Los Israelitas atravesaron el Jordán y se establecieron en la tierra prometida en su último campamento (Campamento No. 42) al final del éxodo, lo cual nos indica simbólicamente la libertad y conquista a la que esta llamada la iglesia al salir de la religión a una vida de libertad, en una relación directa, vital y real con Cristo Jesús; Cristo es símbolo de la tierra prometida y la herencia de los hijos de Dios.

La santidad es la obra del Espíritu Santo en nosotros, separándonos del amor del mundo. La santidad es un cambio de naturaleza desde dentro como resultado de la obra de Dios en nosotros. No es lo que hacemos externamente, sino quienes somos por dentro, lo que importa a Dios.


22 de julio de 2018

EL LLAMAMIENTO EN EQUILIBRIO


Virgilio Zaballos

El llamamiento procede de Dios; no se puede conseguir porque esté de moda, sea atractivo aparentemente, o porque te envuelva la emoción de un culto ferviente con un predicador fogoso. El llamamiento al discipulado cristiano viene después de haber OIDO Su voz en nuestros corazones, y haber DIGERIDO Su palabra. Entonces debe venir una respuesta firme de la voluntad libre del hombre. Las respuestas rápidas sin haber asimilado y digerido Su palabra, producen un comienzo espectacular que impresiona a la carne, pero que aterriza en picado.

En Lucas 9:57-62 encontramos a tres personas que querían pero no sabían lo que significaba el llamamiento de Cristo. Cada uno de ellos tenía un motivo personal para desplazar el llamado del Maestro a un segundo lugar. En el primero eran las comodidades de un hogar establecido; de ahí que Jesús le respondiera: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza”.

 El segundo estaba anclado en las tradiciones familiares (esperar a que el padre falleciera), Jesús le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, y tú ve, y anuncia el reino de Dios“. Por su parte el tercero vivía atrapado en los esquemas sociales de quedar bien con la familia: “déjame que me despida primero de los que están en mi casa”. Jesús le respondió: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”

Las condiciones para seguir al Maestro las pone él. Nosotros sólo las aceptamos o rechazamos. No son condiciones para negociarlas, argumentarlas o cambiarlas. Decir “si” al llamamiento de Dios es un compromiso de “por vida”. Toda nuestra vida está metida en ello. El Señor no permitirá el juego de la margarita: Te quiero, no te quiero; te sirvo, no te sirvo. Por ello, es necesario tomar una decisión equilibrada, recorriendo cada uno de los pasos necesarios hasta alcanzar la meta del llamamiento divino. La respuesta puede ser instantánea (como en el caso de Andrés, Pedro y otros), pero esa decisión fue probada y confirmada durante mas de tres años andando con el Señor.
Nuestro “si” inicial nos introduce a la fase de entrenamiento activo, que a su vez nos lleva al tiempo de dar fruto duradero. Estamos hablando del llamamiento general para cada cristiano, luego ese camino tiene diferentes servicios y funciones especificas a las que el Señor llama individualmente.

El milagro de una Vida Equilibrada - Virgilio Zaballos

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"Consuelo para los que están en este mundo, pero que no son de este mundo, y por tanto, son odiados y están cansados de él, es que no estarán para siempre en el mundo, ni por mucho tiempo más"

Matthew Henry