" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

18 de febrero de 2013

LA VIOLACIÓN DE LA PROHIBICIÓN DE DIOS


Charles E. Newbold Jr.

Dios había dicho a Israel que no se mezclara con los habitantes de la tierra y que no fueran en pos de sus dioses, pero de cualquier forma eso es lo que hicieron. Dios sabía que lo harían. El le dijo a Moisés que después de su muerte, “este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses de la tierra a donde va para estar en medio de ella; y me dejará e invalidará mi pacto que he concertado con él”.

“Y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos;  y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día, ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mi? Pero ciertamente Yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos.” Deut. 31:16-18.

El fracaso de Israel  en el desierto

Los israelitas violaron la prohibición de Dios mientras estaban en el desierto. Estaban en un lugar llamado Sitim, cuando se entregaron a sus fornicaciones con las hijas de Moab. Las moabitas sedujeron a los Israelitas a hacer sacrificios y postrarse a sus dioses. Israel se unió a Baal-Peor, el dios ídolo de Moab, y la ira del Señor se encendió contra Israel.

El Señor dio instrucciones a Moisés de que tomara a todos los príncipes del pueblo que hubieran roto la prohibición, y “los ahorcara ante Jehová delante del sol, para que la ira de Jehová se apartara de Israel”. Moisés, obedeció a los jueces de Israel para matar a los hombres que se inclinaban ante Baal-peor.

Uno de los Israelitas trajo descaradamente a una mujer madianita a sus hermanos delante de Moisés y el pueblo. Finees, el hijo de Eleazar, el hijo de Aarón el sacerdote, lo vio y se levantó de entre el pueblo, y tomó una lanza en su mano.

Fue tras el hombre de Israel a la tienda y los atravesó a ambos. Esto hizo que la plaga sobre los hijos de Israel cesara ese día. Su celo por Dios apartó la ira de Dios. Veinticuatro mil personas murieron en esa plaga. Números 25:1-11.

Deuteronomio 32:16-17 y 21 nos dice que los Israelitas provocaron a celos a Dios, con dioses ajenos, y que estos eran abominaciones para El. “Sacrificaron a los demonios, y no a Dios, a dioses que no habían conocido...” A nuevos dioses a quienes sus padres ni siquiera habían temido. “Me movieron a celos”, dijo Dios; “con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata”.
    
El fracaso de Israel durante los jueces

Dios sacó a Israel de Egipto con señales y maravillas que atestiguaban. Cruzaron milagrosamente el Mar Rojo por tierra seca. Recibieron el maná, el agua, las codornices. Oyeron a Dios en la Montaña y vieron Su gloria sobre el rostro de Moisés. Anduvieron errantes durante cuarenta años y sus sandalias no se gastaron. Experimentaron el celo de Dios en Sitim. Entraron en la tierra de la promesa de Dios bajo el liderazgo de Josué, cruzando milagrosamente el río Jordán y tomando Jericó con la marcha, el sonar de los trompetas y el griterío.

Tenían que expulsar a todos los habitantes de la tierra, no fuera que se mezclaran con ellos y que se inclinaran a sus dioses. Muchas de las tribus de Israel no hicieron eso. No expulsaron absolutamente a los habitantes de la tierra, y por tanto, fueron desobedientes a Dios.

Un ángel del Señor vino de Gilgal a Boquim y dijo al pueblo de Israel: “Yo os saqué  de Egipto y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres; diciendo: no invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a Mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero. “. La gente alzó su voz y lloró a las palabras del ángel. Jueces 2:1-4.

No obstante, una nueva generación creció después de Josué, e hicieron exactamente la misma cosa que era mala ante los ojos del Señor: abandonaron al Señor y sirvieron a los dioses idolátricos, Baal y Astoret. Jueces 2:13.

Y así sucedió, una y otra vez. Dios levanto individuos como Ehud, Débora, Gedeón, Sansón y otros jueces en Israel. Los Israelitas no escucharían a sus jueces, sino que fornicaron en pos de otros dioses. Después de caer bajo la mano opresora de sus enemigos en la tierra, se arrepentían y clamaban a Dios, y El cambiaba de opinión y los libraba (lee Jueces 2:17-20).

El período de los jueces acabó con este trágico comentario: “En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía”. Jueces 21: 25. La anarquía es la idolatría final del Yo.

El fracaso de Israel durante los reyes

Los Israelitas querían su propio rey como todas las demás naciones, rechazando así el reinado de Dios sobre ellos. Así, Dios le dijo a Samuel que les diera lo que pedían. 1ª Samuel 8:5-7. ¡Que terrible que Dios pueda darnos realmente lo que pensamos que necesitamos y queremos!

Nada cambió. Tenían corazones de ramera. 1ª Cron. 5:25 nos dice que “se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se prostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la tierra, a los cuales Jehová había quitado de delante de ellos”.

El salmista lamenta: “No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo; Antes se mezclaron con las naciones y aprendieron sus obras, y sirvieron a sus ídolos, los cuales fueron causa de su ruina. Sacrificaron  sus hijos y a sus hijas a los demonios, y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que ofrecieron en sacrificio a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangre. Se contaminaron así con su obras y se prostituyeron con sus hechos”.Salmos 106:34-39. Este salmo entero es una poderosa retractación del olvido de Israel.

El Sistema de la Iglesia Ramera -  Charles E. Newbold Jr.

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Matthew Henry