Los Israelitas atravesaron el Jordán y se establecieron en la tierra prometida en su último campamento (Campamento No. 42) al final del éxodo, lo cual nos indica simbólicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra prometida y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.


5 de diciembre de 2014

EL LUGAR MAS BAJO, NUESTRO PRIMER ESTADO


Davis y Clark

Cualquiera que lea los evangelios notará que Jesús repetidamente advirtió, “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mat. 23:12, Luc. 18:14). En este ejemplo, encontramos aun otra parte de la verdad que revela la naturaleza y autoridad del reino que Cristo confirió a sus discípulos.

Jesús fue invitado a comer a la casa de unos de los Jefes de los Fariseos. El notó como los otros invitados elegían los lugares de honor cerca de la cabecera de la mesa, así que el les narró una parábola. “Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” (Luc. 14:8-11)

Jesús no solo estaba enseñando etiquetas de fiestas sociales. El estaba enseñando una regla de vida más segura e inalterable que la ley de los Medos y los Persas. Sin excepción, cualquiera, en cada ocasión que se exalte a si mismo, será, degradado sin remedio. Y cualquiera que se degrade a sí mismo, será, sin esfuerzo, exaltado. Este es un precepto universal e inmutable del reino de Dios.

TENER UNA CONCIENCIA CAUTERIZADA


Estephen E. Jones

Charles Fillmore, fundador de la Iglesia de la Unidad, no sabía la diferencia entre el alma y el espíritu. Siguió a la antigua idea griega de que la mente era divina. En otras palabras, él creía que el alma era espiritual. Él se llamó a sí mismo un "metafísico cristiano", pero la verdad es que él rechazó a Jesús como un sacrificio por el pecado. Así Fillmore no estaba justificado por la fe en la sangre del cordero. Por definición bíblica, él no era un justificado creyente cristiano.

Para Fillmore, si un hombre tiene una conciencia culpable, el problema no es que él pudiera haber pecado, sino que tiene una conciencia diciéndole que ha pecado. La conciencia de pecado es el problema, dice. Y así les dice a sus seguidores que se perdonen a sí mismos, piensen positivamente, confiesen y afirmen su bondad y perfección, y aprendan a manipular las leyes del dios impersonal para prosperar, aun en pecado.

Como un no creyente, Fillmore no fue guiado por el Espíritu; por lo tanto, su único recurso para discernir el bien del mal era su conciencia -la voz de su alma. Rechazó incluso esta, pues enseñó a los hombres a ignorar y destruir la voz de la conciencia con el fin de evitar que él y sus seguidores se sintieran culpables. Pablo predijo esto en 1 Tim. 4:1,2

1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos se apartarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, 2 mediante la hipocresía de mentirosos, cauterizados en su propia conciencia como con un hierro candente.

4 de diciembre de 2014

LA SANIDAD FÍSICA Y EL PERDÓN DE PECADOS


 
Virgilio Zaballos

 (Lc.5:12-26)
Dios ha provisto, a través del Mesias, la sanidad para nuestros cuerpos. Un leproso le pregunta a Jesús: "Señor, si quieres puedes limpiarme”.  La respuesta revela la voluntad del Padre sobre la enfermedad. "Quiero, sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él” . Los evangelios están llenos de testimonios de sanidades en el ministerio de Jesús. Los Hechos de los apóstoles nos muestran muchos de los milagros que hizo la iglesia primitiva. Dios no ha cambiado, Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Su misericordia siempre es nueva hacia los enfermos (Heb.13:8) (Lam.3:22-24).

 (Lc.5:20-26)
El perdón es una de las terapias mas poderosas para volver a la armonía y el equilibrio espiritual y emocional. La falta de perdón nos hunde en la culpabilidad y la depresión. Jesús ha venido al mundo, no para condenarlo, sino para perdonarlo y salvarlo dando su vida (Jn.3:17-21). Él es nuestra garantía del perdón de pecados. Dios nos perdona sobre la base de la fe en Jesús y el arrepentimiento. Esto sorprendió al sistema religioso de su tiempo y sigue haciéndolo hoy. El cielo ha legitimado a Jesús para perdonar los pecados del hombre y liberarlo de sus ataduras. "Hombre, tus pecados te son perdonados (Lc.5:20). "Y a ella le dijo: tus pecados te son perdonados (Lc. 7:48). ”Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete. y no peques mas (Jn.10:10-11).

 El Milagro de una Vida Equilibrada - Virgilio Zaballos

TENEMOS UN ALTAR


Douglas Weaver

El libro de los Hebreos es un llamado a los creyentes judíos a abandonar el antiguo orden. Su autor da un poderoso testimonio del hecho de que el antiguo orden ha quedado obsoleto por un nuevo y mejor pacto. En la economía de Dios, el viejo sistema de la adoración del templo se ha desvanecido.

En el capítulo final de Hebreos hay una exhortación que jamás podrá tener sentido a los que se aferran al antiguo orden, los que han dejado el peregrinaje y han acampado en el camino, los que ponen el énfasis en los tabernáculos humanos.

“Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo. 11 Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; 14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:10-15)

Alegóricamente, hay dos altares hoy día. Un altar es del santuario terrenal o del viejo orden en el que la adoración está ligada principalmente a eventos y lugares de observación. El otro es el tabernáculo celestial, que el Señor levantó y no el hombre (Hebreos 8:2), en el que la adoración es en espíritu y en verdad. Los que se aferran al antiguo orden no tienen derecho a comer del altar celestial. Solo los que salen a Él, dejando atrás las antiguas formas religiosas, pueden verdaderamente comer de ello.

3 de diciembre de 2014

¡DANOS UN REY PARA QUE SEAMOS COMO EL SISTEMA MUNDIAL!


Michael Clark

En 1 Samuel capitulo 8, el pueblo se rebeló contra Dios, al que no podían ver, y pidieron a Samuel que les diera un rey. “Danos un rey que nos juzgue” dijeron, “y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras”. El Señor instruyó a Samuel que hiciera como ellos deseaban, porque ellos habían rechazado a Dios para que no reinara más sobre ellos. Cuando tomamos un hombre, ya sea un apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro, y le ponemos en una posición de gobernar sobre nosotros, rechazamos el gobierno de Dios y obtenemos lo que merecemos.

Yo creo que este tipo de liderazgo que se enseñorea sobre el pueblo de Dios es la raíz de la división en la Iglesia de hoy en día. Pablo reprendió a la iglesia de Corinto cuando dijo: “…porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía”. (2 Cor. 11:19-21)

Jesús dijo a la iglesia de Pérgamo: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca” (Ap. 2:15-16).
La palabra Nicolaíta en el griego está compuesta de dos palabras, Nikos y Laodikeus, y literalmente significa victorioso sobre el pueblo. La falsa doctrina del clero gobernando sobre los laicos como monarcas conquistadores data del primer siglo de la iglesia y Dios odia eso (vea Ap. 2:6,15).

Aquí en los Estados Unidos tendemos a elegir lo hermoso y lo poderoso como nuestros líderes. Saúl era alto, cobrizo, y de buen parecer. El realmente sobresalía en una multitud (Ver 1 Sam. 9:12). Dios lo eligió para salvar a los Israelitas de los Filisteos. El definitivamente era material para rey, pero Dios también los advirtió que este “asunto de reyes” no era lo que parecía.

LA PRIMERA GUERRA DE LAS GALAXIAS


George Warnock

¿Quieres involucrarte en la Guerra de las Galaxias de Dios? ¿En la guerra que está teniendo lugar en el cielo? “No”, dices tú. “Estoy demasiado ocupado luchando contra el Diablo aquí abajo”. Suena bien. Pero si sigues el hilo de lo que hemos de decir, puede que llegues a comprender por qué no vas a ningún sitio en tu batalla contra el diablo aquí abajo. Y es porque no eres conocido ARRIBA, en los rangos celestiales de Sión.

En la primera Guerra de las Galaxias, no quedaba nada para la organización y la estrategia humanas. ¿Cuánto tiempo más malgastará el pueblo de Dios atacando al enemigo desde las copas de los árboles y los campanarios de las iglesias? Dios tiene un plan magistral, y Él quiere que tú y yo vengamos a Sus consejos secretos, para que podamos conocer SU camino y el secreto de nuestra victoria. Dios consideró los corazones de Su pueblo y halló a 10.000 hombres que sabía que se ofrecerían “voluntariamente” cuando fueran llamados a la batalla. Eran de la tribu de Neftalí y Zabulón. Neftalí significa “lucha” y Zabulón significa “Morada”. Los guerreros de Dios deben aprender a “luchar contra los principados y potestades” y tienen que saber que la única forma de hacer esto es bajo el poder y la cobertura del Espíritu de Dios. Tendrán que descubrir que es el Camino del la Cruz, el Camino del vituperio, del sufrimiento, de los malos entendidos, de la debilidad, de la imprudencia. Zabulón significa “morada”.

No es suficiente tener celo por la batalla, y ser luchadores. Tienen que conocer el REPOSO de Dios. Tienen que aprender a “morar” en la Vid verdadera.  Tienen que hacer del Señor mismo, la propia morada de ellos. Y así, no pueden tener torres ni fortalezas ni reinos de su propiedad.

Cuando Barac los llamó a la batalla del Señor, “se ofrecieron voluntariamente a sí mismos…” (Jueces 5:2). No sólo su dinero. No sólo sus diezmos o sus dobles-diezmos. No sólo sus cultos. ¡TODO! Pusieron sus vidas en peligro hasta la muerte “en las alturas del campo” (Jueces 5:18), luchando “junto a las aguas de Meguido” (v.19). El Dr. Young, erudito hebreo, dice que Meguido significa “Lugar de Dios”. Y Meguido fue el lugar de la cita de Dios. Dios había preparado un ejército que era conocido y reconocido en los lugares celestiales. Había preparado sus corazones y era Él quien los había CONOCIDO y llevado a la batalla. Por eso los cielos mismos estaban encendidos con los poderosos guerreros de los ámbitos celestiales que se levantaron a favor del pueblo de Dios:

“Desde los cielos pelearon las estrellas; Desde sus órbitas pelearon contra Sísara.” (Jueces 5:20).

 Quienes Sois? - George Warnock

EL NOMBRE DE LOS NICOLAÍTAS


Charles E. Newbold Jr

La primera pista en cuanto a quienes eran podemos encontrarla en como se llamaban—Nicolaítas. La palabra Nicolaíta procede de dos palabras griegas: nike y laios. Nike significa “conquistar”, “someter”, “vencer”, y laos se refiere a un cuerpo de personas, personas comunes. Nikos es el equivalente a nike y ha sido traducido como “victoria”. Cuando ambos se combinan, estos dos términos se traducen como “conquistador” (o el que somete) de la gente común.

Estos conquistadores de personas estaban entre la asamblea de los llamados-fuera en Éfeso y Pérgamo. Obviamente tenían una influencia grande entre los santos.

(Algunos expertos dicen que eran seguidores de Nicolás, uno de los diáconos en Hechos 6:5. Especulan que Nicolás cayó en error y apartó a algunos creyentes de la fe. Esto es imposible de documentar.)
Su nombre representa quienes fueron los Nicolaítas y lo que enseñaban. Eran los que se colocaban a si mismos por encima de la gente “común”, como teniendo alguna autoridad sobre ellos y enseñándoles que ésta era la forma en que se suponía que tenían que ser la cosas.  Creo que este fue el comienzo del sistema del clero que se hizo vigente en el sistema de la iglesia histórico-institucional.

El clero se refiere a personas que son ordenadas para el servicio religioso tales como ministros, sacerdotes y rabinos. La palabra clerical se usa a veces en relación hacia la persona del clérigo. El Clericalismo es la “influencia política o el poder del clero, o una política o principios que favorecen esto: generalmente un término despectivo” {16}. El sistema del clero en las iglesias aboga por la elevación de los ministros “profesionales” por encima de los creyentes comunes.

 El Sistema de la Iglesia Ramera - Charles E. Newbold Jr

LA CONCIENCIA


Estephen E. Jones

Comer del árbol del conocimiento del bien y del mal creó en el hombre una conciencia. Antes de comer de este árbol, era dirigido por su espíritu a través del cual el Espíritu Santo comunicaba la voluntad de Dios para él. Su espíritu y su alma estaban en perfecta armonía y acuerdo mientras seguían  la dirección del Espíritu Santo.

Comer del árbol de la ciencia sirvió para separar el alma del espíritu e hizo el alma dominante sobre el espíritu. La conciencia del alma se convirtió así en una forma separada por la que el hombre discernía la voluntad de Dios (es decir, "el bien y el mal"). La conciencia del alma no es algo malo en sí mismo. El problema viene cuando no está en sumisión a la guía del espíritu. Como una entidad separada, que busca su propia voluntad en base a su propia base de datos de información, es incompleta e incapaz de llevar a nadie a la perfección.

Cuando Adán pecó, él comenzó a experimentar la separación del alma y del espíritu, que ya no estaban unidos en el perfecto orden de Dios. Todavía era un creyente, por supuesto. No tenemos evidencia de que Adán fuera siempre un no creyente como tal. Sin embargo, como creyente, comenzó a experimentar un dualismo interno, con el alma carnal a menudo oponiéndose al espíritu.

Los incrédulos son aquellos cuyos espíritus están "muertos" y con necesidad de regeneración. Esto se representa en la historia de cómo la presencia de Dios llenó el Lugar Santísimo en el Templo de Salomón. Sin la presencia de Dios en el espíritu (el Lugar Santísimo), la persona que no es ni siquiera un creyente es retratada en la Escritura como un "templo de Herodes", que nunca fue llenado por la presencia de Dios.

LOS NICOLAÍTAS


Charles E. Newbold Jr

¿Nicolaítas?¿Quiénes fueron los Nicolaítas? Sólo son mencionados dos veces en la Escritura y ambas veces, en contienda. La primera mención de ambas aparece en Apocalipsis 2:6.  Jesús glorificado dijo al viejo apóstol Juan que escribiera al ángel (mensajero) de los llamados fuera de Éfeso. En esta carta, Jesús alabó a los efesios por sus obras, su trabajo, su paciencia, y por el hecho de no poder soportar a los malos. Además, habían probado a los que se decían ser apóstoles pero no lo eran, y los habían hallado mentirosos. Sin embargo, el Señor les amonestó severamente por haber dejado el primer amor.

Quizá tenían todas las doctrinas correctas y estaban haciendo las buenas obras de un cristiano, pero estaban mostrando mas afecto por las cosas del evangelio que por la persona del evangelio. Lo que fuera que estaban haciendo los efesios que les había causado abandonar el primer amor, era lo suficientemente severo para que el Señor les llamara al arrepentimiento. Si no se arrepentían, El quitaría su candelero de ellos. Quitaría el poder, la presencia y la luz de su Santo Espíritu. Después el Señor les alabó diciendo, “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los Nicolaítas, las cuales Yo también aborrezco”.

La única otra referencia a los Nicolaítas está en Apocalipsis 2:15. Los llamados-fuera de Pérgamo estaban entre los que sostenían la doctrina (enseñanza) de los Nicolaítas. Respecto de ellos, Jesús dijo, “Tienes a los que retienen la doctrina de los Nicolaítas, la que Yo aborrezco.” El aborrecía lo que ellos enseñaban.

Por estas dos referencias, sabemos que el Señor odiaba sus “obras” y sus “doctrinas” (enseñanzas). Parece que solo nos queda especular sobre quienes eran, cuales eran sus obras y que enseñaban. Pero no es así. La evidencia de lo que hacían y enseñaban se revela en la Escritura. Sabemos quienes eran por lo que hacían y enseñaban. A través de esto, sabemos quienes son en las iglesias de hoy.

El Sistema de le Iglesia Ramera - Charles E. Newbold Jr

EL ESCANDALO DE LA CRUZ


George Warnock

“Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura.” (1ª Cor. 1:23).

¡Aquí yace el verdadero problema! El pueblo de Dios no quiere convertirse en objeto de “escándalo”. No queremos ser un prototipo, un reproche a un mundo al que hemos de acomodarnos para ganar su favor.

De este modo puedes “unirte a la Iglesia” y olvidarte de casi todo lo demás—siempre que abandones algunos de los pecados externos y extremos que la ética cristiana no permite. Pero cuando evitamos el escándalo de la Cruz, estamos eliminando de nuestra forma de vida ese instrumento de muerte que Dios ordenó para golpear a nuestra naturaleza carnal y a los corazones carnales de los hombres a nuestro alrededor. Pablo dijo, “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.” (Gál. 6:14).

Coronado con Aceite -  George Warnock

EL CAMINO DE LA ABUNDANCIA DE FRUTOS Y AUTORIDAD


Davis y Clark 

Era el tiempo de la Pascua y ciertos griegos fueron a Jerusalén para adorar. Oyeron acerca de Jesús y vinieron a Felipe diciendo: “Queremos ver a Jesús”. Felipe se lo dijo a Andrés, y estos fueron y se lo dijeron a Jesús.

Después de oír esto, Jesús dijo algo que parecía completamente fuera de lugar, “Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”.

No hay nada en la narrativa de los evangelios que indique que Jesús se tomó el tiempo de ver a estos Gentiles. ¿No había El oído su petición? Si, pero El sabía que el mundo Gentil no podía verlo hasta que El, como un grano de trigo, cayera en la tierra y muriera llevando muchos hijos a la gloria (Heb. 2:10-11). El pacto que Dios hizo con Abraham, a través del cual los gentiles serian bendecidos, dependía completamente de este sacrificio. Sin la cruz, la revelación del misterio que fue escondido desde la creación del mundo, quedaría oculto al mundo de los gentiles (Rom. 16:25). Vemos entonces que la cruz es el centro de los propósitos de Dios.

Después de esto Jesús dirigió su atención hacia sus discípulos, quienes le habían seguido fielmente pero no tenían idea del camino que les esperaba por delante. Ellos claramente no habían entendido como el principio del grano de trigo, que era un principio de vida y de abundancia de frutos, se aplicaría a ellos. Jesús explicó: “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”.

ÉXITO LABORAL (Lc.5:1-11)


 Virgilio Zaballos 

Jesús necesitó una harca para predicar y enseñar a las multitudes que se habían agolpado para escucharle. Cerca de allí había una que era de Pedro y se la pidió prestada. La noche anterior, Pedro y sus compañeros, habían estado pescando sin éxito. Después de predicar el evangelio, el Señor le dijo al discípulo: "Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”. En ese momento Pedro había olvidado su fracaso anterior y abandonando su razonamiento lógico de experto pescador, para aferrarse a las palabras de Jesús. “Maestro toda la noche hemos estado y nada hemos pescado: mas en tu palabra echaré la red'. 

A continuación le pone acción a la palabra que había recibido y creído. "Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía...  y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían ¡Qué gran éxito laboral! Sin embargo, este éxito empresarial de Pedro no le hizo envanecerse, sino que le trajo convicción de pecado y dependencia de Jesús; no sólo a él, también a todos los que le acompañaban. “Viendo esto Simón Pedro. Cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mi, Señor, porque soy hombre pecador.  Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él y de todos los que estaban con él... Jacobo y Juan”. 

El  Señor le dio a Pedro esta victoria laboral después de poner su barca (empresa) en las manos de Jesús. Pero le tenía reservado un éxito mayor, el  llamamiento  ministerial. “Desde hoy serás pescador de hombres”

El Milagro de una Vida Equilibrada - Virgilio Zaballos

LA NUBE DE TESTIGOS


Douglas Weaver

En esta carta, nuestros ancestros espirituales reciben elogios por una fe demostrada por su actitud común hacia el status terrenal.

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. 8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.” (Hebreos 11:7-16)

LIDERAZGO DE MANOS ABIERTAS


Michael Clark

Con todo esto en mente, ¿Qué actitud debemos tener hacia el pueblo de Dios como sus sacerdotes?

Jesús dijo: Pero él les dijo: “Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Luc. 22:25,26). Cuando los discípulos estaban discutiendo sobre si quien sería el mayor en el reino, él sentó a un pequeñito en medio de ellos y dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” (Mat. 18:1-3)

Hoy en día en la iglesia este concepto de liderazgo misericordioso desde una posición de niñez y debilidad casi se ha perdido. En vez de eso, hay dos aspectos dinámicos que restringen el crecimiento espiritual de la iglesia. Un aspecto de esto es la mentalidad de “Danos un Rey” (vea 1 Sam. 8), y el otro, hombres que “aman la preeminencia” (3 Jn. 9), tomando control de la iglesia. Ambos restringen la vida de la iglesia en el Espíritu Santo y la cortan de la bendición de Dios.

Los israelitas en el desierto se rebelaron contra Dios y dijeron: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto. (Num. 14:4). Cuando queremos hacer de un hombre nuestro líder, le estamos diciendo a Dios que queremos volver a Egipto. El estilo de liderazgo de “la “orquesta de un solo hombre” no es la manera de Dios, ni los hombres buenos lo desean.

CONSIDERA A DÉBORA Y BARAC


George Warnock

Débora era profetisa. Dios le había dado una palabra certera, puesto que ésta es la prueba final de la verdadera profecía. El pueblo de Dios venía a ella para buscar la palabra del SEÑOR en su hora de conflicto y necesidad. El don que tenía de Dios no la exaltaba. Qué gracia tan tremenda Dios ha tenido que haber obrado en las vidas de Sus escogidos para que pudieran proclamar la pura palabra de Dios en poder y autoridad y con visión profética… y que ese vaso siga manteniéndose humilde y manso en Su presencia y delante de los hombres.

Muchas de nuestras mujeres sienten que tienen que vindicar su ministerio porque parece que vivan en un mundo de hombres. Quieren probar que tienen un don y un ministerio de Dios. Débora ni siquiera tuvo que viajar por el ministerio—“moraba bajo una palmera”, símbolo de paz y descanso y victoria en Dios. Pero el pueblo reconocía la palabra del Señor que había en su boca e iban a la casa de ella para escuchar lo que Dios tenía que decirles. Era una simple ama de casa, como cualquier otra mujer de Israel.

Cuando Dios dijo a Débora que sacara a Barac de Cedes-Neftalí, y le mandó que levantara un ejército de 10.000 hombres de Neftalí y Zabulón para librar al pueblo de Dios de las manos de Sísara, su único deseo parecía ser el de quedarse en casa. Simplemente se consideraba a ella misma como “una madre en Israel”. Las madres siempre están satisfechas de quedarse en casa y de cuidar de su familia. Fue la insistencia de Barac en que ella fuera con él, lo que hizo que cambiara de opinión. Y en lugar de jactarse por el hecho de que era necesaria en el frente de la batalla, reprochó a Barac por el temor que parecía tener. En su respuesta a Barac había una profecía que parecía implicar algo semejante a esto: si el hombre es infiel, Dios puede usar a una mujer para hacer la tarea de un hombre. Esto es lo que dijo:

SIGUIENDO A JESÚS


Charles E. Newbold Jr

Llamé a Bill Shipman para decirle que había dejado EL Ministerio. Después de valorar mis noticias durante un instante, me contestó lleno de alegría en su voz: “Yo pensaba que se suponía que solo teníamos que seguir a Jesús”.
Cesar en EL Ministerio no significa inactividad. Tenemos un camino que andar. Hemos de seguir a Jesús dondequiera que ÉL vaya y no tenemos que convertirlo en un negocio, darle un nombre o utilizar un título sobre nosotros mismos.

Cada uno de nosotros tiene un don—un ministerio—con “m” minúscula, tanto si es grande o pequeño, y del que tenemos que ser fieles mayordomos. Tenemos una responsabilidad de responder al Espíritu Santo cuando nos llame a operar en ese don o ministerio para la edificación del cuerpo, para que podamos edificarnos unos a otros para morada espiritual, como la familia de Dios. Efesios 2:19-22. Estas son funciones, no posiciones.

EL Ministerio implica que algunos entre nosotros son peces gordos, mientras que el resto, carecemos completamente de trascendencia. Implica una relación de arriba a abajo entre los que disponen de grandes dones sobre todos los demás. Si alguna vez ha habido peces gordos en el Reino de Dios, los doce apóstoles escogidos ciertamente estarían aprobados. Sin embargo, Jesús enseñó a sus doce que no habían de ser como los príncipes de los gentiles que se enseñoreaban de la gente. Mat. 20:25-26. Con los doce de entonces, e incluso con nosotros hoy, “el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo (diakonos, que significa literalmente, “siervo”(doulos,  que significa literalmente “esclavo”); como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir (diokonesai, que literalmente significa, “servir”), y para dar su vida en rescate por muchos “. Mat. 20:27-28.

EL PAPEL DE LA CONCIENCIA


Estephen E. Jones

El núcleo del cristianismo bíblico es su presentación de la obra de Cristo en la cruz -Su sangre- como la única manera de lidiar con el pecado. Todo lo demás es una hoja de parra. "Sin derramamiento de sangre no se hace remisión" ( Heb. 09:22 ). La sangre se ocupa del pecado. Las hojas de higuera intentan de hacer frente a la consciencia del pecado para aliviar la conciencia y para hacernos sentir mejor con nosotros mismos sin tener que lidiar con el pecado. Las hojas de higuera son una respuesta del alma a un problema espiritual.

Cuando Adán pecó, él tomó consciencia de su desnudez. Pero su sensibilidad (conciencia) de estar desnudo no era el problema, sólo le informaba que tenía un problema. En lugar de tratar con el pecado mismo, se refería únicamente a su desnudez. La desnudez fue el resultado, no la causa de su problema. Él estaba tratando con los síntomas.

Hay otras maneras incorrectas en que Adán podría haber tratado su problema de desnudez. Ya que las hojas de higuera tienden a desgastarse rápidamente, una solución más permanente para Adán y Eva hubiera sido arrancarse sus ojos. Esto habría resuelto su problema de forma permanente. ¿Cierto?

Cualquier persona que pone su confianza en una hoja de parra no es justificado por la fe en la sangre del Cordero, porque se basa en las obras carnales del alma y métodos que no son forma de lidiar con el problema de Dios. Los que hacen de la conciencia el pecado están haciendo de la desnudez el problema, más que del pecado que causó la desnudez.

Esos maestros de la Biblia que hacen esto están enseñando otro evangelio, y la verdad no está en ellos. Son incrédulos.

Babilonia - Estephen E. Jones

21 de noviembre de 2014

UN SUEÑO EN EL SEÑOR


Mensaje de Paz
 
Este fue un mensaje que el Señor Jesús me dio a través de un sueño, el cual se fundamenta en cómo el miedo es un obstáculo para que no confiemos absolutamente en Él.
Noviembre 10 de 2014

De repente me encontraba en las cosas de la cotidianidad, haciendo ciertas labores, pero yo podía ver cómo éramos observados por espíritus caídos que se movían por esos lugares, como vigilando nuestra cotidianidad, era una guardia comparable a la que hacen los conserjes en un orfanato o en una cárcel, definitivamente era una vigilancia opresora.

De un momento a otro me encontraba en un salón grande, con mucha gente, conocía a algunos de ellos mas no a la mayoría, pero sabia que eran parte de la iglesia del Señor Jesús, nos tenían encerrados en aquel salón, como secuestrados, una atmosfera de miedo e incertidumbre se sentía en aquel lugar. Cuando miré un poco mejor noté que entre la gente también habían algunos ángeles caídos, ellos eran de una altura promedio al humano y con aspectos similares al de las personas, también advertía que allí se encontraba el mismo satanás, un ser abrumador, temible, de una altura como de 3 metros, muy corpulento pero no observé con detalle su apariencia. 

Entonces el miedo se apoderó de mí, era sobrecogedor; de repente se oía la voz de satanás y de esos demonios diciendo muchas cosas acerca de mí vida, los demonios que habían allí inclusive podían tocarme (es decir, que podían herir a las personas), era algo impresionante y horrendo escuchar cómo satanás y sus huestes conocían tantas cosas de uno y de las personas: miedos, pecados, deudas, errores, detalles, gustos, intimidades, debilidades, deleites, secretos, en fin, era intimidante saber que satanás nos conocía tanto, eso hacía que el desasosiego fuera aún mayor, un miedo paralizante que aumentó cuando reflexioné sobre la ausencia del Señor Jesús.

Entonces fijé la mirada al frente y vi nuevamente la presencia poderosa y amenazante de satanás, era un ser demasiado grande, vigoroso, su presencia era en verdad temible, y para mí era completamente claro que no había nada que se pudiera hacer en mis propias fuerzas contra un ser de esta magnitud que además nos conocía tanto; él fijó su mirada en mí y marchó contra mí, se podía anticipar que su intención era atacarme, y entonces el miedo llegó al máximo nivel.

15 de noviembre de 2014

PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA


Caleb Josue Meza

13:24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
13:25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
13:26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
13:27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
13:28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
13:29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
13:30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. 


Jesús el Cristo

8 de noviembre de 2014

SIERVOS


Charles E. Newbold Jr

Tanto si decimos que estamos “en EL Ministerio“ o que “tenemos un Ministerio”, asumimos algo que es ajeno a la idea del ministerio del Nuevo Testamento. EL Ministerio con “M” mayúscula es un concepto babilónico, mientras que la idea de ministros con “m” minúscula es bastante neotestamentaria.  No tenemos “un” Ministerio. Todos somos el ministerio de Cristo. EL Ministerio, tal y como ha sido conceptualizado, es un estorbo al verdadero ministerio del Nuevo Testamento, porque reprime a los santos del cumplimiento de sus ministerios. EL Ministerio está en directa oposición al verdadero ministerio del Nuevo Testamento.
La palabra “ministerio” en el Nuevo Testamento se traduce de diversas palabras griegas. Doulos (esclavo) y diakonos (siervo) son dos de los términos que han sido traducidos como “ministerio”. Todos los santos son ministerios/siervos de acuerdo con el patrón establecido en el Nuevo Testamento. Aunque hay algunos a quienes el Señor Jesús nombra apóstoles, profetas, evangelistas, pastores (ancianos) y maestros, son dados al cuerpo para equipar a los otros santos para la obra del servicio (ministerio). Efesios 4:11-12. Esos siervos que equipan (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) son posiciones clericales dentro de la iglesia. No son oficios. El término oficio no es una palabra griega del Nuevo Testamento. {15}. Los nombramientos de siervo son funciones dentro del cuerpo de Cristo. Los que se exaltan a sí mismos como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros son manchas en nuestros ágapes y nubes sin agua. Judas 12.

Los que tienen el manto de un verdadero anciano no usan sus dones para enseñorearlo sobre los santos. Se ven a sí mismos iguales que al rebaño. Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso cuando estaban con él en Mileto: “Mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” Hechos 20:28. Los ancianos se encuentran entre las ovejas, y no colocados piadosamente sobre las ovejas.

Pablo les advirtió que se guardasen en sus propios corazones porque después de su marcha, sabía que entrarían lobos rapaces para atacar el rebaño. Algunos, en medio de ellos, ganarían preeminencia, retorcerían la verdad, y atraerían a los discípulos para conseguir que les siguieran. Hechos 20:29-30. Los Ministros de las iglesias de hoy son igualmente territoriales. Persiguen a cualquiera que perciban como ladrones de “sus” ovejas. ¡Parecen olvidar que los santos de Dios no son sus ovejas! ¡Son Sus ovejas!

El siervo no busca exaltarse a sí mismo—aumentarse en poder, posición, riquezas, y dominio. Está contento de permanecer sin nombre y sin rostro para servir cuando, donde y como el Espíritu Santo dirija. Hace esto sin esperar nada para el Yo.

 El Sistema de la Iglesia Ramera - Charles E. Newbold Jr

LA CRUZ, VICTORIA Y AUTORIDAD Colosenses 2:14-15


Davis y Clark

Históricamente, cuando un rey vencía a otro, el rey victorioso desfilaba por las calles llevando consigo desnudo al rey derrotado. Hay una simple lección que podemos aprender de esto: la autoridad pertenece al victorioso. De la misma manera, el señorío y autoridad de Cristo están directamente relacionados a Su victoria. Su autoridad no fue heredada sino que fue ganada por humildad, servidumbre y suprema obediencia al Padre. Debido a su obediencia, Dios dio a Jesús completa autoridad; el nombre sobre todo nombre. Ante este Nombre toda rodilla se doblará. Jesús no podría haber sido Señor si no hubiera vencido. Fue la forma en que Jesús conquistó lo que estableció, su victoria separada de todas las demás, y en Su conquista está el secreto de la autoridad de Su reino.

En absoluto desafío a la lógica humana, Jesús conquistó el mundo muriendo por él. Jesús vino como un siervo y dio su vida por el mundo, y haciendo esto, llevó cautiva la cautividad. Jesús no hizo nada a través de luchas ni vanagloria. Desde su humilde nacimiento hasta el mismo sepulcro, El se despojó a sí mismo. ¡Esta es la victoria que vence al mundo! ¡Esta es la verdadera vida Cristiana! ¡Este es el reino que Cristo le confiere a usted! No hay otro. Aquellos que trepan por otros medios, son ladrones y salteadores en el cuerpo de Cristo. (Jn 10:1)

A diferencia de los reyes de la tierra que conquistan por poder y dominación, Jesús desarmo a principados y poderes, triunfando sobre ellos a través de la cruz.

“…[Cristo} anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Col. 2”14-15)

La palabra griega traducida despojando (apekduomai) en este pasaje, significa “despojarse completamente uno mismo”.

TABLAS DE SUMINISTROS FALSAS


Charles E. Newbold Jr

“Los líderes falsos todavía quieren quitar el polvo de esas sillas de mano para conseguir que las personas les estén sometidos”, matizó Bill. “Esto sucede por todo el mundo. Los líderes de esta misión Haitiana mostraban la tabla de suministros de su organización con mucho orgullo.  El nombre del líder principal de la misión se había colocado en la parte superior de la pirámide. Seguidamente estaban los otros líderes con la gente que formaba la línea base. Me preguntaron, “¿Qué piensas de esto?”

“¿Quieres saberlo de verdad?”, Respondí.
“Seguro, hermano Bill”.
“Si Jesús entrara en este instante, el la arrancaría de la pared, la pondría boca abajo y diría, “Ahora si es una tabla de suministros”.

Bill terminó, “Los líderes verdaderos ponen a la gente en lugares de honor y les llevan en silla de mano que son adornadas con tierno cuidado y misericordia. Si el ministro no se ve a sí mismo como uno entre la novia desposada de Cristo, violará a la novia, usándola para beneficio propio”.

EL Ministro Babilónico se ve a sí mismo no solo como alguien que ha sido apartado, sino como alguien que ha sido puesto por encima del “laicado”. El es el “profesional”. Se pone títulos en su ambición personal de edificar para sí mismo una ciudad, una torre, y un nombre. La reputación es algo muy importante para él. Aunque a sí mismo se llama el siervo de ellos, con más frecuencia que no, llama al rebaño para que le sirva, para sus planes y para sus programas. Sin embargo, él está eternamente atareado haciendo el trabajo de la iglesia en lugar de la gente—obra de iglesia, no obra del reino de Dios.
La tradición ha obligado a este ministerio --que es el único hombre en su propio show-a cumplir muchas funciones que no están dentro de sus dones. Muchos en EL Ministerio caen en orgullo cuando intentan tomar responsabilidades que no pertenecen a sus dones. Ese orgullo y ambición lleva a la frustración y al agotamiento.

 El Sistema de la Iglesia Ramera - Charles E. Newbold Jr

"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"

Matthew Henry