" Los Isrealitas atravesaron el Jordan y se establecieron en la tierra prometida en su ultimo campamento (Campamento No. 42) al final del exodo , lo cual nos indica simbolicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra promedita y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.

5 de diciembre de 2014

EL ULTIMO ARMAGEDÓN


George Warnock

La batalla de Barac fue la primera Batalla de Armagedón. La última está justo delante. La Batalla de Barac fue la primera de la Guerra de las Galaxias. La última Guerra de las Galaxias está a punto de tener lugar. Una vez más Dios está reuniendo a un pueblo para la batalla. Es un pueblo de “luchadores” (Neftalí significa “lucha”). “No tenemos guerra contra carne ni sangre”. Estamos aprendiendo a permanecer en Cristo (Zabulón significa “morada”). Y porque conocemos el reposo y la confianza del Señor, al permanecer en Él sabremos como luchar contra las potestades del ámbito celestial.

Una vez más, es un pueblo que se ofrece voluntariamente: no simplemente sus talentos, un poco de plata y de oro, una porción de sus recursos—sino a ELLOS MISMOS.
“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.” (Apoc. 12:11).

¿Dónde tendrá lugar esta última y final batalla del Señor? En la tierra, y no en los ámbitos celestiales… pero comenzará en el Cielo.
“Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. DESPUÉS HUBO UNA GRAN BATALLA EN EL CIELO.” (Apoc. 12:5,7).

Amados, ¡Fijaos en esto! Cuando este Hijo colectivo surja, ¡Habrá una declaración de guerra en el cielo! Pero también abarcará a toda la tierra. Porque cuando el arcángel Miguel (a cargo de las fuerzas angelicales) hace guerra contra el Dragón, el Dragón (Satanás), es arrojado de su fortaleza celestial… ese lugar de dominio en los cielos desde donde hostiga, cautiva y atormenta al pueblo de Dios y a los habitantes de la tierra. Y ahora que él cede esos lugares altos de dominio a los hijos vencedores de Dios, viene a la tierra “con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.” (Apoc. 12:12). Los habitantes del mundo no entenderán. Habrá desastre y calamidad por todas partes.

La mujer “en el desierto” no entenderá… porque hay tribulación y angustia y persecución.  Pero hay un grito celestial de triunfo: “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos.” El pueblo de Dios está caminando en lugares celestiales y haciendo guerra en los lugares celestiales, aunque sus pies estén en la tierra, donde se encuentra el Dragón. Ahora pueden aplastarlo debajo de sus pies, tal y como Pablo dijo que sería. (lee Rom. 16:20). ¿Pero que pasa con la tierra, ahora que Satanás ha sido derrotado en la batalla y arrojado de sus alturas orgullosas?

¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. (Apoc. 12:12). Y todo es porque la victoria ha sido librada y ganada. ¡Es el Día del SEÑOR! ¡Es el gran Día del Dios Todopoderoso!

Los ejércitos de Barac lucharon en “las alturas del campo” y “cerca de las aguas de Meguido” (Jueces 5:19). Por tanto, Meguido ha tomado un nombre simbólico para la última y gran batalla de Dios que será luchada en el cielo, con armas espirituales, pero que causará guerra y terribles repercusiones por todo el mundo. Me han dicho que Har-Meguido (o Armagedón) significa Lugar de Dios. Es el lugar de la cita de Dios con todas las fuerzas del mal que se han preparado contra el pueblo de Dios y que Dios destruirá en el Día del SEÑOR.

Dios nos dice que estos espíritus inmundos que salen de la boca del Dragón “son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales van a los reyes de todo el mundo a reunirlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.” (Apoc. 16:14). Y entonces viene esta solemne advertencia al pueblo de Dios que está en la tierra y que debe ser alertado y preparado para esta hora. Lejos de dar al pueblo de Dios el consuelo de ser raptados en estos tiempos terribles, el Señor hace un claro llamado a la santidad y a la cautela.

“He aquí, vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza.” (v.15). Dios consideró apropiado insertar esta advertencia especial a Su pueblo en el momento en que las fuerzas de Armagedón estén siendo reunidas, ADVIRTIÉNDONOS Y ANIMÁNDONOS A ESTAR ALERTA, PREPARADOS Y CAMINANDO EN LA JUSTICIA DE JESUCRISTO. Después de este paréntesis, Juan continúa escribiendo:

“Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Armagedón” (v.16).

No nos confundamos con el hecho de que haya diferentes facetas de verdad que se presentan en Apocalipsis una y otra vez en diferentes lugares y mediante símbolos distintos. El libro  significará más para nosotros cuando entendamos que Juan vio cosas descritas por el Ángel, no siempre desde un punto de vista cronológico, sino desde un punto de vista del panorama global: no como alguien que está en pie viendo una carrera desde una valla, echando una mirada desde un visor, viendo como los caballos corren la carrera; sino que está viendo como un atalaya por encima de la cerca, viendo claramente esa porción de los eventos que Dios le estaba mostrando desde Su propia perspectiva, en alguna fase particular de las poderosas operaciones de Dios en la tierra y en la Iglesia. No obstante, todos los eventos se movían progresivamente hacia el clímax glorioso de unos Nuevos Cielos y Tierra nueva. 

Así pues, veámonos a nosotros mismos con Juan, no caminando en una línea cronológica recta hacia la meta final; sino observado como la verdad se despliega de forma parecida a como verías los círculos moviéndose progresivamente en las aguas después de arrojar una piedra a un estanque. Primero un círculo, después otro, y otro, hasta que progresivamente alcanza su glorioso clímax.

Por eso, a lo largo de todo el libro, vemos problemas, tribulación, victoria y el reino, repetidos una y otra vez. Y por eso el Libro ha tenido un significado real para el pueblo de Dios en cada era de la Iglesia, conforme a su círculo particular en el marco del tiempo de los propósitos de Dios.

Y así llegamos al día de la cosecha, en el que este maravilloso libro tendrá un significado especial para los que caminan en Sus caminos en esta hora. Pero no debemos mirar a la escena de la cosecha y pensar que todo lo anterior es algo del pasado. O vernos a nosotros mismos en el momento de los “siete relámpagos” y sentir que todo lo que ha habido antes de eso es mera historia para nosotros y que todo lo que se menciona después es futuro aún. A Juan se le pide que escriba  “las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.” (Apoc. 1:19). Pero hemos de entender que las cosas que Juan vió en su día, son también cosas que estamos testificando aquí y ahora.

Las cosas que pertenecen a las siete iglesias son ciertamente históricas pero también están muy presentes aquí y ahora. Y seguirán teniendo significado para la Iglesia incluso hasta el tiempo del fin. “Y las cosas que han de ser después de estas” pueden muy bien ser, desde nuestro punto de vista, cosas que ya han sucedido en un cierto nivel de las operaciones de Dios… aunque han de ser aún reveladas en otra fase de Sus operaciones.
Cuando Dios se mueve progresivamente en la tierra a lo largo de esta era de la Iglesia, no se trata de una situación pasado-presente-futuro desde el punto de vista de Dios. Muchas de las cosas que Juan vio y las cosas que son, y las cosas que han de ser… han sido decretadas y re-decretadas muchas veces en la tierra, como ha surgido un círculo tras otro en la operación de los propósitos de Dios, desde el principio hasta ahora. En medio y a lo largo de cada era de la Iglesia, ha existido el conflicto entre el Bien y el Mal, la Luz y la Oscuridad… hasta que en la consumación de todo ello veamos al Cordero en pie sobre el Monte Sión con los vencedores que Le han seguido y a todos sus enemigos sometidos debajo de Sus pies.

El libro de Apocalipsis comienza con la declaración de que Dios lo dio a conocer por signos. El ángel “señal-ó” a Su siervo Juan… lo dio a conocer a él en un lenguaje de signos. Si estamos familiarizados con el Antiguo Testamento, podemos leer el libro del Apocalipsis y no darnos cuenta de que el “lenguaje de signos” que se usa procede en su mayor parte de los tipos y sombras del Antiguo Testamento—no solo de los libros que corresponden a los sacrificios y ceremonias de Israel, sino también a las palabras de los profetas.

Hay aproximadamente 400 citas directas u otras referencias al Antiguo Testamento en el Libro de Apocalipsis, tal y como el Espíritu Santo consideró apropiado revestir la “Revelación” en terminología que la convirtiera en algo “muy escondido” de los que continuaran caminando en desobediencia y rebelión contra Dios. Los “misterios” de Dios son secretos revelados a los escogidos de Dios, pero “secretos” que el mundo alrededor nuestro no puede conocer ni percibir, a menos que el corazón se presente desnudo delante de Él. Porque nos dice muy claramente: “Los secretos del SEÑOR son para los que le temen.” (Salmos 25:14, LBLA).

Por tanto, Armagedón deriva su significado del Meguido del Antiguo Testamento, donde en dos ocasiones concretas, Dios reunió a las hordas del mal para llevar a cabo su destrucción mediante Su poderosa intervención propia.

Tanto la guerra de Barac como la de Gedeón tuvieron lugar en el área de Meguido. Y de este modo, Dios, en el libro del Apocalipsis nos dice que será en Armagedón donde Dios atraerá a las fuerzas del mal de este sistema mundial para traerles su destrucción. (Lee Apoc. 16:14-16). Es el gran Día del Dios todopoderoso, cuando Dios se siente en juicio sobre todo el mundo. Joel lo llama la batalla en el valle de Josafat. Este no es el mismo valle que el de Meguido, pero el significado es claro. Josafat significa “Dios es juez”. Es ese día en el que Dios se sienta en juicio sobre el mundo entero. Joel es el alarmista del Antiguo Testamento. Cuando los siervos de Dios comienzan a hablar del modo que habló Joel, son despreciados por “alarmistas”. Así sucedió con los profetas de Dios de antaño. Que Dios levante unos pocos más “atalayas” ungidos enviados del Cielo que toquen la alarma—en este día en que la Iglesia está siendo enseñada a establecerse, a estar en paz… Porque Dios no va a dejar que veamos esos días temibles de tribulación y oscuridad del que hablan los alarmistas.  Y así, Joel fue el alarmista de su día, que clamó:

“Proclamad esto entre las naciones: Preparaos para la guerra, despertad a los valientes; acérquense, suban todos los soldados. Forjad espadas de vuestras rejas de arado y lanzas de vuestras podaderas; diga el débil: Fuerte soy. Apresuraos y venid, naciones todas de alrededor, y reuníos allí. Haz descender, oh SEÑOR, a tus valientes.” (Joel 3:9-11).

Dios declara la guerra contra todas las naciones por su rebelión contra Él. “Reuníos”, dice, “Estoy listo para la batalla… ¡Preparaos para la guerra! Tengo una cita con todos los hombres en Armagedón, el Lugar de Dios.. en el Valle del Juicio. ¡Seguid con vuestras conferencias internacionales y con vuestras cumbres! ¡Seguid con los Consejos de la Iglesia mundial y con vuestras reuniones ecuménicas! Y ¡UNÍOS TODOS!” Dios dice que está soltando a los demonios de espíritus inmundos para acelerar la obra que los hombres en lugares altos tienen en mente, la obra de unir a los pueblos de la tierra en alianzas de PAZ, mientras que a la par, rechazan al Príncipe de Paz.

Que la Iglesia del mundo se reúna y exalte el liderazgo del hombre. Dios está preparando un cuerpo en la tierra que está exaltando el Señorío de Cristo. Que los super-poderes luchen por la paz basada en el poder y en la fuerza humanos… ¡Basada en la falsa premisa de que un holocausto global puede evitarse si cada bloque de naciones entiende que un primer golpe significaría la destrucción mutua! En medio de todo ello, Dios está preparando a un pueblo, y los está armando con armas de verdad, de pobreza de espíritu, de mansedumbre y de justicia, de amor—y vencerán a las huestes del mal “por la sangre del Cordero y por la palabra de Su testimonio!”

Quienes Sois? -  George Warnock

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