de negación de la carne, y de grandes expresiones de entrega—todas ellas brotando de las energías de la carne.

Como resultado, estos individuos ofrecen una gran hueste de obras que son potenciadas por el poder la voluntad, del alma o del cuerpo, pero vacías completamente de la fragancia celestial de Cristo y de Sus méritos y Su Vida. Es la misma corriente corrupta, con diferentes formas de expresarse a sí misma.

Son los esfuerzos de la criatura, el “sudor” propio de la criatura, las propias energías de la criatura, las obras propias de la criatura, aunque revestidas tan hermosamente, siguen siendo, no obstante, hedor para el Señor.

¡Qué profundamente arraigada está la naturaleza religiosa en nosotros, siendo la fuente de mucho de nuestro servicio, mucho de nuestra devoción, mucho de nuestro celo por Dios y por las cosas de Dios! Que el Señor nos ayude a ver realmente esta naturaleza religiosa en nuestra carne, y a ver como, junto con el aspecto “malo”, ha de ser reconocida por nosotros como maldita. Cómo necesitamos ser enseñados por el Señor a discernir sus sutiles operaciones y a resistirlas por la capacitación de Su Poder.

El Espíritu del Potencial Humano - Phil Beach Jr

LA LETRA MATA


George Davis y Michael Clark

Jesús es la Palabra que se revela constantemente. Él mismo, y no los escritos registrados en un libro encuadernado en piel, es “Toda la Verdad” de Dios. El es el fin de todo argumento, la sustancia, el Verbo hecho carne, que mora en nuestros corazones por el Espíritu.

Porque la venida del Espíritu Santo fue el mismo TODO, y CUMPLIMIENTO del evangelio completo que la venida de Cristo, que fue el todo y el cumplimiento de la Ley. Así, el judío, con su Antiguo Testamento, no teniendo a Cristo en todo este proceso suyo de ser la verdad, la vida y el cumplidor de su ley, se encuentra igualmente en una misma apostasía que el Cristiano, que con su Nuevo Testamento, no tiene al Espíritu Santo en todas sus operaciones, para ser su sola luz, guía y gobierno. Porque como todos los tipos y figuras de la Ley son solo meras sombras sin que Cristo sea la vida y el poder en ellas, del mismo modo todo lo que está escrito en el evangelio no es otra cosa que letras muertas a menos que el Espíritu Santo en el hombre sea el lector viviente, el recordador viviente, y el hacedor viviente de ellas. (William Law)

Los hombres hoy día argumentan que esto es teología peligrosa. Dicen que si se deja solas a las ovejas de Jesús para por sí mismas escuchen y hagan por el Espíritu, caerán en gran error.
¿Cómo es posible saber esto considerando que, según nuestro conocimiento, ninguna de ellas jamás ha dejado que el Espíritu las guíe de este modo? En lugar de eso tenemos 200.000 denominaciones y sectas, la mayoría de las cuales se oponen unas a otras, todas ellas afirmando que lo que ellas creen y enseñan es “la verdad”.

Se tú mismo el juez. ¿Qué es más peligroso? ¿Qué divide más, el sistema que tenemos hoy, o volver a lo que Jesús nos dio para guiarnos a toda la verdad?

Aunque rara vez encontramos a dos o tres que estén de acuerdo sobre lo que las Escrituras dicen, la mayoría está de acuerdo en que la Santa Biblia es “el único terreno de la unidad”. Esta creencia errónea ha tenido mucho que ver con cambiar lo que un día fue la familia de Dios, en un fracturado cuento de viejas.

En Efesios 4:3 Pablo nos muestra el único terreno de la unidad cristiana: “Esforzándonos por guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. El terreno de la unidad es el Espíritu, que bautiza a todos los miembros en un cuerpo, y no el estar de acuerdo en la letra.

Si mantenemos la unidad del Espíritu sin ser perturbados por nuestras propias opiniones, entonces, en el tiempo de Dios, y por Su poder, llegaremos a la “Unidad de la Fe”. A lo largo de muchos años, la iglesia ha tratado de establecer una unidad basada en la letra, y esto solo ha provocado una división aún mayor.

Por favor, no nos malinterpretéis. Amamos la Biblia y la citamos constantemente en todo lo que escribimos, pero cuando limitamos a Dios a nuestro propio entendimiento humano de las Escrituras, no somos diferentes de Pedro, que resistía a Dios con todo lo que tenía. El Espíritu tiene que alumbrar nuestro entendimiento de las Escrituras y éstas solo son valiosas cuando nos llevan a la misma relación que Jesús tenía con Su Padre (lee Romanos 8:29).

El Logos, la Palabra viva de Dios, , es lo que es “viva y eficaz y más cortante que toda espada de doble filo, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en Su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Hebreos 4:12‐13).
Es evidente por el contexto que esta pasaje no está hablando de la Biblia, como se nos ha enseñado a tantos de nosotros en nuestras “Iglesias Bíblicas”, sino que se trata de Jesús, el Logos de Juan 1:1.

Sin esta Palabra viva nuestras reuniones se vuelven aburridas y predeciblemente institucionales, muertas y aptas para la sepultura en contraste con la vida llena de expectación que existe cuando el Espíritu les da dirección. Como sucedió con Pedro, nuestra fe en el Dios vivo con frecuencia confunde a nuestra ortodoxia y viceversa.

Antes de poder ser otra vez un organismo espiritual vivo, espontáneo, excitante y vibrante, tenemos que despojarnos de los sudarios de sepultura de nuestra propia ortodoxia, y ceder al poder de resurrección, de vida y de dirección del Viento Santo, que sopla de donde quiere y a donde quiere.

La letra mata pero el Espíritu da vida - George Davis y Michael Clark

12 de diciembre de 2011

ALGUIEN ROMPIO MI BIBLIA


Michael Clark y George Davis

¿Se ha dado cuenta usted que en muchos lugares la Biblia parece que se contradice a sí misma? Todo aquel que la lee mucho pronto encuentra que hay algunas declaraciones en conflicto. Creemos que Dios inspiró a los escritores el texto original de las escrituras, y que El no está confundido ni es autor de confusiones.
¿Entonces, dónde está el problema? ¿Podría ser que alguna otra fuerza haya alterado los esfuerzos de las traducciones que hoy disfrutamos? Creemos que esto es más fácil de creer, antes que creer que Dios haya sido la fuente de ningún error en el libro divino.

Hay quienes juntan a las ovejas, pero también hay pastores. Todo depende de en qué reino estén ellos edificando: sus propios reinos o el reino de Dios. Hay profetas y hay quienes hacen dinero de eso[1]. A través del tiempo, el hombre ha usado los dones dados de Dios y sus posiciones de autoridad en la ekklesia de Dios para sus propios fines divisorios. Un clásico ejemplo de esto son Balaam y el Rey Saúl. Considere esta acusación de un verdadero profeta contra el hombre “santo” pero carnal:

“Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin? (Jer. 5:30-31)

Sí, ¿qué es lo que el hombre ha hecho en estos últimos días? ¿Ha mejorado la situación desde los días de Jeremías, o ha empeorado? ¿Han profetizado falsamente los profetas y los pastores usan su propia fuerza humana para gobernar sobre los santos, siguiendo su propia dirección carnal en vez de la dirección del Espíritu Santo en la Iglesia del Nuevo Testamento y aun hasta el presente? ¿Qué hace usted al respecto de este nuevo surgir y énfasis de someterse a apóstoles gobernantes? Creemos que aun una investigación superficial de las Escrituras y de la historia moderna demostraría que esto no es para nada una nueva tendencia.

Judas escribió:
“¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados…” (Jud. 1:11-12)

El versículo doce en el griego debería leerse: “Estos son manchas en vuestros ágapes, estos pastores que se alimentan a sí mismos”. Parece que aun en los tiempos del Nuevo Testamento, en los tiempos del escritor Judas, hubo profetas que se lucraban y pastores que mandaban sobre la ekklesia de Dios, la iglesia, para su propia ganancia y por su propia dirección. Mientras estudiamos la historia de la iglesia encontramos en muchas partes, que el estado de la iglesia empezó a declinar a partir del tiempo en que Judas escribió esta carta.

Lo maligno detrás de todo esto primero apareció colectivamente en la antigua Babel. “Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo…” Cómo amaban ellos los lugares altos y las primeras sillas en las sinagogas. Buscar lugares altos y reconocimiento no es el reino del Padre.

2 de diciembre de 2011

SI LO QUE USTED CONSTRUYE...


John Bevere

Si lo que usted construye, sea un estilo de vida, negocios, ministerio o familia, es edificado con los ladrillos que usted aún fabrica, será quemado! No se adelante a construir en la fuerza de la personalidad, ni con técnicas personales o programas inventados por los hombres... Si usted edifica manipulando las personas o las controla por la fuerza de la intimidación... Si usted pisa sobre sus amigos para conseguir posiciones... Si construye derrumbando las personas a causa de la mala lengua y difamación... Entonces, todo lo que usted construyó, será devorado por el fuego! Lo que sea que haya construido será quemado!

Muchos hay que mienten con el fin de autopromoverse. Estos también serán quemados. "Nadie se engañe a sí mismo: si alguien de entre vosotros se tiene por sabio este siglo, se haga ignorante para hacerse sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios..." (1 Co 3:18, 19).

El mundo suele dar énfasis al egoísmo! "Si, por el contrario, tienes en vuestro corazón envidia amargada y sentimiento faccioso... Esta no es la sabiduría que desciende allá del alto; antes, es terrenal, animal y demoníaca" (Santiago 3:14, 15). A los ojos de Dios, cualquier área de su vida, en la cual la motivación es usted aún, es tenida por Dios como madera, heno y paja. No importa, aparentemente, lo cuánto usted hace ayudando las personas en nombre del Señor, o el gran sacrificio personal en la obra de Dios, todo será quemado! La envidia genera competición y sospecha. La desconfianza corre suelta en la Iglesia, imponiendo, por el miedo, gran división en el cuerpo.

Nos gusta mantener una posición de "autoridad" como única manera de mantener control sobre las personas. Y eso puede costarnos los amigos, la integridad, o lo que es más importante: nuestra comunión con Dios. Es común en los obreros que buscan posición, títulos o salarios a las expensas de la gloria de Dios.
 
 
El peso de esas cosas aleja de ellos el amor de Dios por las personas, y su ministerio se hace puramente de interés personal. El ministerio de tales personas depende mucho más de su performance, siempre luchando para ser "el mejor", en la esperanza de que el éxito llene el vacío que sólo es llenado por el propio Dios! Mucha gente vive engañada, pensando que está trabajando por amor Dios, pero, en el fondo mismo, piensa en sí misma. Otros, están buscando a Dios. Sin embargo, al parecer, mientras más buscan a Dios, más pequeños se hacen.

Son personas que lloran delante de Dios, clamando y diciendo: "Dios, mientras más te busco, más me hundo. No consigo salir de esta!" Dios les dice: "Vaya más al fondo, hijo!" "Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras, y las practica, yo os mostraré a quién es semejante. Y semejante a un hombre que, edificando una casa, cavó, abrió una profunda zanja y lanzó el cimiento sobre la roca... " (Lc 6:47, 48).

Victoria en el Desierto – John Bevere

20 de noviembre de 2011

MANDAMIENTOS VS TRADICIONES


George Davis y Michael Clark

Pablo habló del problema de mirar atrás, a las tradiciones establecidas y los credos como protección contra el error. En la superficie de esto parece que hay sabiduría.
¿Pero la hay de verdad? En lo natural, mirar atrás te hace que asumas una posición innatural. Si te quedas así un tiempo, tendrás dolor en el cuello y tu visión se nublará.

Dios nos creó para mirar y para caminar hacia delante. Por esto puso nuestros pies y ojos hacia delante. Nuestros pies irán con mayor facilidad hacia allí donde está nuestro enfoque. Si nuestro ojo está puesto en el blanco, olvidaremos las cosas que quedan atrás y avanzaremos hacia delante, dejando que el Espíritu de Verdad nos dirija a toda la verdad.

Cuando miramos atrás, aferrándonos a las cosas que nos dan reconocimiento, consuelo y sentido, nos paramos en seco en nuestro curso y cesa nuestro avance. Comenzamos a resistir al Espíritu que nos guiaba hacia delante y miramos atrás, al viejo orden religioso.

¿Seguiremos el ejemplo de Pablo o el de Pedro? Jesús desafió repetidamente todo lo que Pedro había aprendido previamente. Este Nazareno redefinió y arrancó todo lo que Pedro pensaba que era verdad segura y certera, incluso su confianza en su propia determinación.
Su vergonzosa negación de Cristo y la conversión que vino después le convirtieron en una humilde versión desnuda de su antiguo yo. Pedro había recorrido un largo trecho, pero aún no había asido. El Señor lo estaba llevando a toda la verdad.

En el libro de los Hechos, le vemos orando en un tejado, sin saber que otro evento divino estaba a punto de despojarle aún más de la parcialidad religiosa que le había retenido de una obediencia plena. Un grupo de gentiles venía ante la petición que Dios les había hecho de invitarle a su casa.

Se necesitaba una preparación para que Pedro pudiera cooperar con Dios en este esfuerzo. Este Judío genuino jamás había soñado con la posibilidad de ir en contra de la ley judía entrando en la casa de un gentil.
Conociendo su corazón, el Señor le habló por visión mostrándole un lienzo lleno de toda clase de animales inmundos, y ordenándole, “¡Mata y come!”

NOS CONFORMAREMOS CON LA VERDAD?


George Davis y Michael Clark

Para algunos será difícil recibir lo que estamos a punto de compartir. Lo único que te pedimos es que nos escuches completamente antes de sacar conclusiones precipitadas.
Pablo se incluyó a sí mismo cuando escribió, “conocemos en parte” (1ª Cor. 13:9), queriendo decir que todo lo que él mismo sabía y escribía era verdad parcial.

Con todo lo espiritual que pueda aparentar, nuestro conocimiento es imperfecto o incompleto y está sujeto a crecimiento o al desecho completo, dependiendo de la exactitud y precisión con respecto a toda la verdad de Dios. Pablo prosiguió diciendo, “mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”. (1ª Cor. 13:10).

Las cosas completas dejan obsoletas a las cosas parciales. Ahora conocemos en parte, pero estamos en el camino que se hace cada vez más brillante, hasta el día completo de la verdad, en el que conoceremos como somos conocidos.

Cuando Jesús estaba preparando a Sus discípulos para Su partida, habló de una nueva relación con Dios por medio del Espíritu. Les habló de los cambios que sucederían en sus propias vidas para guiarlos hacia esa condición Espiritual en la que serían adoradores de Dios en Espíritu y en verdad. “Sin embargo, el Espíritu Santo abogado que Mi Padre enviará en Mi Nombre, Él os enseñará todas las cosas y os dotará con todo lo que Yo os he hablado” (Juan 14:26: Nuevo Testamento de los Discípulos, traducido de los Antiguos Textos Arameos).

El Espíritu Santo ha venido para guiar a los creyentes al pleno descubrimiento de todo lo que Jesús enseñó. Él quiere dotarnos con toda la verdad que ahora reside EN el Cristo resucitado.

Tenemos la tendencia a pensar que Jesús enseñó a Sus discípulos toda la verdad mientras estaba en la tierra. Ciertamente, todo lo que Él enseñó era verdad. “Las palabras que Yo os he hablado son Espíritu y son vida”, dijo Jesús (Juan 6:63). ¡Lo que Él les enseñó fue cierto, pero NO fue toda la verdad! Había muchas cosas que Él deseaba enseñar a Sus discípulos pero que ellos no podían recibir en ese momento.

ESCOGEREMOS LA VIDA?


George Davis y Michael Clark

Como sucedió con los gnósticos en los días de Juan, los líderes religiosos codician el poder sobre la gente y buscan ser los únicos dispensadores de la verdad. Esta “verdad” es determinada por el poder de su propio entendimiento e intelectos.

Como la gente en los días de Samuel, los seguidores religiosos desean un rey humano que gobierne sobre ellos y que haga el “trabajo de Dios” por ellos. Los muros de la religión encierran al pueblo y los mantienen ajeno al fluir gratuito del viento del Espíritu.

Los que abandonan estos muros de cárcel y van a Jesús fuera del campamento, llevando Su reproche, encuentran una mesa puesta por el Espíritu de la que los que sirven en el tabernáculo no tienen derecho a participar.
Las palabras de la Biblia no tienen la culpa. La culpa real está en los hombres que enseñan y aprenden de sus palabras sin ninguna vida divina ni luz que pueda proceder del Prometido, que desea guiarlos a toda la verdad.

Lo que un día estaba escrito como letra viva, animando a todos los que la leyeran a introducirse en las Aguas Vivas, se ha convertido en un libro de normas y pintorescas historias en las manos de los religionistas. Como sucedió el Huerto en un principio, el hombre caído de cualquier religión prefiere el árbol del conocimiento al Árbol de la Vida.

“Si Eva no hubiera deseado otro conocimiento que no fuera el de Dios, el paraíso habría seguido siendo la morada de ella y de su descendencia. Si los cristianos no hubieran deseado otro conocimiento sino que el surge solo de la inspiración del Espíritu Santo, la Iglesia habría sido un reino de Dios y de comunión de los santos hasta este día. Los Cristianos no habrían conocido a otro señor sino a Cristo, ni tampoco se habría considerado como medio de salvación posible ninguna otra cosa que no fuera la muerte al yo para que Cristo hubiera sido formado en nosotros, convirtiendo en hijos de Dios a los hijos caídos de Adán”.(William Law)

El que anduvo en medio de los siete candeleros de oro exhortó a la iglesia de Éfeso que habían abandonado el Primer Amor, “recuerda de donde has caído”. En Su discurso a estas iglesias (Apocalipsis 1‐3), siete veces repitió Jesús las siguientes palabras, “el que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu habla a las iglesias”. Habían dejado de escuchar al Espíritu y teniendo comezón de oír, amontonaban maestros conforme a sus propias concupiscencias. (2ª Tim. 4:3).

Lo-que-un-día-había-sido-“CASA-ESPIRITUAL”-ofreciendo-SACRIFICIOS ESPIRITUALES” (lee 1ª Pedro 2:5), dependiendo completamente del Espíritu, se convirtió en una institución auto‐dependiente, jactándose, “soy rico, lleno de bienes y sin necesidad de nada”.

Habían sustituido el caminar en el Espíritu con las cosas de este mundo, dejando a Cristo fuera de la puerta y llamando desde entonces. ¿Qué es lo que hace que los hombres piensen que la Palabra viva de Dios, Su propio Hijo, haya cesado alguna vez de hablar? Por la forma en que los hombres dirigen la iglesia hoy, pensarías que creen que “Dios está muerto” y que ahora todo depende de ellos.

La Biblia habla de Jesús como la Palabra de Dios, pero los hombres han escogido ignorar este hecho y llamar a la Biblia misma “La Palabra de Dios”. Esto es sintomático de lo que está matando a la Iglesia.

¡La verdadera reforma de la iglesia es la recuperación de la espiritualidad de la Iglesia tal y como Jesús la define! Cualquier cosa menos que esto no es reforma en absoluto, sino deformidad tomando un nuevo aspecto más grotesco aún. Como el cuerpo sin el espíritu está muerto, del mismo modo cualquier asamblea que no esté unida, que no viva ni sea dirigida en y por el Espíritu de Dios, está muerta para Dios y no puede tener comunión con Él ni adorarle.

Con esto en mente, consideremos la naturaleza espiritual de la Iglesia que Jesús dejó en la tierra y que Él mismo sigue edificando en la relación que tiene con Él, que es en Él mismo Espíritu . “Porque Dios es Espíritu, y los que adoran deben adorar en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Los semejantes se regocijan en sus semejantes. Solo el Espíritu puede adorar en Espíritu. Nadie puede clamar u orar a Dios como su propio Padre a menos que el Espíritu de Su Hijo los atraiga.

¿Escogeremos la Luz o La Vida? - George Davis y Michael Clark

LA MUJER EN EL POZO DE JACOB


George Davis y Michael Clark

Poco después del encuentro de Jesús con Nicodemo, Él y los discípulos estaban caminando cerca de una aldea samaritana llamada Sicar. En ese lugar, mientras los discípulos estaban en la aldea recogiendo alimentos, tuvo un encuentro con una mujer local que había venido de la aldea al pueblo para recoger agua. Fiel a la forma, Jesús hizo caso omiso de la Ley Judía y de las tradiciones, y comenzó a hablar con la mujer Samaritana mientras el Padre Le dirigía.

Inicialmente, esta mujer Le habló desde una perspectiva totalmente tradicional y mundana. Le habló de agua de este mundo, de las tradiciones de los judíos y de las enseñanzas de los padres judíos y samaritanos. Pero Jesús le contesta a cada punto desde la perspectiva celestial de Su Padre.

Ella hablaba de agua del pozo provista por el patriarca, Jacob. Él le habló de agua espiritual que podía ser suya, que fluiría desde lo profundo de su ser, y con la que nunca más volvería a tener sed. Entonces ella Le habló de la tradición de adorar a Dios en lugares fijos tales como el monte santo cercano o el templo en Jerusalén. A lo que Jesús respondió que estaba muy cercano el tiempo en que todos los hombres adorarían al Padre en el poder y la veracidad de esta misma agua viva que tenía poder para cambiarla, el Espíritu de Dios morando en ellos.

Los que adoran la tradición, siempre tendrán sed de aquello que solo puede satisfacer el caminar en el Espíritu.

La tradición había dicho que cuando viniera el Mesías, les declararía todas las cosas. Jesús le contó a esta mujer “todo lo que había hecho”. Pero en esos tres años y medio de ministerio, Jesús había revelado mucho más. Había revelado tanto que si hubiera sido escrito, ni el mundo entero podría contener todos los libros. ¿Cuánto más es esto cierto del Espíritu de Verdad que Jesús había prometido que nos guiaría a toda la verdad?

En todo este pasaje de Juan 4, vemos el contraste asombroso entre caminar en el Espíritu de la Verdad y caminar en las limitaciones de las religiones, las tradiciones y las interpretaciones que los hombres han hecho de las Escrituras. Uno es un río que lleva vida por dondequiera que fluye y el otro no tiene poder sobre el pecado y la muerte en su interior.

El resultado de este intercambio en el pozo de Jacob es un gran avivamiento en el que la aldea completa viene a escuchar a Jesús y cree en Él. Esto no volvió a suceder en ninguna ciudad judía, aunque Jesús hizo muchos milagros entre ellos, ¡incluso resucitando a los muertos! A veces, los que están más lejos de la “verdad”, están más abiertos realmente a escuchar la verdad que el Espíritu les está hablando en contraste con los que acampan alrededor de las Escrituras. Esto no debería ser así.

El hombre religioso ha codificado muchas de las palabras de Cristo y los apóstoles convirtiéndolas en rígidas doctrinas, normas y reglas que se han convertido en letra muerta. Los Judíos tomaron las palabras de Moisés y de los profetas que indicaban el camino hacia las aguas vivas del Espíritu y del Mesías, y se quedaron enganchados en las interpretaciones de la letra.Pasaron por alto al Mesías absolutamente.

Desde los días de los apóstoles, los “líderes” cristianos han estudiado las palabras de estos hombres y de Cristo y pasaron por alto su Fuente de aguas vivas. En su lugar, construyeron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

La mujer en el Pozo de Jacob- George Davis y Michael Clark

NO CONTAMINADOS CON MUJER


George Davis y Michael Clark

En Apocalipsis 14:4‐5 leemos de un grupo a quienes llama “vírgenes… no contaminados con mujer.” Habiendo sido redimidos de entre los hombres, estos son una ofrenda de primicias para Dios y para el Cordero.

Son la Iglesia virgen que está en contraste con la fornicación espiritual de la iglesia apóstata. Se diferencian todavía más por las siguientes palabras: “Estos son los que siguen al Cordero por donde quiera que Él va”.

El grupo de las primicias sigue al Cordero, no a los hombres. A diferencia de la iglesia apóstata, estos tienen oído para lo que el Espíritu dice a las Iglesias. ¡Viven por el Cristo que habita en ellos y Le siguen! Han abierto la puerta a Cristo y Él ha venido a ellos y ha cenado con ellos.

Los que siguen al Cordero son como el viento y Le siguen por dondequiera que Él vaya. No están contaminados con mujeres. ¿Qué mujeres? No fueron contaminados ni se perdieron por la iglesia ramera y sus hijas, que “han hecho que todas las naciones beban del vino de la ira de su fornicación” (Apocalipsis 14:8).

No se han corrompido por el que dirige el intelecto y el poder del hombre carnal, cuya copa está llena de la sangre de los santos. Estas vírgenes son dirigidas por la vida interior y el impulso del Cordero. ¡Ellos constituyen la esposa del Cordero! Donde va el Cordero, ahí esta Su esposa, a su lado.

Mucho de lo que hoy día se llama “cristiano”, prefiere ser dirigido por su propia luz o entendimiento de lo que ha sido hablado o escrito en el pasado, en lugar de por Aquel que habla ahora. Recuerda las palabras de Jesús en el desierto, “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale [tiempo presente] de la boca de Dios.”

El autor de Hebreos emite una sobria advertencia:
“Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos” (Hebreos 12:25)

Si pudiéramos convertir a una ramera en una virgen simplemente llamándola virgen, entonces podríamos honestamente llamar a lo que no es dirigido momento a momento por el Espíritu de Dios, “la Iglesia”.

No contaminados con mujer - George Davis y Michael Clark

"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"

Matthew Henry